crítica: El viento en un violín

Los afectos: un juego de armar

Gerardo Begérez dirige en Teatro del Notariado un texto de Claudio Tolcachir

El viento en un violín
El viento en un violín. Foto: Alejandro Persichetti

La dramaturgia del argentino Claudio Tolcachir es siempre bienvenida, tanto sea por elencos extranjeros como locales. En el Teatro del Notariado se está dando El viento en un violín, una de sus mejores obras, en la que trata uno de los temas tan actuales como útiles para el público: los vínculos amorosos de las personas emocionalmente descompensadas, y el espacio que la sociedad les debe dar.

Si ser un teatro de tesis, la gran obra de Tolcachir transita entre el drama y la comedia, todo el tiempo, para presentar cómo en algunos aspectos, una familia disfuncional puede funcionar bien (valga la contradicción), cuando los personajes, por más conflictuados que sean, tiene capacidad de amar. Y esa mirada la va volcando en escena a través de escenas no muy extensas, en general de pocos personajes, muy condensadas, con diálogos ágiles y frases que quedan en la memoria.

El argumento no es fácil de sintetizar. Un muchacho con serios problemas psicológicos, es tratado por un psicólogo poco escrupuloso. La madre del chico es una mujer que vive al filo de sus emociones, como casi todos los personajes de Tolcachir. Y luego está la familia de la empleada doméstica, porque el notable autor y director argentino pocas veces deja de lado el asunto de las clases sociales. También hay en juego una pareja de lesbianas, que introduce el tema de las distintas formas de sexualidad.

Y un hecho violento (pero presentado sin maldad), hace que ambas familias, la de la señora y la de su empleada, queden unidas a través de un niño que nace. Un piña de temas entrelazados, y cada personaje tiene sus riquezas, cada uno de algún modo es protagonista.

La versión uruguaya, dirigida por Gerardo Begérez, se aparta mucho de la que llevó a escena el propio Tolcachir, que se vio en Montevideo, como buena parte de sus mejores obras: La omisión de la familia Coleman, Tercer cuerpo, Emilia, Dínamo. Uno de los aspectos tiene que ver con el ritmo: el montaje de Tolcachir parece ir más rápido, tanto en los tiempos entre las escenas como en las escenas mismas. A su vez, la puesta del propio autor parece tener mayor calidez, y algún personaje es menos violento.

Por su parte, Begérez remarca algunas zonas de humor de la obra, de género difícil, como en el personaje del psicólogo, que lo lleva un poco hacia la parodia, muy bien encarnado por Carlos Sorriba. Por otro lado, Tolcachir y su equipo lograban captar mejor cierta marginalidad de algún personaje, que en la versión local no explota.

En el escenario, la versión montevideana colocó quizá demasiados elementos y de mucho volumen, algunos de los cuales interrumpen un poco la visión de los espectadores desde determinadas localidades. En suma, esta nueva dramaturgia argentina va de la mano de un tipo de escenificación, que este espectáculo del Notariado no transita. Sin embargo, el espectáculo sigue manteniendo el interés del texto, bien defendido por el sexteto de actores. El viento en un violín es un texto que quien no lo conoce se gratificará con verlo en escena.

ficha

El viento en un violín [****]

Texto: Claudio Tolcachir. Dirección: Gerardo Begérez. Elenco: Mariella Fierro, Cecilia Yáñez, Mariana Lobo, Alejandro Stern, Virginia Méndez y Carlos Sorriba. Dónde: Teatro del Notariado, sábados, 21.00. Tickantel, $ 430.

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