arranca el festival internacional de teatro

Lo que se ve y lo que no del Fidae

Más de 50 artistas y técnicos extranjeros llegan a Uruguay para este encuentro artístico

Still life
Still life, una propuesta posdramática. Foto: difusión

Hoy comienza el Festival Internacional de Artes Escénicas, que reúne en Uruguay a más de 50 artistas y técnicos extranjeros, para ofrecer una grilla de espectáculo que van de la danza experimental al teatro de texto, a lo largo de dos semanas. Entre 50 y 60 mil espectadores espera este festival público, que llega a su quinta edición, y en el que el Estado invierte nueve millones de pesos, que es un 60 % de su costo. El resto de su financiación corre por cuenta de sponsors, embajadas y demás.

Las entradas se venden por Tickantel, a un precio de $ 300. “La venta de entradas arrancó bien. Además la experiencia indica que, salvo algunos espectáculo muy populares, el público uruguayo va más a último momento a comprar la entrada”, contó a El País José Miguel Onaindia, director artístico del festival.

El público se va a encontrar con montajes posdramáticos, como Still life, que llega de Italia, hasta teatro de texto y emoción directa, como He nacido para verte sonreír, con la actriz española Isabel Ordaz. De Colombia llega Sankofa, que realiza una fusión de diversas tradiciones locales y africanas, mientras que Chile viene la obra Acceso, un trabajo de teatro político de Pablo Larraín. Argentina, Ecuador, Perú y México son otros de los países presentes, en un festival que busca acentuar los lazos entre los escenario de habla hispana.

El encuentro ocurrirá en los grandes escenarios céntricos públicos y privados (Sodre, Solís, El Galpón), pero también llegará a 12 departamentos del Interior, teniendo además un ámbito para que gestores culturales extranjeros puedan medir el peso de la escena uruguaya, tanto en infraestructura como en el nivel de sus obras.

“Obviamente me interesa que las salas estén llenas, aunque en la ecuación económica del festival la venta de entradas no es un elemento que haga a la financiación del mismo. Lo que sí me interesa es que el festival sea un acontecimiento social, que se instale, y que la población lo conozca, aunque no sea gente que vaya al teatro. O sea, que esté en el imaginario colectivo, que las personas sientan que es algo bueno, positivo para el país”, señala el gestor cultura argentino radicado en Uruguay.

La veintena de espectáculos que llegan desde el exterior demandan una logística significativa, y en algunos casos llegan con sus escenografías y demás, y en otros se construyen los elementos acá en Uruguay. “A veces la compañía viaja con la carga, y en otros no. Y los vestuarios viajan con las compañías, como equipaje de mano. Hay algunas complejidades que aun el espectador especializado no ve, como las plantas escénicas de luces, dado que de pronto en una semana en una sala dan varios espectáculos, y las parrillas de luces tienen que adaptarse a eso, y los espectáculos también. Porque las compañías tienen que hacer una puesta de luces adecuada al escenario del teatro”, indica.

Proveer a las compañías de lo que necesitan es de las cosas que hay que resolver una a una. “Para Still life, por ejemplo, precisábamos 50 velas, pero hubo que buscar velas Led, porque el teatro no permite fuego. Y para la Antígona, que va en el Solís, hay que construir piedras con yeso, y hay que hacerlas especialmente. Son todas cosas que hay que resolver con cierta anticipación, porque acá, por el volumen del mercado, a veces hay menos elementos que en ciudades con más habitantes, donde puede ser más común salir a buscar 50 velas Led”, afirma el director del Fidae.

El baile (en Sala Balzo), o Feos, de Guillermo Calderón (en la misma sala), son dos de las obras que conviene atender, dentro de una programación amplia, para los más diversos gustos.

para hoy

Desde la tragedia al clown

La organización del Fidae ha hecho coincidir el comienzo del festival con el aniversario de la Comedia Nacional, de modo de trazar un nexo institucional. Hoy a las 20.00 en el Teatro Solís, con el estreno de Otelo, de Shakespeare, bajo dirección de Dan Jemmett, habrá entonces un doble festejo, que involucra al elenco municipal y al propio festival.

Una hora antes, a las 19.00, en Sala Balzo, se verá también en el marco del festival, Manada, una obra de danza de Martín Inthamoussú, que plantea asuntos de género.

También esta noche, a las 21.00, en Sala Verdi, subirá a escena Juegos mecánicos, un teatro de corte experimental, de la mano de Fernando Nieto Palladino, que también se presenta mañana martes. Y a las 22.00 en Teatro Circular se presenta Parece ser que me fui, que llega desde Argentina. Se trata de una propuesta de teatro de clown que propone un juego abstracto de la mano de Marta, una mujer embarcada en un viaje mental. La obra, que llega con muy buena crítica, se repite mañana en la misma sala y el mismo horario.

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