pintores en escena

Actores uruguayos con pinceles en las manos

Una obra de Pablo Picasso en el Tingaldo y otros casos de pintores llevados al escenario

El deseo atrapado por la cola
El deseo atrapado por la cola. Foto: Difusión

Son muchos los pintores que han renacido arriba de un escenario, y en el teatro uruguayo hay varios ejemplos. Acá van algunos de ellos, a partir de la obra El deseo atrapado por la cola, un curioso texto de Picasso.

1. Picasso, siempre polémico
Un montaje de José María Novo en El Tinglado
El deseo atrapado por la cola

Los jueves en el Teatro El Tinglado el nombre de Pablo Picasso se repetir y cobra presencia. Allí se está representando El deseo atrapado por la cola, una obra rara, y por eso novedosa para la cartelera de teatro de esta temporada. El pintor malagueño cobra vida escénica mientras se desarrolla una obra escrita por él, que permite saber más del Picasso escritor, lógicamente eclipsado por su faceta plástica, obviamente descomunal. El montaje, con dirección de José María Novo, no escatima ingenio para montar esta fantasía surrealista, en la que lo irreal parece haberse adueñado de la escena. Escrita durante de París por los nazis, la obra tiene un fuerte corte alegórico, desde una dinámica en la que siempre está en juego la autoridad despótica. Sin embargo, la puesta en escena paga el precio de semejante audacia, y el texto, bastante extenso, se puede hacer algo tedioso, a fuerza de sinsentidos, y de la larga sucesión de escenas. Un par de años atrás, Telón Rojo también trataba la tensión entre el egregio pintor y los nazis, bajo texto de Jeffrey Hatcher, y dirección de Jorge Denevi.

2. Cabrerita, el tormento
El pintor uruguayo y la salud mental
Cabrerita

Otro pintor que rindió mucho en escena fue Cabrerita, a través de la obra homónima que llevó adelante Teatro de la Alhambra. Basada en la vida y obra del pintor naif uruguaya Raúl Cabrera, la pieza encontró en el actor Carlos Rodríguez su intérprete justo. El espectáculo nació hacia 2005 y dio cientos de funciones, en Uruguay y muchos otros países, llevando esta historia poco conocida en el exterior, en la que se conjugaba la mirada hacia un artista talentoso, mezclada con sus problemas emocionales y económicos. Escrita y dirigida por Eduardo Cervieri, esta triste (y verdadera) trama contenía episodios duros, incluyendo años de internación psiquiátrica, quizá también como forma de solucionar sus problemas de vivienda y alimentación. La interpretación de Rodríguez recorría con firmeza los climas de la obra, en los que había intensidad y también tramos amables o ingenuos, propios del carácter del artista biografiado.

3. Frida, un personaje muy presente
Adriana do Reis en la piel de la pintora mexicana
Frida, viva la vida

Otro personaje de la pintura que subió mil veces a las tablas fue Frida Kahlo, puesto que su inagotable biografía tiene todos los pasajes que un drama pueda necesitar: historia de amor, un accidente, problemas de salud, tertulia con celebridades y hasta el justo alegato feminista. Entre las versiones que se han visto por acá, la pintora mexicana fue encarnada con solvencia por Adriana Do Reis, en el unipersonal Frida: viva la vida, de Humberto Robles. La obra transcurre en un singular Día de Muertos, mientras la artista espera a sus imaginarios invitados: Diego Rivera, Trotsky, André Breton, Nelson Rockefeller. Desde esa plataforma la intérprete recorrió los episodios más ricos para una aventura teatral, alternando los aromas de su cocina, sus convicciones políticas, sus miedos, dolores y por sobre todo, su compromiso social y vital.

4. Van Gogh, la biografía infaltable
Fernando Dianesi interpretando al pintor holandés
Van Gogh, por Fernando Dianesi

Otra vida atormentada que el teatro no pasó por alto fue la del maestro posimpresionista Vincent Van Gogh, que sobre texto de Ever Blanchett, puso en escena Ernesto Clavijo en varias salas montevideanas, entre ellas Teatro Circular y El Galpón, hacia 2009. Protagonizada por Fernando Dianesi, y con escenografía de Carlos Pirelli, el unipersonal estaba inspirado en las famosas cartas a Theo, de donde se desprendía una agónica reflexión sobre vida y arte, locura y entorno social, y también sobre el padecimiento como impulsor la creatividad artística. La biografía del pintor holandés se presta evidentemente para un drama de primera magnitud, y en ella aflora además un sentido de lo humano que el público siempre recibe con gusto e interés.

5. Modigliani y Kokoschka
Pintores en su contexto social y político
Sandra Massera

Obviamente son muchas las figuras históricas más o menos célebres que han reaparecido en el escenario, en la piel de un actor. En el terreno de llevar el mundo de los artistas plásticos al escenario, Teatro del Umbral ha sido de las compañías que lo ha tenido más presente. En A la guerra en taxi, Carlos Rehermann trabajó sobre la vida y obra del pintor italiano Amedeo Modigliani, entretejiendo también asuntos de la historia política. Representada en 2002 en el edificio donde estuvo el Teatro Cervantes (hoy el Hotel Esplendor), la obra incursionaba en un debate estético en el que aparecían otras personalidades, como Maurice Utrillo y Chaim Soutine. Unos años después la misma compañía hizo La mujer copiada, sobre Kokoschka y Alma Mahler, una rica obra de Sandra Massera, en la que se reflexionaba sobre la condición humana a partir de la pintura y la música.

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