LIBROS

Adentro de una lejana guerra

Los noticieros, los libros de historia y los diarios del mundo podrán interiorizarnos sobre la guerra que está instalada en Medio Oriente; sobre motivos, atentados y muertes.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"La gente como nosotros no tiene miedo"

Pero hay detalles que se escapan, detalles cotidianos que desde aquí se ven tan lejanos, que La gente como nosotros no tiene miedo se presenta como una novela útil para conocerlos.

La primera novela de la joven israelí Shani Boianjiu acerca la voz menos conocida de este conflicto bélico, la de la mujer, que también debe pasar por el servicio militar, defender a su país (y eso implica tareas tan engorrosas como estar ocho horas sentada en una torre mirando que nadie cruce una ruta, y son poquísimos los que tienen intenciones de hacerlo) y envejecer prematuramente.

Las voces de Lea, Avishag y Yael, tres amigas de particular relación y con personalidades bien diferentes, son las que cuentan esta tediosa rutina de trabajo que les hace perder bastante de ser humano y las transforma más bien en objetos funcionales a una causa.

Con precisión a veces cansina, Boianjiu construye una historia colectiva representada en estas tres figuras, y también incursiona en sus singularidades y mecanismos de defensa. En el pacífico Uruguay, una chica no es capaz de ponerse en aquel lugar que está tan distante, donde las jóvenes prefieren no mirarse al espejo para no reconocer los estragos que vestir sólo de verde caqui día tras día y deambular bajo un sol ardiente les causa.

Pero a las israelíes les pasa, y Boianjiu logra retratarlo de manera descarnada, con algunos recursos que dejan ciertas imágenes grabadas a fuego en la mente, como la reiteración de líneas o párrafos completos cuando la ocasión lo amerita.

La gente como nosotros no tiene miedo es una historia de vida, de muerte, de miedo y de sexo, y es curioso cómo estos cuatro pilares logran superponerse y convivir a lo largo de las 287 páginas. Es difícil sentir miedo por la muerte cuando todos a tu alrededor van muriendo a diario, pero también es difícil reconocerse viva en medio de tanta monotonía y tanta soledad. El sexo se transforma en un cable a tierra, en una motivación, en una esperanza. Esa reflexión se desprende de esta historia que más que ser triste es lastimosa, que contagia la frustración y la desesperanza.

Boianjiu muestra ser una escritora ácida, que no le teme al humor negro, y será interesante leer otras futuras historias, que le sean menos familiares.

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