megashow en el centenario

La vuelta al tango en 80 minutos

Este sábado, más de 100 artistas uruguayos y argentinos rinden un homenaje a La Cumparsita

El delirio
El delirio, durante un ensayo. Foto: Fernando Ponzetto

La función de El delirio, el sábado próximo, no será solamente un megaespectáculo para 18 mil espectadores en el Estadio Centenario, celebrando los 100 años de La Cumparsita. También será la primera vez que una producción nacional asuma el desafío de un espectáculo de esa magnitud, un hito en la generación de shows multitudinarios en Uruguay.

Como quien dice, en 80 minutos, que es lo que dura el show, se estarán jugando los 700 mil dólares que este espectáculo tiene de costo estimado. “El escenario más grande que armé fue el de los Rolling Stones, pero este no le envidia nada. Este escenario tiene una diferencia mínima, cinco metros menos. Pero el escenario de los Stones tuvo que venir de Argentina, porque acá no se podía construir. Pero a nivel de impacto visual no va a haber mucha diferencia”, el comenta el productor técnico del show, Maurizio Trabal, quien ha trabajado en el montaje de shows internacionales de figuras como Elton John, Rod Stewart, Maná, Arjona, Selena Gómez y muchos otros.

El miércoles próximo, una legión de técnicos empezará a trabajar frente a la Tribuna Olímpica, para montar la estructura de hierro tubular, cuyo escenario tendrá unos 20 metros de boca, y 13 metros de altura. Delante del escenario, un poco más abajo, habrá una medialuna de 10 metros, que es donde se desarrollarán coreografías y otras formas escénicas, desde el Ballet Nacional Sodre hasta la cuerda de tambores Cuareim 1080. Sumándole los laterales, la estructura total tiene 48 metros de largo, y en ella hay 85 metros cuadrados de pantallas led.

Sobre ese escenario se ofrecerá este espectáculo que pese a la larga lista de artistas que participan, no es un festival, sino un show con su unidad y su trama: la vida y obra de Matos Rodríguez. Y como la propia historia del tango, tiene una mezcla de artistas de Uruguay y Argentina, donde se buscó que país aporte entre lo mejor que tiene para dar en ese terreno.

Mora Godoy
Mora Godoy bailando "La Cumparsita"

Es por eso que es bien representativo que Bajofondo, que está integrada por músicos uruguayos y argentinos, esté lanzando allí su versión de La Cumparsita, denominada La Cumpa. “Estamos haciendo un nuevo disco, y empezamos a probar hacer una versión de La Cumparsita. Pero vimos que no encajaba mucho. Y justo en ese momento nos llegó la invitación para participar en el show, y ahí desarrollamos el tema. Creo que hicimos una versión bien pensada para lo escénico, y la grabamos parte en Los Ángeles, parte en Montevideo, y las cuerdas las grabamos en Buenos Aires”, detalló Juan Campodónico, de Bajofondo.

El delirio es una visión ficcionada de la biografía de Matos Rodríguez, y está escenificada con la música de ese compositor uruguayo, reelaborada desde diversas estéticas. De hecho, La Cumparsita sonará cinco veces a lo largo del show. Ricardo Olivera cantará una versión y Maia Castro otra. Y musicalmente habrá desde una versión percutiva, hasta la creada por la orquesta argentina El Arranque.

Mora Godoy
Mora Godoy. Foto: Federico de Bartolo

El Arranque y Bajofondo se complementan de algún modo. La primera, porque es una agrupación que surgió para recuperar el tango anterior a Piazzolla, y crear a partir de allí. Y la otra, por transitar con libertad y talento por el tango electrónico. “En El delirio tenemos que tocar todo de Matos Rodríguez, y entre eso, tres versiones de La Cumparsita: una cantada con la letra de Matos Rodríguez, otra con la letra de Pascual Contursi, y otra instrumental”, cuenta Camilo Ferrero, fundador y bandoneonista de El Arranque, orquesta que reforzará el número de sus músicos para esta actuación. “Me parece que está buenísimo: El delirio es una apuesta súper interesante. No sé si alguien acá, en Buenos Aires, se atrevería a hacerlo con el tango”, señala el artista argentino.

Un espectáculo como El delirio, con más de 120 artistas en escena, se arma lógicamente pieza a pieza. Mientras los acróbatas ensayaban en el Palacio Peñarol, el BNS lo hacía en su sede, y los tamborileros en el Barrio Sur. Cantantes uruguayos viajaron a ensayar a Buenos Aires con El Arranque, y las compañías porteñas de danza estudiaron sus intervenciones en el show. El viernes próximo, todas esas piezas se irán ensamblando en dos ensayos generales.

En Buenos Aires, en el sofisticado teatro Tango Porteño, sobre la Avenida 9 de Julio, la compañía de Mora Godoy ensaya su aporte al espectáculo. “Para La Cumparsita creamos una coreografía nueva. Y también para Che Papusa, que es un tema ‘antiguón’, y yo quise darle una cadencia más tango antiguo en el primer momento, para luego terminar con una variación más efectista. El tango ha evolucionado muchísimo y la gente espera ver algo espectacular”, afirmó Mora Godoy a El País, en un paréntesis de un ensayo.

“A mí hay algo que me encanta al coreografiar que es la velocidad de las piernas, manteniendo la elegancia del torso, y que las manos puedan fluir. Tal vez eso me lo dio el ballet, y me quedó para siempre”, comenta Mora Godoy a la hora de describir el trabajo que va a presentar en Montevideo. Andrés Varela, director de El delirio, asistió en Buenos Aires a los ensayos de la compañía de Godoy, planteando pautas para que la prestigiosa compañía de danza se alineara con la idea general del espectáculo. “Andrés me planteó, por ejemplo, más desplazamientos en La Cumparsita, y lo cambiamos e hicimos más desplazamientos”, puntualiza Godoy.

La artista afirma que a nivel coreográfico el tango hizo explosión hace 20 años y desde entonces no ha parado de crecer. “La coreografía, el baile, es lo que le dio al tango la vida otra vez”, dice la coreógrafa y bailarina, cuya popularidad hizo un pico cuando bailó Por una cabeza, sacando a bailar a Barack Obama. “Fue una locura. Lo hice. No lo pensé. Creo que si lo hubiese pensado no lo hacía. Fue un hito: sobre todo para el tango, que dio la vuelta al mundo. Y a mí lo que más me importa es difundir el tango. Con lo de Obama fui el medio, para un fin. Y él es un buen bailarín, se movió muy bien, muy elegante”, recuerda la bailarina sobre aquel episodio de 2016.

Otra figura argentina que se sumó a El delirio fue Brenda Angiel, que llega con su compañía de Tango Aéreo. “Estoy creando una coreografía para La Cumparsita, para este evento. Es tango pero en el aire, donde todos los movimientos se pueden estirar, tiene otra flotación. Es como un tango en la luna, donde la cadencia del movimiento lleva otra dimensión. Estoy consciente de que el Estadio Centenario es gigante, pero vamos a presentar esas coreografías para tanto público, sin perder el detalle. En este caso, la bailarina es la que está volando, y el bailarín está más en el piso, siguiendo más el hombre la tradición tanguera”, adelanta la artista.

Por su parte, Sebastián Bednarik, productor general de El delirio, remata: “El pronóstico del tiempo para ese sábado es excelente: sol absoluto, todo el día”.

El delirio
El delirio. Roberto Suárez interpreta a Matos Rodríguez. Foto: Difusión
ficha

Con más de 90 % del aforo ya vendido

De las 18 mil localidades del espectáculo, al día de ayer quedaban unos pocos centenares de localidades numeradas, y unas mil entradas para el Anillo Tres, que se venden en Abitab. A su vez, la producción está negociando para presentar El delirio en Punta del Este, Buenos Aires, Colombia, China, Estados Unidos y Japón. Rubén Rada,

Hugo Fattoruso, Malena Muyala, Tabaré Leyton y Francis Andreu, son algunos de los más de 100 artistas que subirán a escena, en el marco de un gran cabaret de época, que abarca cuadros musicales y coreográficos, y cine, con una estética con aire de entreguerras.

clave

Un formato que sigue creciendo

El delirio tendrá un escenario iluminado por 90 luces de cabezas móviles y unas 70 luces convencionales. “Las luces móviles tienen rotación de 360 grados, y tienen la capacidad de cambios de colores, de hacer la luz más difusa, o concentrarla, o dibujar figuras. Con respecto a las luces convencionales tienen una cantidad de ventajas. Pero las de filamento tienen una calidad y una textura en sí mismas, que no deja de generar variedad. Y lo que se pretende en El delirio es dar esa imagen de un teatro”, dice Maurizio Trabal sobre uno de los aspectos de este show, que demanda más de 500 personas para echarlo a andar.

Un show de esta naturaleza abarca una serie de áreas de producción, que van desde comunicación interna hasta la producción audiovisual, la propaganda, las áreas legales, contable y comercial.

“Hace años que el mundo del megashow está creciendo en Uruguay, y vino a instalarse. Antes estábamos bastante lejos en lo que tiene que ver con la producción de shows internacionales, y había artistas que eran impensable que viniesen. Hoy esos show ya se hicieron realidad, y se está hablando a futuro de shows mucho más complejos. Fue un proceso que llevó un tiempo, pero la plaza se está preparando para ir a más. El megashow irá creciendo en tamaño y también en tecnología. Sin duda a futuro habrá shows más tecnológicos, con una experiencia del público más inmensa en el show. Y no tanto como espectador desde una tribuna”, concluye Trabal.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)