JULIO BOCCA

"Siempre me sentí considerado"

Esta no está siendo una temporada más para Julio Bocca y el Ballet Nacional Sodre: por un lado, el alejamiento del director artístico durante el pasado abril causó un revuelo que ya parece haber quedado atrás. Por otro, el cambio del director artístico del Auditorio Adela Reta, cargo que en septiembre abandona Gerardo Grieco y que asume Gonzalo Halty.

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Julio Bocca. Foto: Francisco Flores

Pero las energías de la compañía y su director están centradas en el estreno de “Carmen”, que con coreografía de Marcia Haydée, se verá del 11 al 21 de agosto, con música en vivo de la Orquesta Sinfónica del Sodre, bajo la dirección de Martín García. Y el público viene respondiendo bien, dado que ya se vendieron más de siete mil entradas.

—Ahora que cambiará la dirección en el Auditorio, de Gerardo Grieco a Gonzalo Halty, ¿eso te genera algún temor?

—No. Estamos todos con expectativas a ver por dónde se va a seguir el rumbo. Pero no, todo bien, tuve reuniones con Halty y todo bien, sigue por el mismo camino. Así que genial: aparte este teatro necesita estar en funcionamiento todos los días.

—¿Qué significó el título "Carmen" en tu carrera?

—Sobre todo la versión que hice es la de Plisetsky, y el pas de deux de la versión de Roland Petit, que son totalmente diferentes. Pero más allá de eso, en Carmen, el personaje de Don José es muy rico porque expresa esa situación en la que uno tiene todo organizado en su vida, y de golpe, por algo que no tenías organizado ni pensado, se te va destruyendo todo lo que habías soñado, preparado a futuro. Todo por ese amor, por esa Carmen que lo empieza a seducir y a usar, pero después, nada. Dejarte tirado y que uno se vuelva loco.

—¿Cómo nació su relación con Marcia Haydée?

—Ella es una gran amiga, a la que admiro muchísimo. Una de las primeras veces que la vi a Marcia fue en el Teatro San Martín con Un tranvía llamado Deseo, de John Neumeier, y la verdad que es increíble ver a alguien como ella, tan chiquita, que en el escenario se devoraba todo. Y es un privilegio tener en nuestro repertorio la Carmen de ella, y también tenerla trabajando con nosotros, poder escuchar lo que va explicando sobre los personajes, sobre la historia, y sobre lo que quiere de su versión. Y sus anécdotas, que son increíbles. Y el sentido de humor que tiene, que es maravilloso.

—¿Técnicamente cómo describirías esta coreografía de Marcia Haydée?

—Muy difícil, muy rica para el cuerpo de baile, tanto para las bailarinas como para los bailarines. Se usa la técnica a full, además de que en un acto son unos personajes y al otro acto son otros, lo que obliga a los bailarines a ir cambiando la personalidad del personaje que tienen que componer.

—En "Carmen" siempre se da una mezcla de lo francés y lo español...

—Por lo que he visto del trabajo que está haciendo Marcia Haydée, la siento más española que francesa. Más el encanto español: esa locura, esa cosa salvaje, bien española. Y a la vez, trabajar la propia personalidad del intérprete, porque como dice Marcia Haydée, a ella le gusta que cada bailarín exprese su propia personalidad. A mí también me gusta que en cada obra que hagamos cada bailarín exprese su personalidad. Eso es lo rico. Y esta obra permite sacar la libertad y la personalidad de los bailarines; interpretativamente también: les da el tiempo de crear esos personajes. Y dentro de todo eso, sigue siendo un clásico.

—¿Qué sentido tiene hoy para vos ese personaje protagónico?

—Es la lucha siempre presente en la mujer, de tener su lugar, su espacio, su libertad. Eso sigue estando vigente, esa lucha sigue estando. Y esa mujer, en aquella época y en aquel país, era de esas mujeres fuertes, que sostenía también una visión de lo que quería. Así como Don José buscaba manejar todo perfecto, ella buscaba esa libertad y también que la quisieran. Quizá también buscaba ese amor que nunca pudo conseguir.

—Muchos recuerdan aquella "Carmen" que trajiste al Solís, con Eleonora Cassano, donde había una plaza de toros como decorado. ¿Esta escenografía tiene algo de eso?

—Sí, esto también es una plaza de toros, que es la base, y con elementos se crean otros ambientes, como rejas para representar la cárcel. La escenografía tiene momentos muy bonitos: hay una parte que sorprende mucho, y asombra por lo bien que está hecha; sin embargo es una tela, que según como se la cuelga simula la montaña.

—¿Y del vestuario qué podés adelantar?

—Es bien español también, mucha falda, abanico, muy rico. Hay bastantes piezas de vestuario, dando bien el significado de cada personaje. Está muy logrado, y muy bien distribuidos escenográficamente los espacios. Esta es una Carmen muy alegre, musicalmente también, es muy rico el trabajo para la orquesta. El público quizá esté más acostumbrado a la versión de Plisetsky, que hacía Alicia Alonso, que a esta versión completa, de dos actos, que a su vez mantiene el clásico que tiene que tener Carmen.

—¿Te gratificó ver en escena "La petite mort", en la Gala V?

—Fue increíble, y también lo bien que estuvo la compañía. Me lo comentó también el repositor que vino a hacerla, y gente que ha visto esa obra por diferentes compañías. Jiri Kylián es un coreógrafo que le queda muy bien al Ballet Nacional.

—¿Y de la Gala V en general, qué balance hacés?

—Muy bueno, fueron tres coreografías totalmente diferentes, que demostraron que técnicamente la compañía sigue creciendo. Se vio en los bailarines varones, con "Paquita", y creo que el trabajo de Graciela Figueroa fue interesante, le vino muy bien a la compañía, porque le sirvió para soltarse. Y creo que para esta Carmen también eso vino muy bien. Porque en esta Carmen la protagonista tiene que hablar e incorporar otras cosas de lo que se hizo con Graciela Figueroa.

—El Ballet Nacional Sodre va a tener una nueva página web.

—Sí, a partir de esta semana que viene y en un futuro no muy lejano, va a ser un gran cambio para lo que es la imagen de la compañía en el mundo.

—¿Te sentiste más considerado en el Auditorio desde tu reintegro?

—No, siempre me sentí considerado.

—¿El Ballet del Sodre es el buque insignia del Auditorio? ¿Es un orgullo para vos?

—En este momento creo que sí. Es un orgullo para la danza.

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