Juana Viale regresa a sala verdi

Tres motivos para ver "La sangre de los árboles"

El domingo 5 la actriz argentina vuelve a presentarse junto a la uruguaya Victoria Césperes

Juana Viale
Juana Viale. Foto: Difusión

La sangre de los árboles, protagonizada por la actriz mediática argentina Juana Viale, ha andado mucho por el mundo y ya ha venido varias veces a Montevideo, y ahora regresa, nuevamente a la Sala Verdi. Y hay por lo menos tres razones para este regreso, siempre bienvenido en la cartelera teatral montevideana.

1. Un texto para dos buenas actrices
El ADN de los vínculos
Juana Viale y Victoria Césperes

La primera tiene que ver con el texto, del chileno Luis Barrales, quien también la dirige. En la obra confluyen artistas del sur de América Latina: el autor es de Chile y las actrices son una de cada lado del Plata. Y la obra tiene esa feliz mezcla. Además, fue hecha en estrecho vínculo entre el autor y las dos intérpretes que la llevan a escena, y eso se nota en lo compacto de la propuesta escénica. Pero en el tema el espectáculo tiene uno de sus fuertes: dos mujeres, quizá hermanas, protagonizan un mano a mano en el que debates sobre el posible vínculo genético entre ellas. Y el asunto abre a la vez aspectos científicos y éticos, nociones vinculadas con la relación entre lo hereditario y los afectos. Pero desde esa rica plataforma, el planteo se dispara hacia un mar de reflexiones, donde entran hasta la filología. En suma, una obra para pensar, aunque nada pesada.

2. Un montaje lleno de reflejos
El tema y su forma escénica
La sangre de los árboles

Ese valioso texto encuentra en el montaje su correlato perfecto. Los pocos elementos de mobiliario y utilería son ricos visualmente, especialmente por el apoyo de las luces. En escena hay muchos elementos transparentes, que las actrices mueven, y eso genera un juego de luces y reflejos, que va perfecto con el tema de la obra: la incertidumbre y sus reflejos. A su vez, una dinámica de fragmentaciones también se presenta en el modo en que el texto se sirve en escena, coincidiendo el argumento con la estructura del espectáculo. A eso hay que sumar el desempeño de las actrices (Viale y la uruguaya Victoria Césperes), que arman un duelo artístico de primer nivel. La música en vivo aporta una cuota de lirismo y poesía, que el texto también tiene.

3. Juana Viale, desde su talento
La actriz de teatro y no la del Bailando
Juana Viale

La presencia de Juana Viale es sin duda otro elemento convocante de la obra, aunque cuando el espectador se sienta en la butaca y ve el espectáculo, no se encuentra con la nieta de Mirtha ni con la participante de Bailando por un sueño. Justamente la artista se sumó a este trabajo como un modo de dar un paso al costado de su carrera mediática, y hacer un espectáculo de cámara, para público agudo, en algún aspecto exigente con el espectador. Y a su vez fácil de llevar por el mundo: de hecho se ha presentado en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, España y Venezuela. Para el espectador, la historia de Leonor y Manuela puede resultar conmovedora. Estos personajes de ficción están unidos por una historia intensa: antes de morir, sus padres les han confesado tener una hermana perdida y ambas han decido encontrar a la otra. Sumidas en la incertidumbre, esperan los resultados mientras exploran las posibilidades que se abren en sus vidas: ¿son hermanas o simples desconocidas? Y la obra es tan buena que uno se olvida de la bailarina del Bailando..., para ver a dos buenas intérpretes en una gran puesta en escena.

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