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Una falsa historia verídica

American Vandal, o cuando Netflix le toma el pelo a sus documentales

American Vandal
American Vandal, un falso documental en Netflix. Foto: Archivo

Después de los éxitos que consiguieron las series documentales que Netflix ha producido en este último tiempo como Making a Murderer, The Keepers y The Jinx ahora llega una historia que tiene toda la intención de ser un documental, aunque en realidad es una serie de ficción.

Es como si Netflix le tomara el pelo a esas historias verídicas que produjo antes, con esta nueva producción ambientada en el secundario.

La serie creada por Tony Yacenda y Dan Perrault (del canal Funny or Die), funciona como una historia metida dentro de otra. En un primer nivel es un documental filmado y editado por un par de estudiantes de la secundaria, Peter (Tyler Alvarez) y Sam (Griffin Gluck), quienes quieren saber si el bufón de la clase, Dylan (Jimmy Tatro, de lo mejor de la serie con su mezcla de chico simpático con voz de Vin Diesel) fue quien realmente pintó, con aerosol, penes en los autos de los profesores de la secundaria. Un delito por el que fue expulsado de la institución, para alegría de algunos maestros y compañeros de clase.

American Vandal
Trailer de la serie "American Vandal" que ya está en Netflix

Aunque también ésta búsqueda de los adolescentes por conocer la verdad, termina influyendo en la percepción que tienen sus compañeros de sí mismos, del “culpable” y de los responsables del documental. Y ahí es donde la serie alcanza un mejor nivel, donde todos pueden ser culpables hasta que se demuestre lo contrario.

American Vandal tiene chistes subidos de tono, chicos fumando marihuana frente a la cámara y una cantidad de penes dibujados en autos, cuadernos y pizarrones que hacen que esta serie no sea para todo el mundo. Aunque como termómetro de la cultura adolescente actual, es muy precisa.

Con un inmenso elenco de personajes que comienzan a aparecer, siempre generando nuevas perspectivas del caso en cuestión, la serie va tomando cuerpo. Desde el presidente de la clase o la chica conocida por armar protestas, pasando por el solitario que usa brackets y solo quiere llamar la atención, hasta el cuerpo docente del instituto, todos tienen su versión de los hechos, como si se tratara de una moderna y norteamericana Rashomon, donde todos son testigos y tienen una percepción distinta de lo que sucedió.

Así, American Vandal, a través de sus ocho episodios va descartando culpables y testigos en cada capítulo. Siempre manteniendo la solemnidad y el análisis que presentaría cualquier documental serio. Es que todos los involucrados tienen sus secretos y motivos potenciales como para haber hecho los graffitis y acusar a Dylan, quien pasa de ser el culpable más obvio, al chivo expiatorio en muy poco tiempo.

La idea de satirizar documentales serios a través de la mirada de dos adolescentes aspirantes a cineastas le funciona a la serie para lograr mantener la atención en estos episodios que tienen, hay que reconocerlo, una premisa más bien floja. Aunque esto también le permite a los guionistas profundizar en la amistad, las relaciones de poder y camaradería entre los responsables del documental cuando se ven obligados a tener que descartarse entre los posibles sospechosos. Así de minuciosa es la investigación.

Lo que destaca a la serie es cómo Perrault y Yacenda hacen una historia donde pareciera que se intenta resolver el asesinato de JFK, aquí en clave de comedia negra.

Por qué mirarlo

American Vandal llegó a Netflix prácticamente sin avisos promocionales ni mucha prensa que diera a entender que había que verla. Por eso se demoró en conocer esta serie que, hay que decirlo, es de las más inteligentes que ha producido. Lo que se ofrece en American Vandal es una parodia a los documentales de crímenes reales. Es que los creadores mezclan documental con ficción para lograr una serie interesante que logra conjugar al mismo tiempo una mirada inteligente sobre la realidad de la secundaria, con una de las consignas más simples que se podría pensar para una serie. Sí, en la serie se toma todo muy en serio y allí radica la broma que comienza ya desde la premisa de esta serie.

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