Stranger Things

Los '80, después de todo, fueron una década fantástica

Mañana se estrena una muy esperada segunda temporada

Stranger Things, temporada 2
Hay un nuevo, y enorme monstruo ahora. Foto: Difusión

Fueron 15 meses tortuosos para sus fanáticos pero mañana Netflix estrena la segunda temporada de uno Stranger Things, la serie que, junto con House of Cards, Narcos y Orange is the New Black, es uno de los grandes éxitos del servicio de streaming.

Y esos fanáticos ya pronto sabrán qué es ese monstruo arácnido que atemoriza a los habitantes de Hawkins, el pueblito donde se desarrolla esta historia que tiene instalaciones secretas del gobierno, una chica con poderes telequinéticos y un mundo paralelo (el Otro Lado), bastante tenebroso.

La primera temporada, que se puede ver en el servicio de streaming, era de ocho episodios de una hora y esta continuación tendrá uno más.Los creadores, los hermanos Matt y Ross Duffer (los de la serie de suspenso Wayward Pines), adelantaron que tienen más temporadas planeadas.

Stranger Things 2
Avance de la segunda temporada de "Stranger Things"

Toda la historia de Stranger Things (que está ambientada en la década de 1980 y se aprovecha de esa estética) gira en torno a un grupo de chicos, a los que conocemos en la primera escena mientras juegan a Calabozos y Dragones. Claramente no son los chicos más sociables ni los populares del colegio, aunque cuando uno de ellos, Will (Noah Schnapp, un niño de ojos y sensibilidad enormes) desaparece misteriosamente, los héroes del juego de rol saldrán a buscarlo, como si se tratara de otra misión más.

Esa desaparición también hará que su madre, Joyce (una magnífica Winona Ryder) y a su hermano, Jonathan (Charlie Heaton), comiencen a desesperarse por su misteriosa ausencia, a lo que se le suma una serie de hechos extraños que comienzan a aterrorizarlos. Luces que se prenden y apagan por si solas y muebles que se mueven, son el primer indicio de que algo malo y sobrenatural está pasando a su alrededor.

Lo mismo le pasa a Hopper (David Harbour), el cínico y cansado sheriff del lugar que al principio no parece demasiado preocupado por la falta del niño y terminará metido en una red de conspiraciones que parece salida de Los Archivos X.

Sin embargo, la trama se complica cuando, a la ausencia del pequeño, se le sume la aparición de una chica con habilidades especiales llamada Eleven (Millie Bobby Brown) y un científico interpretado por Matthew Modine y que está decidido a encontrarla (o cazarla) por cualquier medio.

Con una cuidada fotografía, una notable banda sonora y un vestuario que logra captar lo más icónico de esa década, no hay rubro técnico que desentone en la historia que crearon los Duffer. Aunque lo mejor de la serie es el elenco, con Ryder a la cabeza interpretando a esta desesperada y algo chiflada madre, y un grupo infantil que merece nada más que elogios.

El grupo de niños son Los goonies, los chicos de Cuenta conmigo y de alguna otra película de John Hughes. También el trío de adolescentes (Natalia Dyer, Charlie Heaton y Joe Keery) consigue transmitir la importancia de la amistad y esa emoción agridulce de los primeros pasos a la madurez, mientras atrapan monstruos.

Luego de la escena final de la primera (resumiendo: Eleven está desaparecida y Will, aunque regresó tiene visiones de ese mundo de pesadillas), esta segunda temporada tiene a Will obsesionado con el mundo paralelo, y hay una gran criatura que viene por todo el pueblo.

Will en el final de Stranger Things temporada 1. Foto: difusión
Will en el final de Stranger Things temporada 1. Foto: difusión

Ahora se agranda el universo de la serie y también las referencias a películas y series de televisión (se ve a los muchachos vestidos como Los Cazafantasmas). Ambientada un año después, ahora en Halloween-un momento ideal para hacer una serie de suspenso y ciencia ficción-, esta vez no se centrará únicamente en los chicos que intentan escapar de esa agencia que hace experimentos con niños (no hay que olvidarse que Eleven es el número once en inglés).

Y además del colegio, la historia transcurre en un local de video juegos, centro de actividad para los adolescentes de la época. También se agranda el elenco con la llegada de Max (interpretada por Sadie Sink), una niña que se suma al grupo de los chicos, como Beverly lo hace con el Club de los perdedores en la película It.

Comentario aparte merece la joven Millie Bobby Brown como la silenciosa Eleven. Un personaje casi sin diálogos se transforma en el corazón de la serie. Ross Duffer dijo sobre la segunda temporada, “quisimos ponerla en una montaña rusa de emociones este año”, y agregó que el personaje aparecerá con pelo y tendrá más diálogos.

Stranger Things
Millie Bobby Brown regresa como Eleven. Foto: Difusión

Desde que se estrenó, el pasado julio, Stranger Things ganó rápidamente el título de serie de culto, llevándose 20 premios y 78 nominaciones (incluyendo Globos de Oro y Emmy, además del premio AFI a programa del año). Y entre su éxito se encuentran las referencias a películas de terror y ciencia ficción de la década de 1980, las buenas actuaciones de su joven elenco y una excelente banda sonora. Esos fueron los ingredientes que hicieron que un montón de suscriptores quedaran enganchados con esta serie, casi que desde el inicio.

Es que Netflix encontró en esta serie un nicho por explotar, contando una historia de suspenso con una enorme carga nostálgica. Si bien la trama no es demasiado original, el objetivo se cumple, una ficción entretenida y altamente adictiva que prácticamente obliga a verla de una sola vez, como si se tratara de una película de ocho horas.

Stranger Things, temporada 2
Los chicos, vestidos como Los Cazafantasmas. Foto: Difusión

Además, está plagada de referencias a películas de Steven Spielberg (ET, Encuentros cercanos del tercer tipo son las más claras), algún guiño a Stephen King (Cuenta conmigo es una clarísima referencia), John Carpenter y Pesadilla en lo profundo de la noche.

Así la serie (que pasó por varias cadenas antes de aterrizar en Netflix), combina elementos de la cultura popular de esa particular década para lograr una historia nostálgica y atrapante al mismo tiempo. Aunque la gracia de la serie no se encuentra en identificar las referencias, sino que está en disfrutar de esta nueva historia que las reúne a todas, como si se tratara de una muñeca rusa.

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