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Un artista que trae de Suiza su dualidad entre música y pintura

Claudio Taddei inaugura su exposición y performance CrHomoSónica

Pintura y música. Claudio Taddei trae a Uruguay su dimensión menos conocida como artista. Foto: Pata Torres
Pintura y música. Claudio Taddei trae a Uruguay su dimensión menos conocida como artista. Foto: Roberto Pellegrini

CrHomoSónica es la vida de Claudio Taddei, que gira entre silencios de taller y pinceladas en el escenario y con su banda, y por eso es el nombre perfecto para una exposición que incluye un acto escénico de pintura y música. La inauguración es mañana a las 19.00 en la Sala 4 del Museo Torres García. Además, estará el 6 de enero con su nueva banda en La Fiesta de la X, que se realiza en La Paloma.

Estoy Contento, Nena - Claudio Taddei
Mirá el video en vivo de "Estoy Contento, Nena" de Claudio Taddei

Para un uruguayo, hasta hace un par de años, pensar en Taddei era recordar canciones como “Dormite tranquilo” o “Estoy contento nena”; la pintura era una dimensión desconocida por estos lados, aunque su formación pasó por Bellas Artes y la Escuela Figari. En Suiza pasaba lo contrario. Fue un suizo, precisamente, que primero lo conoció como pintor y después escuchó sus discos, el que lo convenció de exponer en Uruguay. Mal no le fue. Desde 2015, ya van dos exposiciones entre Montevideo y Punta del Este, y ahora se prepara para la tercera, con performance y workshops incluidos.

Aunque Taddei creció en una casa de artistas -si repasamos el árbol genealógico llegamos a padre, tío abuelo y abuelos pintores - al principio se dedicó más a la música y con ella se fue en 2002 a vivir a Suiza, país del que emigró su abuelo en el 900 sin perder nunca esa identidad. A la plástica, aunque se había formado para ella, la encontró un poco más de cerca después de un problema de salud, “un cambio bastante fuerte de vida” que lo hizo reflexionar y encontrar en la pintura “una expresión creativa más íntima”. Por un lado estaba el taller, “trabajás solo y hay como un diálogo”, pero nunca sin dejar la música.

Lo que trae esta vez a Taddei a Montevideo es esta dualidad música-pintura en la que él se convirtió, y en la que trabaja desde hace un tiempo, más o menos desde 2006. El camino a CrHomoSónica inició en la admiración o en la curiosidad por lo que otros artistas hicieron: “Siempre había visto estas performance que hacía Dalí o también en los años 70, cuando pintaban paredes mientras tocaba una banda de rock. Y en mí sale de las ganas de expresarme de otra manera, menos tradicional que la que siempre usé para la pintura en el taller”, explica y añade que siempre sintió el deseo de unir los dos artes, que desde que tiene memoria estuvieron presentes en él, y entonces decidió: “Dije, ‘por qué no probar expresarme con la pintura mientras hago música’”.

A un concierto llevó una tela grande y pintó mientras los músicos hacían los solos. Empezó a sentir los diferentes sonidos con las manos, con los pinceles cuando los frotaba, y decidió amplificarlos, primero dudó si se escucharía como él pensaba, pero arrancó y ahora, 10 años después, y con un poco de investigación en el medio, sigue pintando en sus conciertos. “Recientemente utilicé escobas, cepillos, trapos, cosas que fueron hechas por miles de otros artistas pero que para mí significan probar e investigar”, detalla.

Para el artista ese momento de telas en el escenario se traduce en una acción del inconsciente: “Parece que no está el público, es un momento raro. No te das cuenta de que estás pintando pero lo estás haciendo. Es un lugar de conexión”. También lo llama “momento explosivo, de creación en el instante, en el presente”. Algo que se traduce en las pinceladas y en los colores, que está influenciado claramente por la música, pero que él lo nota siempre después de terminado, y mientras, durante el espectáculo, solo se deja llevar.

Y aunque para Taddei es una creencia todo eso de la soledad e intimidad del taller como necesidad para crear, admite que, además de pintar de manera espontánea al compás de la música, en el taller, la mayor parte del tiempo, todo sucede en silencio. Un poco tiene que ver con que es músico y si escucha, se distrae pensando en los arreglos. Pero también, aclara, “Escucho el sonido del lienzo”, y agrega que la inspiración es un ida y vuelta: “Me pasa que a veces voy para un lado haciendo un tema en casa y después cuando voy al taller me quedan ciertas palabras de esa canción y van al cuadro”.

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