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"Es una oportunidad de aprender algo nuevo"

Mañana, el periodista se integra a un renovado Telemundo.

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No lo va a decir. Emiliano Cotelo se sonríe mientras se justifica en un probablemente cierto "aún estamos en negociaciones" para no decir el nombre de su primer invitado en el espacio de entrevistas en vivo que esta semana inaugura en la edición central de Telemundo. Se trata de una nueva apuesta de un periodista que ha tenido que acostumbrarse a los desafíos: en 2015 transformó En Perspectiva, su programa desde 1985, en una "usina generadora de contenidos periodísticos para la era digital" y que incluye el programa que ahora va por Radio Oriental, el sitio web enperspectiva.net, la emisora online EnPerspectivaradio y un canal de video de YouTube. Todo eso desde unas oficinas con visión panorámica de la Plaza Independencia en las que recibe a El País en un anormal mediodía caluroso de julio. "Y hay muchos más proyectos", dice Cotelo, quien contesta pausado con la misma entonación que en la radio; la suya es una de las voces clásicas de la radiofonía nacional y su modelo informativo una influencia que afianzó la mañana de las radios uruguayas. Hombre siempre vinculado al periodismo radial (aunque tuvo su paso por la prensa escrita en los 80), su experiencia televisiva se limita a un fugaz ciclo en Canal 10 en la década de 1990. Su espacio en Telemundo —el tradicional informativo de La Tele que mañana pasa a las 19:00 como parte de una serie de cambios— será la traslación de su estilo informado, serio, y que no teme hacer preguntas incómodas, a otro público y a otra plataforma. "Era inventar otro Emiliano Cotelo y me gusta meterme en problemas, desafiarme", dice mientras insiste no decir quién será su primer entrevistado de un ciclo que, por ahora, irá los martes y los jueves al comienzo de la segunda hora del nuevo informativo central de La Tele.

—Por las dudas, ¿como entrevistador qué tiene que pasar en una entrevista para que quede satisfecho?

—Me gusta el entrevistado que contesta corto y concreto. Ese requisito hace la diferencia. En Uruguay tenemos de todo: algunos entrevistados son muy largueros y otros además de largueros se van por las ramas. El otro requisito es la pasión del entrevistado, que comunique con ganas. Y lo tercero es que haya algo de tensión en la entrevista. Es bueno que haya preguntas que al entrevistado le molesten y a partir de las cuales incluso hasta cacaree, se queje, contragolpee.

—¿Y eso le sucede a menudo?

—Cada tanto pasa. Hay entrevistas de todo tipo. Hay algunas en las que lo que busco es simplemente que se entienda un tema, pero están las que se ocupan de situaciones complejas, de crisis, y en esas para que valgan la pena tiene que haber preguntas incómodas y, de algún modo, molestia en el entrevistado. Hay que estar bien plantado para esos casos.

—Es sabido que usted prepara mucho las entrevistas.

—Muchas veces comparo la entrevista con un examen pero al revés. Cada tarde para la entrevista central del día siguiente me preparo no para contestar, sino para preguntar y repreguntar. Eso exige estar suficientemente bien documentado para que la respuesta fácil, la excusa, el dibujo o la respuesta falsa, no pasen.

—Y ese mismo método ahora lo va a trasladar a la experiencia televisiva.

—Esa es una de las razones por las que acepté este ofrecimiento de Canal 12. Hasta ahora las cosas que hemos ido haciendo básicamente han sido ideas nuestras. Y acá, sin que estuviera nada programado, recibí un llamado del gerente general del 12, Eduardo Radío, proponiéndome una reunión en la que me planteó esta posibilidad. La tuve que pensar mucho por dos razones: es una exigencia más en una semana de trabajo que ya tengo bastante cargada, y porque de televisión no sé. Tuve una sola experiencia muy cortita en 1995 en Canal 10, pero apenas sirvió para empezar a pisar el medio. Después de evaluarlo lo que vi es una oportunidad de aprender algo nuevo y aplicar lo que sé hacer y conozco de la vida política uruguaya a un lenguaje distinto. Era inventar otro Emiliano Cotelo y me gusta meterme en problemas.

—Y va a verlo gente que no lo conoce...

—La primera ventaja es explorar un lenguaje nuevo. El tipo de periodismo que hago va a complementar la oferta periodística de Telemundo, y lo que haga allí va a complementar lo que hago en la radio. Y sí, otra de las ventajas es que me va a permitir acceder a otro público. Esto es hacer el periodismo que ya hago, en horario central y voy a tener público que me conoce y mucha más gente. Estar en contacto con un público más amplio es estimulante.

—Serán dos entrevistas cada semana.

—Ese es el plan. En principio martes y jueves después de las 20:00, porque Telemundo pasa a las 19:00, y después de un repaso de titulares va a ir la entrevista en vivo que será de 15 minutos.

—En abril de 2015, En Perspectiva, su programa de radio que hoy sale por Oriental empezó una nueva etapa que excede el formato tradicional. ¿Cuál fue la intención de ese proceso?

—A partir de la marca En Perspectiva y el trabajo que yo había hecho hasta el año anterior en El Espectador, en 2015 dije: "aprovechemos este imprevisto, bajemos la pelota y vamos a reinventarnos". Y lo hicimos teniendo en cuenta dos variables: las posibilidades que dan las nuevas tecnologías y las costumbres del público que cambiaron con esas nuevas tecnologías. Y así pusimos a disposición videos y colocamos nuestros productos periodísticos a la orden para que se los consuma cuando resulte más cómodo. Queremos estar en todas las alternativas posibles de contacto con el público.

—¿Qué se siente haber estado ahí durante tanto tiempo generando opinión, informando para mucha gente?

—Es lindísimo. Es una responsabilidad enorme y un orgullo que haya gente con tantos años de confianza en el trabajo que hacemos.

—¿Cómo recuerda aquellas épocas de Emisora del Palacio y los comienzos de En Perspectiva?

—Con mucho cariño porque era una cosa llena de ilusión en un momento muy dinámico del país: estábamos acompañando el regreso de la democracia, nada menos. Y desde el punto de vista del trabajo periodístico hacíamos las cosas con un modelo completamente distinto al de hoy.

—En todo este tiempo ha entrevistado a infinidad de políticos y ahora lleva esa experiencia y su estilo a la televisión. ¿Cómo ha cambiado la clase política en estos años?

—Son muchos cambios aunque no necesariamente negativos. Ha habido una evolución. Probablemente la clase política con la que traté al comienzo tenía muchos profesionales universitarios y hoy eso se ha diversificado mucho más. Y con la restauración de la democracia había una serie de figuras que eran políticos de toda la vida, esa generación que ahora se ha ido apagando. En los últimos dos períodos de gobierno, por ejemplo, el Parlamento está conformado por un elenco con mucho boliche político y otro que es muy improvisado, que está aprendiendo. Pero me costaría hacer una evaluación más completa.

—¿Y con qué gobierno ha trabajado más tranquilo?

—Tengo claro que ha habido problemas en algunos de estos períodos, pero el programa no ha tenido que padecer presiones. En algún momento, alguna llamada telefónica, alguna queja, pero nada más que eso. Nos instalamos muy pronto con eso del periodismo independiente, no hicimos campañas, y quizás eso tuvo que ver con que no tuviéramos esos incovenientes. Chisporroteos, sí, pero nada serio. Diría, en todo caso, que los dos períodos absolutamente despejados fueron los de Luis Alberto Lacalle y Jorge Batlle.

—Este año hubo una temporada de pases en la radio con nombres importantes (y se supone que inversiones acorde) cuando uno pensaría que es un mercado publicitario complicado. ¿Cómo ve esa lógica?

—Positiva desde el momento que genera más competencia que nos sacude a todos y eso está bien, conviene. Desde el punto de vista de la viabilidad de una oferta tan amplia, tengo mis dudas y me imagino que tiene como consecuencia algunos inconvenientes. Por un lado ha habido puja por tener a determinados periodistas y conductores y eso ha traído cambios en la escala de retribuciones. Y por otro lado la torta publicitaria de radio —que no viene creciendo, sino más bien al revés, se ha recortado porque hay una parte que se está volcando a lo digital y a otros soportes— ahora tiene más lugares donde repartirse. Mi sensación es que eso puede llevar a que en el conjunto tengamos como un aflojamiento; que haya algunos medios que se vean obligados a achicar sus presupuestos.

—La oferta ha crecido, además, hacia el lado de cierta liviandad lejana de la seriedad con que se lo ve a usted.

—Aparecieron más programas periodísticos (aunque no necesariamente poderosos en su producción), pero también aumentó una radio de entretenimiento o que combina lo periodístico con el humor. Hay una tendencia a pensar que la radio hay que hacerla de esa forma, que es lo que el público quiere. No tengo dudas de eso, pero me resisto a aceptar que la radio haya que hacerla así. Con este proyecto de, digamos, "En Perspectiva 3.0", lo que buscamos es plantarnos en una forma profesional, independiente e innovadora de hacer periodismo, pero respetando mucho al público. Haciendo las cosas de la manera más entretenida posible pero con límites. Francamente me parece que cualquier sociedad, y la uruguaya en particular, necesita que haya espacios de prensa, de televisión, de radio, de internet, en los que el público tenga la oportunidad de informarse de la manera más confiable, analizar lo que pasa, y que eso genere discusión. Es fundamental que haya espacios periodísticos que ayuden a la sociedad a reflexionar y tomar decisiones para lo cual es necesario colocar lo que está pasando en el contexto nacional, pero también en el mundo y como parte de las evoluciones científicas, tecnológicas y de las costumbres. Si dejamos que toda la comunicación de la actualidad sea hecha a los cachetazos y con la primera humorada que se le ocurre al comunicador frente al micrófono, la audiencia podrá divertirse pero no sé si está en buenas condiciones de entender lo que pasa.

—Entonces será muy 3.0 pero sigue respetando la misma declaración de principios del periodismo de siempre.

—No estamos haciendo el mismo periodismo de hace 30 años pero los principios los mantenemos. Algunos dirán que es aburrido o que no tiene público, pero nuestra experiencia es que la audiencia está muy interesada en esto, muy reconocida por el servicio que prestamos y es muy participativa. Le interesa lo que hacemos y aporta a lo que estamos haciendo. Concebimos el periodismo como servicio público, hecho en función del oyente para que cada minuto que nos dedica le cambie algo, lo descoloque. Eso es lo que queremos hacer. Adaptándonos pero con límites. Y sé que es útil lo que hacemos.

Foto: Darwin Borrelli
Foto: Darwin Borrelli

Renovación con cambio de horario y personal.

Emiliano Cotelo conducirá, dos veces por semana, una entrevista central dentro de Telemundo. Será poco después de las 20:00, cuando tras una actualización de las noticias, el informativo central de La Tele inicie su segunda hora. Desde mañana, Telemundo irá de 19:00 a 21:00 emparejando su horario con el de los informativos de los otros canales. Además de Cotelo, habrá nuevos ingresos como Martín Charquero que se sumará a la información deportiva, y Malena Castaldi que conducirá la edición de los sábados. En el staff siguen Aldo Silva, Claudia García, Alberto Kessman y Martín Sarthou.

El nuevo perfil de noticias.

"Se trata de hacer un informativo más moderno, ágil y explicativo", le dijo a Sábado Show Federico Sierra, quien con Gastón Solé son los nuevos gerentes de noticias de La Tele. "Queremos hacer un muy buen producto televisivo, pero sin olvidarnos de hacer buen periodismo".

Para Solé está "la obligación y la responsabilidad de mejorar la calidad de la información que dan los informativos: tiene que ser interesante, periodísticamente relevante, pero también entretenido y que enganche a la audiencia".

Los nuevos gerentes son jóvenes con experiencia. Sierra ha pasado por Búsqueda, El Observador, Subrayado y Sarandí, y Solé está vinculado hace 13 años a La Tele, formó parte del plantel de Telemundo y hasta condujo uno de los envíos matinales del canal.

"La cosa cambió", dijo Solé a Sábado Show. "Antes la gente miraba los noticieros y se enteraba de lo que pasó en el día (...) hoy llega la hora del noticiero y hay que dar otra cosa (...) El objetivo es que la gente mire Telemundo no para saber, sino también para entender lo que está pasando".

De la 30 a la web.

En mayo de 1983, Emiliano Cotelo empezó en los medios en CX30 La Radio, que dirigía José Germán Araújo, y un año después empezó, junto a Ricardo Larrosa, a conducir la mañana de la 30, todo un emblema de la resistencia a la dictadura. A esa altura, Cotelo dejó la carrera de Ingeniería y se concentró en el periodismo. Cuando se fue de CX30, Carlos Maggi lo citó para conducir un informativo junto a Néber Araújo y Ligia Almitrán que nunca se concretó. De ahí fue a trabajar a Jaque en marzo de 1985, cuando se integró a Emisora del Palacio a un proyecto periodístico en el que también estaban Claudio Paolillo, Carlos Núñez y Enrique Alonso Fernández. El programa se llamaba En Perspectiva, el mismo que después de un largo paso por El Espectador, hoy está en su versión 3.0: es el mismo programa matinal de siempre al que se suma un sitio web en un canal de YouTube y una plataforma informativa.

Perfil

Nombre: Emiliano Cotelo - Nació: Montevideo - Edad: 58 años

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