Exposición en el Solís propone el viaje a un mundo mágico

Fascinante recorrido por el universo de los títeres

El teatro Solís está presentando en su sala de exposiciones Los títeres de muestra, un proyecto de Analía Brun, con curaduría de Fernando Miranda, que invita a recorrer el largo salón de exposiciones del subsuelo con un paseo a través de muñecos de múltiples formas y sentidos.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Una exhibición de esos seres que, a veces, nos cautivan con sus movimientos y voces.

Esta exposición, seleccionada en la convocatoria 2015 del Ciddae, se puede recorrer de martes a domingos de 11.00 a 20.00, y permanecerá abierta hasta marzo de 2016. La entrada es libre.

La muestra tiene varios atractivos, y uno de ellos es que igual la pueden disfrutar los niños que los adultos. Para los niños, aparte del encanto de los títeres en sí, hay todo un trabajo de diseño de montaje que tiene mucho de libro infantil. Para los adultos que se interesen en el tema, hay fotos y otros materiales que evocan la historia de esta actividad en el país.

"Si bien la muestra es una gestión independiente, los motivos aparecieron en el taller de diseño y construcción, donde como docente, pude disfrutar del proceso de sus creaciones. Me motivó el compromiso ante el trabajo de los estudiantes, quienes con sus logros y conquistan no solamente ponen en discusión el arte de las marionetas, y su constante reivindicación en diferentes planos, ya sea por el valor escénico, el valor plástico en si mismo, el trabajo artesanal, sino también, los nuevos desafíos pedagógicos que debemos transitar", explicó a El País Analía Brun a la hora de explicar qué material reúne en la Sala Estela Medina.

"La sala es muy compleja, tiene mucho espacio fraccionado y nuestro trabajo, en este caso, se presenta en pequeño formato. Así que decidimos, plantearnos los distintos espacios para presentar los diferentes temas: en el ingreso, hay una invitación potente a visitar la muestra que se logra con el trabajo del diseño gráfico, a partir del registro fotográfico de obra del trabajo a escala antes mencionado. Después pasamos a un gran pasillo desnudo, que concentra en los desniveles laterales las marionetas y los títeres, en los extremos de esto: hay una formación de tres marionetas con una temática conjunta, por un lado, y por el otro, una colección de piezas de mesa", sigue la expositora.

"En el pasaje de salida tenemos la presentación de las imágenes fotográficas recogidas en el Festival de Maldonado, donde participamos con una pequeña muestra, que antecede a esta. Y uniendo estos tres recorridos, tenemos una vitrina con dos piezas acabadas acompañadas por sus bocetos preliminares y definitivos", remata.

"Títeres y marionetas tienen esa posibilidad dramática: son una forma de proyectarnos, pero a la vez espejos que nos devuelven nuestra imagen de una manera gentil y, a la vez, sin complacencias. En su mudez original, es nuestra propia voz la que resuena, aún más allá de la de los titiriteros que les dan vida. Y tanto somos nosotros los que interpretamos de algún modo sus voces, que hablamos con ellos más allá de la incomprensión de su eventual lenguaje", agrega Miranda.

"Recuerdo vivamente, una función de La Puntual. Rinaldo declamaba sus desventuras en un catalán mundano, desde su modesto retablo escenográfico. Maite, atenta en la pequeña platea, podía únicamente escuchar en su tímido español de infancia. Había una complicidad entre los dos, la que sólo con una profunda comprensión que trasciende el lenguaje de los textos puede lograrse en esos momentos", finaliza el curador.

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