Rogelio Gracia en cinco momentos

Del hombre común al dios salvaje

El actor sube a escena con Tom Pain, por eso repasamos algunos de los personajes de su carrera.

Las conquistas de Norman
Gracia en "Las conquistas de Norman". Foto: Alejandro Persichetti.
1. Tom Pain
Nadie olvida su niñez
Tom Pain

Para un actor, un unipersonal es una prueba de fuego. A ella se lanzó Rogelio Gracia en Tom Pain, con un desafío complementario: no se trata de representar en escena grandes episodios, sino la historia de un hombre común y corriente, y los entretelones de su mente, y de su pasado. Estrenada en febrero pasado, su éxito la llevó a otras salas, presentándose también en Buenos Aires, en el teatro El Extranjero. Ahora, desde el miércoles 18 regresa a la cartelera a El Galpón, donde estará los miércoles a las 20.30 (Tickantel, $ 350). En escena, sin mucho apoyo de decorados y utilería, Gracia despliega un texto complejo, que le obliga a evocar el pasado y volver al presente, en un viaje a la infancia y la adolescencia, vista y evaluada por el personaje que la va recordando. El texto, del estadounidense Will Eno, contribuye a hacer de esta travesía escénica una experiencia inusual y enriquecedora.

2. Fin de partida
Por los misterios de Beckett
Fin de partida

Si hacemos algunos saltos en el tiempo a lo largo de la carrera de Rogelio Gracia, uno de sus papeles exitosos más recientes fue el año pasado, con Fin de partida de Beckett, que le valió el Premio Florencio 2016 al Mejor Actor. En la Sala Balzo, junto a Pepe Vázquez, Gracia compuso un papel difícil, que comunicaba bien la desolación de todo ese mundo cargado de pesimismo. Si en Tom Pain el intérprete despliega su elegancia, en Fin de partida tuvo que hacer la operación opuesta, presentándose al filo del grotesco.

3. Clase
Un profesor al filo del sistema
Clase

Más atrás en el tiempo, Clase fue otro de los trabajos que ha hecho lucir a Gracia en el escenario. El texto del autor chileno Guillermo Calderón ponía en diálogo a un profesor y a una alumna, en el difícil entorno de las luchas estudiantiles. El actor, desde el rol del docente, realizaba largos parlamentos en los que exponía ideologías y contraideologías de un sistema educacional puesto en la picota. Un trabajo intenso, que se vio en Sala Verdi el año pasado, y que fue significativo tanto por el trabajo de los actores como por los temas en juego.

4. Un dios salvaje
Pelearse por los hijos
Un dios salvaje

En sus casi dos décadas de carrera (sus primeros trabajos profesionales datan de 1999) Gracia actuó bajo las órdenes de destacados directores, entre ellos Jorge Denevi, Dumas Lerena y Mario Ferreira. Uno de sus trabajos relevantes lo realizó en 2009, dirigido por Mario Morgan. Fue en la obra Un dios salvaje, de Yasmina Reza, un montaje de interés que se vio en Teatro Movie, y que no tuvo un apoyo del público acorde al interés que tenía. En él se trataba también el tema de la educación, pero más vinculado al triángulo entre los padres, los hijos y el sistema educativo. El alto nivel del elenco (también estaban César Troncoso, Cecilia Sánchez y Leonor Svarcas) y el ingenio de la autora, entre otros aspectos, hicieron de la versión uruguaya de Un dios salvaje un espectáculo recordable.

5. El método Grönholm
Trepar en un duro mercado laboral
El método Grönholm

Otro trabajo de interés de Rogelio Gracia, también sobre un texto que tenía mucho para decir, fue El método Grönholm, que Mario Ferreira dirigió en 2006, también en Teatro Movie. Aquella mirada implacable que el dramaturgo catalán Jordi Galcerán echaba sobre el mundo empresarial, a través de un duro sistema de contratación de personal, fue otro de los momentos que hizo lucir al actor en medio de un elenco compacto. Éxito de público, con ese montaje (de más de una década atrás) el teatro uruguayo planteó temas de actualidad, servidos en escena desde un formato interesante (y tenso).

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