crítica: Inés. Eventualmente el amor triunfará

Tres lenguajes que arman una historia

Un gran montaje de Florencia Caballero Bianchi en Tractatus

Inés. Eventualmente el amor trinfará
Inés. Eventualmente el amor triunfará. Foto: Gonzalo Nogueira

Cada espectáculo teatral su entorno: en un extremo está todo ese ambiente como de fiesta que precede a los shows de humor que se dan, por ejemplo, en Teatro Movie, con gente que habla en voz alta, se hacen selfies, saluda a todo el mundo, y va de un lado para otro. Lo contrario ocurre si uno va un martes de noche, a la zona portuaria de la Ciudad Vieja, para ver Inés. Eventualmente el amor triunfará. Allí, un grupo de espectadores se junta en un ambiente bastante solitario, mirándose con cierta complicidad, la de haber coincidido allí.

Y los que llegan hasta ahí saben que van a ver algo distinto, aunque hay que tener buen paladar y estar abierto a nuevas formas de expresión escénica para disfrutarlo. Porque como suele pasar con una parte de la investigación escénica uruguaya de hoy, acá el espectador tiene que poner de sí, y armar un poco lo que tres actores le ofrecen desde un escenario poco decorado, con un aire algo roto, algo sucio, bastante alternativo.

Esta creación, concebida desde la escritura hasta la dirección por Florencia Caballero Bianchi, tiene enorme personalidad. Dividida en tres partes, cada una tiene su registro propio, cada una exige que el público se conecte con ella desde un lugar distinto. Y el orden no es creciente: la primera pieza breve (quizá la mejor de las tres), tiene fuertes elementos de naturalismo, aunque en otros aspectos éste se rompe para precipitarse hacia una zona extraña, marcada por la presencia de un ser, medio persona, medio animal. Por momentos casi no hay texto, por otros, la obra se vuelve verborrágica.

El espectáculo comienza con uno de los personajes leyendo un catálogo: los datos de distinto tipo de colchones. Pero no se trata de aquellos viejos juegos preformáticos, en lo que los sentidos quedaban jugados a la libre asociación del espectador. Acá la dinámica de sentidos que se va desarrollando a lo largo del espectáculo, ofrece un conjunto coherente, que llega al público de una forma inusual. El texto a su vez tiene su interés literario, y también poético.

La segunda parte es bastante más naturalista, y presenta a dos personas mirando televisión, que discuten fuertemente: allí el desequilibrio estalla, y luego ganan los aspectos más humanos y lúdicos del vínculo. Un toque ingenuo atraviesa cada tanto a la obra y sus personajes. La tercera y última parte está más próxima a la danza, y ofrece un interesante trabajo corporal, que lleva el resultado hacia una zona algo más abstracta.

Como en el teatro de Marianella Morena, acá hay un trabajo directo sobre los materiales de la representación, para comunicar asuntos que son hondamente humanos. El hartazgo, la suciedad más profunda, el cansancio que provoca el entorno, son elementos que el directora pone en el tapete. Pero no para dejarlos simplemente expresados, sino para agregarles una mirada humana que de algún modo los redime.

ficha

Inés. Eventualmente el amor triunfará [****]

Dramaturgia y dirección: Florencia Caballero Bianchi. Elenco: Matilde Nogueira, Elisa Fernández, Martín García Gómez. Escenografía y luces: Ximena Seara. Dónde: Tractatus (Ituizangó 1583), martes de noviembre, 21.00.

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