Una exposición sobre el Palacio Salvo abrió esta nueva etapa del instituto

Centro de Fotografía con sede central llena de planes e ideas

El Centro de Fotografía, en 18 de Julio 885, ya inauguró su nueva sede central, que abrió el jueves 2 con un menú de tres pasos. En la planta baja, una exposición sobre su vecino, el Palacio Salvo.

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El CdF abrió su nueva sede central con una exposición sobre el Palacio Salvo, su vecino. Foto: L.Carreño.

En el primer piso, una muestra colectiva, que se fue armando esa jornada, con los trabajos que fueron acercando distintos artistas. Y en el subsuelo, un taller que, semana a semana, irá promoviendo un debate entre fotógrafos y demás especialistas sobre el presente y futuro del arte y del mercado fotográfico.

La primera, La silueta del Salvo, que se podrá visitar hasta el 22 de agosto, reúne no solamente muy buenas fotos del emblemático edificio y su proceso de construcción: también diseños, folletería y publicaciones de materiales vinculados al mismo. La idea es que ese primer salón de exposiciones, como es el que está más próximo a la calle, albergue muestras vinculadas con el entorno urbano, incluyendo material histórico del archivo municipal. Junto a esa sala, una tienda y librería ofrece material publicado por el CdF, entre otras cosas. El proyecto es que la tienda vaya a más: también está en proyecto una cafetería, que llevará cierto tiempo concretar.

"Con estas primeras muestras definimos como el uso de cada piso. Como la planta baja es el área más pública, ahí vamos a ofrecer, entre otras cosas, información turística, de este Centro y de otras instituciones culturales, como el Solís y el Sodre", detalla Daniel Sosa, director del Centro de Fotografía.

Mientras en el primer piso se montarán las exposiciones de autor, en el subsuelo ya está funcionando el laboratorio Ejercicios de reflexión, programa de encuentros abiertos al público donde se discutirá colectivamente el panorama de la fotografía en Uruguay, su pasado, presente y futuro.

"Aunque en el subsuelo también va a haber exposiciones, vamos a usarlo también para la parte educativa y de debate. Por eso invitamos a quienes dan clases de fotografía en Montevideo, y se ha ido sumando más gente, para discutir juntos qué temas vamos a tratar en este primer laboratorio. Vendrán distintos docentes de instituciones locales, y se nota que hay gran interés por hablar de distintos temas", señala Sosa, agregando que entre los asuntos que están en el tapete está la fotografía de prensa, el pasado de la misma en Uruguay en los últimos 30 años, cómo producir fotografía, los recursos y la matriz económica de esa disciplina artística, que a la vez se inscribe en todo un mercado laboral.

"Cuál es el motor económico de la fotografía es una de las instancias, como también qué es la fotografía de autor y sus límites", afirma Sosa, explicando que la dinámica es invitar a cuatro personas vinculadas al tema, con un único micrófono que cada cinco minutos se pasa a otro participante.

"Y cualquiera del público se puede acercar a la mesa, pedir un lugar, y hablar desde su posición. Es un desafío, pero creo que estamos en una etapa de ir madurando el debate sobre la fotografía en Uruguay, algo que nos ha costado mucho. Estamos en un momento de compartir lo que cada uno tiene en su pequeño círculo. Uruguay es un país muy chiquito, pero a la vez todo está muy fragmentado. Entonces la idea es también ayudar a generar intercambios".

También en el subsuelo se retoma la experiencia de Fotoviaje, que este lunes comienza un nuevo ciclo. Se trata de un programa para niños, en el que un actor encarna a un fotógrafo que tuvo la Intendencia a principios del siglo XX, Isidoro da Monte.

La actividad consiste en una visita didáctica dirigida a escolares de tercer año, que ofrece un viaje fotográfico en el que los niños pueden ver cambios y permanencias en la ciudad a través de las fotos y el relato. La misma tiene una duración de 50 minutos, y tiene el objetivo de difundir parte del acervo del Centro de Fotografía entre los niños, procurando que los participantes se familiaricen con algunas imágenes del pasado de Montevideo. Trabajar sobre la fotografía como documento y brindar nociones básicas de fotografía son algunos de sus cometidos de este emprendimiento, que abarcará a unos seis mil niños en un año.

En el debe queda aún el acondicionamiento térmico de todo el edificio, la cafetería, y equipamiento del auditorio, para 50 personas. También una cabina técnica, para traducciones simultáneas, entre otras mejoras.

Entre los planes a futuro está una exposición sobre la rambla, y otra, Sombras del Cóndor, del portugués de Joao Pina, que abre el 29 de agosto, con 113 fotos que llegan desde Rio de Janeiro, donde estuvo expuesta en el Museu de Arte Moderna. También la cuarta edición del Encuentro de Fotolibros, que comienza el 16, con entrada libre. Se realizará conjuntamente con la Sala Balzo del Auditorio, abarcando desde el proceso de autoedición de un fotolibro a una exposición de material latinoamericano.

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