NICOLÁS FURTADO

Un actor por descarte que conquistó la tele argentina

Una charla con el uruguayo que está en Educando a Nina y en El Marginal, que llegará a Netflix.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Nicolás Furtado. Foto: Difusión

Cuando tenía 15 años y el apuro de definir qué orientación iba a seguir en el liceo, Nicolás Furtado llegó a un taller de teatro. "Por descarte o por vago", no sé, dice al rato de haber atendido la llamada de El País, un jueves a las 09.30 de la mañana. Hoy sus días empiezan temprano, terminan cuando cae la noche y se reducen a un estudio de televisión, donde graba la telenovela Educando a Nina que va a las 21.30 por Monte Carlo.

Cuando llega al set le lleva unos 20 minutos ponerse en la piel de El Bicho, un cantante de cuarteto que está de novio con Nina (Griselda Siciliani). Lo maquillan, le pintan el pelo de fucsia —"al principio querían hacerme este color y pedí por favor que no", admite— y luego repasa la letra con un coach y sus compañeros. Los que hablan en cordobés son Verónica Llinás (que interpreta a su madre), Naím Sibara (el Turco Naím, que le da vida a uno de sus músicos) y Jorgelina Aruzzi (hace de Ximena, corista mejor amiga de Nina), y pocos más.

Cuando las luces del set se apagan, a veces demora en volver a ser Nicolás Furtado. "De golpe agarro el teléfono y mando algún mensaje de voz, le contesto a algún amigo y está todavía la resaca del cordobés", reconoce entre risas.

El Bicho es su primer papel grande en televisión (ya estuvo en Dulce amor y en Somos familia) junto con el del presidiario Diosito en El marginal, una premiada serie que crearon Sebastián Ortega y el uruguayo Adrián Caetano, y que en octubre estrenará Netflix. En Argentina, esta ficción se emitió en paralelo a Educando a Nina.

—Contaste en una nota que la gente ahora te identifica mucho más, pero el que te reconoce por El Bicho ignora a Diosito, y lo mismo al revés.

—Sí, pasa mucho, sobre todo gente extremadamente fanática de uno que no conoce al otro, ni me lo nombra. Viene a pedir fotos por uno, yo me quedo esperando que me digan algo por el otro y no me dicen nada (se ríe). Está bueno eso.

Cuando camina por las calles de Montevideo, que no es tanto como le gustaría, quizás algunos lo ubican a Furtado pero la mayoría ignora que esta nueva cara de la televisión argentina es en realidad de marca uruguaya.

Inquieto.

Su abuelo lo hizo hincha de Rampla Juniors y aunque es fanático de la selección, a la hora de la práctica prefiere el básquetbol.

Jugó años en Verdirrojo y creció entre La Teja y el Cerro. Y todos los meses recibe a algún uruguayo en Buenos Aires, donde se instaló hace cuatro años gracias al impulso de un par de productores que lo vieron actuar en la serie Dance!. "A mí me gusta mucho el ritmo de vida que se maneja acá, soy de hecho bastante inquieto así que me vino bien", afirma.

Furtado, quien fue parte del elenco estable del Teatro Alianza, estuvo en el documental Vengo de un avión que cayó en las montañas, y luego en Polvo nuestro que estás en los cielos. Más acá en el tiempo, fue Cooper en Relocos y repasados. Hoy tiene, en Educando a Nina, el lugar que buscó desde el principio. "Esta es mi profesión", dice.

—El Bicho es un personaje adorable pero muy ingenuo. ¿Qué le diste de vos y qué estás aprendiendo de él?

—Todos los personajes que uno interpreta tienen algo de uno, porque cuando trabajás con cosas tuyas queda más real. En la parte infantil o aventurera, pícara, puede ser que haya un poco de mí, y hay cosas que compongo desde la nada misma y entre todo sale El Bicho. Es mucho lo que tiene que cerrar para el personaje pero es divertido. La etapa de creación es la más linda.

Educando a Nina tiene un componente muy fresco. ¿Qué tanto margen de improvisación hay en los diálogos?

—Está presente siempre, gran parte de los chistes te diría. Si bien los textos vienen escritos está lo que le ponemos nosotros en el set. Hasta los técnicos, los cámaras nos soplan un chiste y todo sirve.

—Al principio hubo críticas por parte de los cordobeses, pero la ficción contestó con buen rendimiento porque se posicionó muy rápido.

—Es chocante para los cordobeses y era de esperar, pero no sé si fuimos mejorando el acento o a la gente le fue gustando la telenovela, y compraron los personajes. Hoy la gente de Córdoba nos escribe cosas lindas, realmente.

—Se habla de que tu trabajo en El Marginal debería estar considerado para los próximos Martín Fierro. ¿Qué pensás?

—Creo que los uruguayos estamos al margen de todo eso. Si bien está buenísimo que te reconozcan, trato de no pensar. Estoy contento sobre todo con la respuesta de la gente.

—Para interpretar a Diosito te metiste en la Villa 31 y dormiste en una plaza. ¿Qué te llevó a eso?

—No sé, yo estoy reloco, más cuando tengo que meterme en ese tipo de personajes. Es tan libre el trabajo del actor que realmente vale todo a la hora de componer. No hay límites.

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