Julio chávez en el maestro

Clase de actuación de la mano del mejor actor de la televisión

Julio Chávez, protagonista de la miniserie El maestro charló con El País

Julio Chávez. Foto: Difusión
Julio Chávez. Foto: Difusión

Como pocos actores, Julio Chávez ha logrado posicionarse en la televisión, el cine y el teatro hasta convertirse en un actor de cabecera. Ganador del Martin Fierro en cuatro ocasiones (la primera en 1998 y la última en 2013), el miércoles pasado estrenó en La Tele el unitario El Maestro, donde vuelve a trabajar en una producción de Adrián Suar y bajo las órdenes del director Daniel Barone.

La construcción de este rol tiene muchos puntos, cuenta Chávez en una entrevista con El País. “En primer medida tiene que ver con un antiguo bailarín, así que fui un año y medio antes de grabar, a entrenarme con un gran Raúl Candal. Para mí fue muy importante el contacto con él, porque al tomar clases, observarlo y estar dos veces por semana por más de un año, me permitió observar cuestiones que fueron inspiradoras para mí”, dice.
Para crear a Prat, Chávez también se basó en los libros.Así fue determinado qué elementos tenía que construir y cuáles están en él. “Prat adquiere algo mío, cosas que tengo en la despensa”, dice y agrega que “lo lindo de nuestro oficio es que cada actor, para un mismo rol, de golpe elige elementos totalmente diferentes”.

El Maestro
Trailer de la serie "El maestro" que protagoniza Julio Chávez

—Usted es un camaleón, es El Gitano, Mark Rothko y Prat, todo en un mismo cuerpo.

—Espero que cuando venga la muerte me pueda disfrazar de algo y no me vea. ¿Ché, dónde está Julio? No sé, no lo vimos por acá. Sería lindo. En una de esas, como dice Borges, hasta ahora todos se murieron, pero nunca se sabe en el futuro lo que va a pasar.

—¿Cómo es su primer acercamiento a un personaje?

—Uno va teniendo impresiones y tomando decisiones como el corte de pelo o la ropa. Pero cuando empezas a filmar, comenzás a hacer pequeñas correcciones, o las decisiones que tomaste no son como las pensaste. Hay algo que interviene mucho, los otros. El director, los compañeros, a hasta la locación. Eso te hace que tu rol adquiera una particularidad inesperada. Algunas de esas particularidades, que quedan en el espectador, así como palabritas que cuando se filman, uno ni las pensó.

—Recordaba la última escena de El puntero, cuando entona el himno y su personaje mira directo a la cámara.

—Esa fue un gusto que le plantee a Adrián Suar. Le pedí que en la última escena, mi personaje cantara el himno. Porque tenía un presentimiento. Le pedí a la vestuarista que cuando mi personaje ya no estuviera bien de la cabeza usara la manta del loquero, porque imaginé a la manta como su poncho. Son estrategias que vas tomando y a veces funcionan.

—En El maestro vuelve a trabajar con Daniel Barone, que a esta altura es como su hermano. ¿Cómo es trabajar con alguien por tantos años?

—Es como mi hermano. Es lo que yo llamo un encuentro. Es una pareja laboral de mucha empatía, de mucha confianza y de mucho afecto hacia lo laboral y hemos crecido mucho, como director y yo como actor. Daniel es una persona muy respetuosa y al mismo tiempo es un pibe de barrio. Nos queremos mucho aunque no tenemos una relación de cotidianeidad. Lo quiero y me considero su amigo, pero no somos de estar todo el tiempo llamándonos ni mucho menos. Soy de los que dicen cada uno a su casa.

El Maestro
En El Maestro, Chávez comparte elenco con Juan Leyrado e Inés Estevez. Foto: Difusión

—¿No es muy salidor?

—No, soy un poquito corto en algunas cosas.

—¿Por qué lo dice?

—Porque no soy de hablar mucho, no estoy todo el tiempo con los mensajes de whatsapp. Tengo una amiga que me deja mensajes en el contestador y yo le digo, sabes que a la tercer frase yo paro el mensaje. Entonces sabe que si me tiene que decir algo importante, tiene que decirmelo al principio.

—¿Qué tiene el formato unitario que tanto le atrae?

—Es un formato que está atrayendo al mundo entero y las series empiezan a jugar un papel muy fuerte allí. A mí me gusta hacerlas porque es un formato posible. Me gusta pasar revista de lo que hemos hecho y me da la impresión que hicimos doce pequeñas película, por la mecánica y la tecnología.

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