COLUMNA FARANDULERA

Laport, Ruggeri y los maduros que también bailan

El género masculino está cubierto en el famoso concurso televisivo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Osvaldo Laport y Macarena Rinaldi. Foto: Ideas del Sur

A menudo se suele pensar que la televisión argentina es solo cosa de jóvenes, pero en Bailando, el gran show de la TV, hay lugar para los galanes maduros, una categoría que, si se me permite, también integro.

Esta semana volvió Osvaldo Laport y estoy esperando ansioso que vuelva el Cabezón Ruggeri, tremendo jugador y un tipo divertido como aprendimos hace mil años cuando le hacía chistes verdes a Tinelli.

Laport estuvo muy bien. Y su bailarina, Macarena Rinaldi, es realmente bonita. Así que doble placer verlo. El ritmo era el street pop y Laport mostró su elegancia uruguaya aunque se lo vio algo raro con su sombrero tanguero. Pero le sobró simpatía y está bueno ese coqueteo al que lo fuerzan con Soledad Silveyra, vieja compañera de elenco y partenaire de besos fogosos. Van a terminar accediendo a los reclamos, simpáticos, del conductor y de la parcialidad.

Laport baila bien pero le falta, seguro, pero está bueno cuando bromea con su edad reclamando una silla si la previa se hacía demasiado larga. Se llevó un buen puntaje.

El otro que representa el estereotipo de galán maduro, pero más picarón, es Ruggeri quien baila con su hija, Candela, linda gurisa. El excampeón mundial creó un personaje simpático (el padre celoso) y se permite bromear con Tinelli con tono de camaradería. Es otro de los favoritos en el certamen.

Y así el género hombre mayor está bien cubierto en un certamen que, entre otras cosas, demuestra que no todo es juventud en la televisión.

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