BALANCE DE UN MEGASHOW

“El delirio”: una aventura que promete ir a más

Sebastián Bednarik y Andrés Varela llevarán el megaespectáculo a los cines de Montevideo y del Interior

Andrés Varela y Sebastián Bednarik
Andrés Varela y Sebastián Bednarik. Foto: Marcelo Singer

A tres días de haberse estrenado El delirio, el megashow que dio una única función en el Centenario del sábado, sus organizadores (Sebastián Bednarik y Andrés Varela) tienen muchos planes por delante. Entre ellos, el más próximo será el jueves 7 de diciembre, cuando se estrene la película de este show, que reunió a 18 mil espectadores en una sola función.

“Estamos trabajando en el formato para salas de cine, con sonido de alta fidelidad, y grabado a 14 cámaras. Se trata de editar el material del show para armar una película, que no es un documental. Es el show llevado a película, que va a estar dos semanas en cartel, sobre todo en los cines del Interior. Porque si bien vino mucha gente del Interior al show, obviamente la convocatoria fue más montevideana”, contó a El País Bednarik, productor general de El delirio.

Y para el 2018 se estrenará otra película, sobre el backstage de este megamontaje, que reunió a 120 artistas en escena. “A nivel de producción, para mí fue un aprendizaje absoluto, desde cómo convocar al público, hasta todo lo que sucedió en la noche del sábado en escena. Trabajamos con un equipo muy grande, y con el show quedó demostrado lo importante que es tener un buen equipo. Ante un espectáculo tan grande, uno toma el rol de un dirigente: y hay que saber elegir el equipo”, agrega Bednarik a la hora del balance.

Cofundador en 2003 de la productora Coral Cine, junto a Varela, el productor general de El delirio asegura que quedó muy conforme ante el resultado artístico, y que en esa dirección se puede seguir trabajando. “El domingo, luego del show, recibimos muchos mails de felicitaciones. Y dentro de los mensajes, algo que ya no me gusta escuchar, pero que se volvió a repetir, es eso de ‘no parece Uruguay’. Para mí, justamente, es todo lo contrario. Esto es Uruguay. En este proyecto trabajaron asalariados, entre artistas y técnicos, más de 400 personas. Y al margen de los invitados extranjeros, claro, eran todos uruguayos. Esto es Uruguay, cuando hay un equipo y convencimiento”, señala el productor.

En el campo de las finanzas, El delirio también cerró bien. “Nosotros sabíamos de antemano que iba a ser difícil hacer dinero, porque el valor de producción era muy alto. Fue un espectáculo de 700 mil dólares, y la recaudación no llega a esa cifra. Pero lo termina de empatar la venta de esponsoreo, los apoyos y la subvención. Quedé conforme de no haber perdido plata, y de que se puede hacer un espectáculo de este nivel en Uruguay”, reflexiona Bednarik.

El productor reconoce que hubo gran cantidad de público veterano en El delirio, asunto que, afirma, puede que esté vinculado al tema del tango, y del homenaje a los 100 años de La Cumparsita. “No es el tipo de público que acude a los grandes conciertos de artistas internacionales que se hacen en Uruguay”, señala el productor.

“Detalles siempre hay, pero quedé enormemente conforme por el resultado. Sobre todo por el nivel de tranquilidad con que trabajó todo el equipo”, agrega Andrés Varela, responsable de la dirección general del megashow. “Eso hizo que el espectáculo corriera bien, si bien hubo algunos desajustes muy mínimos. Hubo muy buena onda en la interna. Y eso es algo muy complejo: cuando trabajan tantas unidades diferentes, siempre hay como roces. Y en este caso logramos una energía en común, con un objetivo, con una dirección. Y como suele ocurrir, pudimos solucionar en el momento problemas que la gente no tuvo ni idea que ocurrieron”, dice el director.

“Me pareció que el aplauso final del público demostró la aprobación al espectáculo. Me quedo con ese momento, de todo el público de pie, aplaudiendo a todos los artistas. Fue un momento muy lindo de vivir”, recuerda Bednarik.

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Una clave, y la idea de seguir adelante

“La única frase que hay en El delirio (más allá del ‘buenas noches’ de Rada, que no tuve como impedirlo), fue que Gardel había muerto. Para nosotros era como una metáfora, más que una información. Era dar una idea de elefante blanco perdido, a través de la figura del Gardel. Esa muerte que no mató al género, sino que lo hizo renacer. Porque luego se convierte en un mito. Y lo mismo le pasó a Matos Rodríguez”, explica Varela sobre el sentido último del show. “Cerrar El delirio nos va a llevar 20 días más: sacar el escenario, todo el tema de finanzas, depósitos. Pero ya estamos con varias ideas para el año que viene”, dice.

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