Entrevista a Hernán Piquín

"Las lágrimas venden, pero te das cuenta cuando son fingidas"

El destacado artista argentino llega este viernes al Teatro Metro con Entre boleros y tangos

Hernán Piquín
Hernán Piquín. Foto: Darwin Borrelli

Es uno de los grandes bailarines argentinos y a la vez tiene un perfil mediático importante. Hernán Piquín vuelve este viernes 3 de noviembre al Teatro Metro, donde el año pasado presentó Let it be, sobre The Beatles. Y ahora llega con un repertorio mucho más local, con su show Entre boleros y tangos, en el que bailará incluso una versión de La Cumparsita. “Este es un espectáculo netamente de baile, en el que hacemos los tangos más apasionantes, los boleros más románticos. Las coreografías de tango es tango escenario, bien estilizado. Y las de boleros son fusiones con tango, y también fantasía”, adelantó el artista sobre este show que pone en escena 26 canciones, con la participación del cantante Agustín Fuertes. En entrevista con El País, Piquín contó sobre su carrera, en escena y en Showmatch.

-¿Porqué incluyeron boleros?

-Siempre hemos bailado algún tango o algún bolero. Y si no fuimos nosotros, fueron nuestros padres, o nuestros abuelos. Y sin embargo no hay espectáculos de boleros. Y un espectáculo entero de boleros por ahí aburre. Entonces pensamos en fusionar ambos géneros, para abarcar al público que gusta de uno y otro género. Pero en Estados Unidos, por ejemplo, la coreógrafa Twyla Tharp hizo Nine Sinatra Songs, que son nueve boleros. Es precioso, con Julio Bocca lo hemos bailado.

-¿Cómo va a estar servido el espectáculo en el escenario?

-Va a haber también imágenes. Cada tango y cada bolero tiene su imagen. Son proyecciones que muestran partes de Buenos Aires, o jardines, o una casa con una enredadera. Son muy lindas imágenes. La verdad es que la idea es retocar esas imágenes para que sean videos, para que tengan movimiento. Ahora lo vemos a presentar con imágenes estáticas, pero tenemos el proyecto de darles movimiento. Para que además del movimiento del baile, hay un movimiento tenue al fondo: por ejemplo, si es un jardín, que las hojas se muevan. La persona que lo iba a hacer si enfermó y no pudo, pero supongo que el año que viene ya vamos a incorporar eso. Porque a fines de febrero o marzo retomamos la gira, que va a abarcar algunos lugares que no fuimos de Argentina, y estamos cerrando con Estados Unidos, Chile, Perú, Bolivia y Ecuador.

-¿Cambió mucho el Bailando... desde el 2008, cuando estuviste por primera vez, a hoy?

-Sí, cambió bastante, hoy en día es como más mediático todo: antes se le daba más importancia al baile. Ahora le dan más importancia a una discusión o a una pelea. Ahora se pierde todo un programa por una discusión.

-¿Sentís a veces que sabés más de baile que el jurado?

-No siento que sé más, aunque yo me preparé toda la vida para ser bailarín. Entonces sé lo qué hago, y sé si hago algo mal. A veces, por ejemplo, Moria me dice que miro para abajo, y yo luego miro las grabaciones, y no miraba para abajo. O miré en un momento para abajo porque la coreografía era así. Pero yo este año entré con la cabeza de no engancharme en nada: no quiero quilombos.

-Supongo que te gustaría tener una producción como la de Showmatch para tus shows…

-Sí, esas pantallas, las luces que tienen, la tecnología es ultrafina. Podés proyectar lo que quieras: proyectás un castillo y parece real. Cuando hicieron lo de los vikingos, era estar en Irlanda. Una locura eso. Los ventiladores, el humo, los fuegos, las explosiones. ¿Sabés lo que sería salir de gira con un espectáculo con esas pantallas? Te vuela la cabeza. Sería divino, un espectáculo tipo Broadway.

-¿Ves a veces que hay bailarines que fingen un poco?

-Sí, obvio. Sí, hay de eso y de todo. A veces es como parte de las reglas de juego, o una estrategia de juego, o para durar más en el programa. O para que el jurado compre eso, en lugar del baile. También es una estrategia para tener más seguidores. Las lágrimas venden: pero te das cuenta cuando son fingidas, y cuando realmente es algo que emociona. Creo que eso la gente se da cuenta.

-¿Participar en el Bailando... te lleva gente al teatro?

-A ver, los dos años que no estuve en el Bailando... hice espectáculos y se llenaron igual. Pero el Bailando... ayuda, seguramente. Tengo un público que sigue mi carrera, y otro que viene por la televisión. Y se juntan, por eso a veces tenemos que hacer doble función.

-Y cuándo hacés doble función, ¿cómo descansás luego?


-A veces no tengo tiempo para descansar mucho. Pero trato de descansar en el micro. Muchas veces luego de una doble función, al otro día tenemos función en otro lado, entonces toda esa noche viajamos, seis o siete horas. Y es un micro acondicionado para nosotros, con camas. Y ahí voy durmiendo.

-Tu trabajaste mucho con Julio Bocca, ¿cómo era cuando te dirigía?

-Excelente, súper estricto. Él quería que las cosas se hicieran como él quería. Las clases eran obligatorias, los ensayos también. La perfección en danza no la conseguí sentado en tu casa comiendo mientras el resto está en clase. Él fue así, hasta el último día de su carrera de bailarín. El último día de su carrera, él ensayó a la mañana, a la tarde hicimos la clase. Y bailamos en la 9 de Julio. Pero hasta el último minuto fue el profesional que fue siempre. Y hoy en día, como director, también lo es.

-Tú naciste en Los polvorines, ¿cómo ves de los porteños?

-A ver, una cosa es el porteño en Buenos Aires y otra en el exterior. El porteño en Buenos Aires es uno más. Yo he vivido cinco años en San Francisco, tres en Italia, un año en Londres y otro en París. Y cuando he encontrado un porteño en el exterior, te das cuenta por cómo habla, por los gritos que pega, por las cosas que hace. O va a una tienda, y no habla inglés, y dice que son unos pelotudos porque no lo entienden. Hay algunos argentinos que cuando están en el exterior son pedantes. Yo en esos casos hablo en inglés, para que no sepan que soy argentino. Pero doy gracias de que mis viejos me han educado de otra manera.

datos

La Cumparsita bailada por Hernán Piquín

Un show para amantes del tango y del bolero, y también de la buena danza. Entre boleros y tangos está armado sobre una veintena larga de canciones, muchas de ellas muy conocidas por el público. Además de La Cumparsita, en escena se interpretarán coreográfica Penumbras, Si tu supieras, Nostalgias, El día que me quieras, Bésame mucho, Vuelvo al Sur, Bahía Blanca, Algo contigo, Contigo aprendí, A mi manera, entre una extensa nómina.

“A nosotros nos gusta mucho bailar este espectáculo y la verdad que a la gente también le gusta mucho. Y creo que esa es la clave: cuando uno se emociona con lo que hace, también logra emocionar a los espectadores”, asegura Piquín sobre este nuevo show que trae al Teatro Metro, donde estará el viernes a las 21.00, el sábado a las 20.30 y el domingo a las 19.00. Entradas en Abitab, a $ 1000, $ 1200, $ 1400, $ 1500 y $ 1600.

“Me gusta mucho que esté cumpliendo años La Cumparsita, y poder traer este show para bailarla acá en Montevideo. Todo lo que yo bailé en la vida traté que me haga feliz. Yo pongo música, y siento si el cuerpo que pide bailarla. Y hay otra música, que no me dan ganas de mover un dedo, y esa no integra mis espectáculos”, explica sobre los entretelones del show.

Piquín subirá a escena junto a su primera bailarina Daiana Chorni, y otros seis bailarines: Osmar Odone, Sol Viviano, Sebastián Ripoll, Mariana Bojanich, Arturo Gutiérrez y Lola González, en un marco escénico que promete sofisticadas coreografías, lujoso vestuario, y un atrapante juego de luces y sonido. “El tango tiene que tener mucha sincronía entre los bailarines, demanda mucho ensayo. De lo contrario, pobres bailarines, las patadas que se dan”, comenta el artista con humor.

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