TELEVISIÓN

De amor, poder y otros enredos

La Tele estrena hoy, a las 21.30, el nuevo culebrón argentino producido por Adrián Suar: "Los ricos no piden permiso".

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Llega una nueva serie de Adrián Suar. Foto: La Nación (GDA)

Dos clases sociales con incontables diferencias entre sí y un enfrentamiento marcado por el amor: debe ser la historia más vieja del mundo, y sin embargo sigue dando resultado. Los productores continúan apuntando a este argumento que, en épocas donde la igualdad social y de género están constantemente sobre la mesa, se ve demasiado anticuado.

Pero bueno, ¿acaso no fue anticuado el hilo conductor de Esperanza mía, el romance prohibido entre un noble sacerdote y una jovencita que, para escapar de los malos, se hace pasar por novicia?

Aun así, Esperanza mía se mantuvo casi un año en pantalla en el prime time y con buena audiencia. Terminó el viernes en La Tele (con un final feliz en el que abundaron los embarazos), y en su lugar se estrena hoy a las 21.30 Los ricos no piden permiso.

El título de esta telenovela, que se presenta como el típico culebrón enredado y agobiante, ya lo anticipa todo.

Los ricos se meterán en la vida de los pobres; los de arriba irrumpirán en la monotonía de los de abajo para hacer y deshacer a su antojo.

Pero los de abajo tienen cartas con las que jugar y tratar de armar un partido parejo; de lo contrario, la historia no tendría demasiado atractivo.

¿Quiénes son los de arriba, los ricos? Norma Aleandro es Angélica, cabeza de la familia Villalba tras el fallecimiento de su marido, del que ahora, 15 años después, apareció un testamento misterioso.

Su personaje es atrapante, aunque por supuesto transita por el lado oscuro. "¿Vos vas a llorar el día que me muera?", le dice con sarcasmo en una de sus primeras escenas a su sombría hermana, Bernarda (Leonor Benedetto).

Bastan pocos minutos del primer capítulo para recordar que, aún en una historia predecible y repleta de clichés, Aleandro es una actriz de enorme talento. Lástima que dure poco en Los ricos no piden permiso: la inmediata muerte de su personaje desatará la tormenta entre ricos y pobres porque claro, uno de los de abajo será el sospechoso de haber acabado con su vida. Podría haber aportado más.

El sospechoso será Rafael, capataz de la estancia Villalba al que interpreta Luciano Castro. Junto con Araceli González, quien le da vida a la maestra Julia (que acaba de llegar a la finca escapando de su marido) serán los protagonistas de la telenovela, y en la otra vereda estará Antonio Villalba (Juan Darthés). A pesar de ser un hombre hosco y adinerado, no podrá resistirse ante el encanto de la docente.

Pensarán que les estoy adelantando toda la telenovela, pero toda esta información queda puesta sobre la mesa en el primer capítulo.

Adrián Suar, cabeza detrás de este costoso proyecto (según el presidente de Pol-ka, se ha gastado 40.000 dólares por capítulo) suele mostrar todo lo que tiene desde el arranque, buscando que el público empatice rápido con tal o cual personaje. Después, la empatía y el rating, harán lo suyo en su evolución.

Trama.

Todo (casi todo) pasa en Santa Elena, la estancia de los Villalba donde viven patrones, que parecen condenados a la infelicidad, y empleados, condenados a permanecer en un estrato social inferior.

No sólo el viudo y padre soltero Antonio posará sus ojos en la obrera Julia, que le dará clases a su hija Clara. Agustín Villalba (Gonzalo Heredia), aunque se casa en el primer capítulo, de inmediato posa los ojos en la mucama Elena (Agustina Cherri), que llega a la finca con la secreta intención de saber quién es su padre. Y Ana Villalba (Sabrina Garciarena), la loquita de la familia, está enamorada de Rafael (Castro).

Además, los ricos son los Villalba, como para resaltar la fuerza y la importancia de su apellido. Los empleados sólo tienen nombre: Rafael, Julia, Elena, Esther, Marisol.

¿Les falta algo? ¿Quizás un elemento fantástico? Cerca de la estancia hay un lago cuya agua es sanadora, que los malos intentarán usar para su propio beneficio. Siniestro.

Los ricos no piden permiso es la contracara de Esperanza mía: puro drama (con una cuota generosa de romance) y mezquindad, y claro que la fe y la piedad no están demasiado presentes en las mentes de los personajes.

Es un culebrón enredado, repleto de personajes con una personalidad bien definida que responde a determinado grupo de valores. Los buenos, los malos, los desgraciados, los locos, los mentirosos, los despiadados: todos están en el tablero para cumplir con una única función, que más o menos queda anticipada con el primer capítulo. Su misión será descubrir cómo murió Angélica, pero en paralelo habrá mucha tela por cortar, además de misterios y besos en primer plano.

"La leona", una fuerte competidora

El elenco de buenos actores comenzó a grabar en octubre, pero el rodaje de Los ricos no piden permiso sigue en marcha. Esa es una de las principales diferencias con La leona, la telenovela de Telefé que compite con la nueva producción de Pol-ka, y que aquí emite Monte Carlo a diario a las 21.30. La ficción que protagonizan Nancy Dupláa y Pablo Echarri se grabó íntegramente antes de debutar al aire, por lo que no se podrá seguir metiendo cuchara en la historia.

Además, la relación entre las parejas protagónicas es pasional y física en La leona, e inocente y romántica entre la de Los ricos...

Hay diferencias en la historia, el paisaje y la ambientación, pero igual serán rivales duras.

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