MARCELINO DUFFAU

"Una obra de más de dos actores ya es un problema"

Hace más de 40 años que dirige teatro; tiene éxitos como “Barro negro”, que está cumpliendo 25 años en la cartelera. Y Marcelino Duffau sigue estrenando. Por estos días sumó dos títulos al ruedo en la Alianza americana: los viernes presenta “¿Adónde van los patos en invierno?”, de Hugo Burel, y sábados y domingos, en La Gringa, “Mineros pintores”, de Lee Hall.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Marcelo Duffau, 25 años de "Barro negro" y ahora dos nuevas obras. Foto: Archivo El País.

—¿Cómo cambió el público de teatro a lo largo de tu carrera?

—El público es todo un tema. En general hay una tendencia a que el público sea mayor, pero a veces aparecen espectáculos a los que la gente joven se vuelca, que es lo que aspiramos nosotros con ¿Adónde van los patos en invierno?. Es un tema muy complicado y tampoco sé la solución. El que no conoce el medio, mira la cartelera y se asombra del teatro uruguayo: 60 espectáculos infantiles, 70 para adultos. Y vas a las salas, y si no están vacías, están semivacías. Y eso que acá el teatro es prácticamente gratis.

—¿Qué dramaturgo te gustaría hacer?

—Brecht, pero no puedo por un tema económico, de producción. En ¿Adónde van los patos..., no sabés lo que fue para ensayar, por los horarios. Todo el mundo está en el multiempleo. Una obra de más de dos actores acá ya es un problema.

—¿Te sentís lejos de la Comedia Nacional?

—No, yo me siento un trabajador del teatro. Trabajo con todo el mundo, si el proyecto me interesa. Con la Comedia Nacional trabajé cuando Jaime Yavitz y Júver Salcedo fueron directores. Después nunca más me llamaron y nunca supe por qué. Será porque no participo de las roscas de poder. Porque por la cuestión artística estoy seguro que no fue, porque con la Comedia hice un éxito como fue Los muertos, de Florencio Sánchez.

—¿Y en el teatro independiente, con cuáles instituciones te sentís más próximo?

—Yo trabajo con todos, no tengo problema. Yo siento que tengo más libertad, en el buen sentido de la palabra, por fuera de las instituciones. Porque hago la obra que quiero, con quien yo quiero. Y en las instituciones tenés que hacer la obra que ellos quieren, con quien ellos quieren. Yo hace 30 y pico de años que trabajo así: no es fácil.

—¿Para vos cuál fue tu mejor montaje?

—Si lo medís por éxito de público, Barro negro, que estamos cumpliendo 25 años. O La empresa perdona un momento de locura, que estuvo 11 años. O Muerte accidental de un anarquista, que estuvo cinco años en cartel. Pero por reto artístico, por riesgo artístico, Misterio bufo, de Darío Fo, o El Buscón, de Quevedo. O Por el aire Federico. Yo qué sé... montones.

—Y ahora estrenaste dos títulos casi juntos. Contame de ¿Adónde van los patos..."

—Es un texto de Hugo Burel, inspirado en la novela de J.D. Salinger El guardián en el centeno. Es sobre un profesor, fanático de esa novela, que da una clase. La clase es la platea, y al costado del escenario, hay otro espacio escénico, donde aparece el protagonista de la novela. Y en un momento dado el profesor se mete en el espacio del protagonista de la novela, y ahí se arma el lío, empieza la discusión. Es una comedia, pero no de humor fácil, sino dramática. Es un texto bastante extraño, que mezcla ficción y realidad, dentro de una ficción general que es el teatro en sí. Es una obra que aspira provocar en la gente joven la lectura en libro, no en pantalla.

—Y en La Gringa estás haciendo Mineros pintores.

—Está basada en un hecho real, de pintores que existieron: eran de un sindicato, donde hacían cursillos, y un día van a un curso de historia del arte, para que les expliquen los cuadros. Y el profesor no sabe cómo hacerlo, y se le ocurre formular que pinten ellos. Y por el sentido político que tienen, la pintura se transforma en ellos en algo colectivo. Creo que es una obra con muchísimo humor, pero a la vez con momentos dramáticos muy fuertes.

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