Katja Kettu

El amor en los tiempos de guerra

Kettu es la sensación de la literatura finlandesa. La comadrona (Alfaguara) ya fue traducida a más de una docena de idiomas, se adaptó al cine y acumuló varios premios. La novela cuenta la historia de una mujer muy singular, cuyo amor por un oficial nazi es muy poderoso.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Una mujer con una pasión que rebasa hasta los límites de la ética y la decencia.

—Esta historia se desarrolla en un lugar muy particular. Difícilmente se llegue más al norte en el planeta. Y tiene una protagonista muy particular: la hija de un comunista que, además de ser muy devota, se enamora de un nazi. ¿Qué tenía este personaje que la atrajo?

—Quería contar una historia sobre lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial, y en esa zona, tan al norte. Pero en realidad, es como una miniatura de lo que pasó en muchas otras partes durante la guerra, lo que le pasa a la gente cuando hay una guerra, la vulnerabilidad en la que uno se halla. Y en este libro hay mucho de mi abuela, que estuvo en el frente en la guerra. Leí sus cartas, las que ella enviaba a su madre y hermana. Respecto a la protagonista, me interesaba que fuera un mujer valiente, una que se enfrentaba a la realidad, con un oficio que para mucha gente en esa época seguía teniendo un componente místico. No es una mujer educada, pero sabe muchas cosas y es sensible. Y se siente como una hija de Dios, haciendo su trabajo.

—Al mismo tiempo, es una mujer capaz de actos terribles.

—Sí, tal cual. Siempre me interesó la psicología de la condición humana y me parece que es muy peligroso creerse bueno, creer que uno es una buena persona. Si uno piensa eso de uno mismo, puede terminar haciendo esas cosas horribles, porque no se cuestiona a sí mismo.

—¿Hay algo de usted en ella?

—Sí. Varias veces en el libro ella expresa algo así como "si puedo estar con este hombre, seré feliz". Y a mí me ocurrió algo parecido.

—Esta es también una novela en el cual la naturaleza importa mucho.

—La naturaleza es importante para Finlandia. Creo que como pueblo seguimos conectados a ella. Personalmente, me cuesta no ver los árboles. Ahora vivo cerca del mar en Helsinki, y extraño el bosque. Siento que tengo que ir cada tanto, abandonar la ciudad y sentir la tierra. Y la protagonista tiene una conexión especial con las plantas y el bosque.

—¿Cómo reaccionó el público en Finlandia ante esta historia?

—Ella representa una parte vergonzosa de la historia finlandesa, porque los alemanes tuvieron una presencia muy marcada en nuestro país en esa época, y desde Finlandia guerreaban contra los soviéticos. Mucha gente tuvo vínculos con soldados alemanes en esos años, pero cuando terminó la guerra, las mujeres se llevaron casi todas las críticas por sus historias amorosas. Fueron tildadas de traidoras. El libro hizo que se discutiera sobre esto, que se hablara de esa parte de nuestra historia. Pero no quería hablar en términos moralistas, como "las prostitutas del Mal". No digo que solo haya sido por el libro, pero hubo un debate bastante inflamado sobre nuestro papel, como pueblo, en esos años.

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