Entrevista con hugo giachino

“Lo difícil fue no agobiar al público”

Hoy se estrena en Teatro del Centro Carlos E. Scheck Sobrevivir a los Andes

Hugo Giachino
Hugo Giachino. Foto: Ariel Colmegna

Esta noche se estrena en Teatro del Centro Carlos E. Scheck Sobrevivir a los Andes, que se asume un desafío de llevar al escenario la tragedia aérea de 1972. Hugo Giachino, su director, echó mano a proyecciones digitales y a otros recursos para contar de forma amable esta historia.

-Describime un poco la puesta en escena.

-Nos basamos en una cuestión medio cinematográfica, y suprimimos una de las plateas del teatro para armar una montaña. La escenografía está hecha con recortes de diario de la época. De hecho, la montaña, la nieve, todo eso está realizado con recortes de diarios. En eso hay un sentido simbólico, y también onírico y poético. Todo se representa a través de otro concepto: el vestuario también, está intervenido.

-¿Cómo nace el texto de la obra?

-Llamamos a un autor uruguayo que vive en Argentina, Gabriel Guerrero, que es un libretista de cine, que hizo la dramaturgia, adaptada al teatro. El libreto va desde el día que cayó el avión hasta que llegan los rescatistas, y está basado en la historia de Fernando Parrado: cuando él despierta y se entera que su hermana está muriendo, ahí empieza nuestra obra. Y vamos contando paso a paso la tragedia.

-¿Supongo que es difícil llevar esos hechos al escenario?

-Fue difícil, porque la historia no tiene aire, todo lo que les pasó fue dramático. Es así que hemos tenido que armar escenas ficcionales, para que el espectador no se sintiera tan agobiado. Lo difícil fue no agobiar al público.

-¿Cómo es la música de la obra?

-Con Fernando Condon, que es el director musical de la obra, elegimos como instrumento el cello, que tiene un sonido y una cadencia tan especiales, que es justamente lo que necesitamos. El cello ríe, llora, es un instrumento muy rico.

-¿En qué fuentes se basaron?

-El libretista leyó mucho sobre el tema, pero nuestra historia no se base en ninguno de los libros en concreto. Trabajamos en base a crónicas de la época, y también a partir del libro de Parrado. Mezclamos también cosas que él nos fue contando, que no están en ningún libro. Esto hace que la historia también sea atractiva para todos aquellos que conocen bien los hechos y han leído mucho de todo lo que hay escrito al respecto. El espectador va a encontrar sobre todo elementos cotidianos, del diario vivir, que son realmente interesantes.

-¿Y de ficción qué tiene?

-Cosas cotidianas que seguramente pasaron. Reuniones fuera del fuselaje, en las que se habla de lo hermoso que es el paisaje. Cosas que le dan aire a la tragedia: cuestiones personales de los protagonistas, o los repartos de tareas. Cosas cotidianas que permiten que la historia afloje de toda su fuerza dramática.

-¿Las escenas más truculentas, cómo fueron resueltas?

-Cuando uno muestra una verdad tan fuerte no se puede saltear nada. Pero todos los temas duros están finamente tratados. La obra en muchos casos no precisaba mostrar determinados episodios, pero sí se habla de ellos. Además, hay cosas que no es necesario mostrar, porque es una historia muy conocida. Pero pasamos por todas las vicisitudes que esta gente vivió.

-¿Contame algo del elenco?

-Son 10 actores, que surgieron de un casting. Tienen de 19 a 26 años, y cada uno tiene las características físicas de su personaje, y hasta emocionales. La obra busca comunicar eso de saber atravesar los problemas. Tiene un mensaje esperanzador de decirnos que se puede. Que lo único que hay que hacer es trabajar para los logros.

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