CIRO Y LOS PERSAS

La vuelta de una experiencia ritual

Antes de presentar Naranja persa esta noche en Landia, Ciro Martínez charló con El País

Ciro y Los Persas
Ciro y Los Persas. Foto: Difusión

Hace un año, Ciro y Los Persas convocaban a miles de personas en la cancha de Vélez Sarsfield, y sorprendían con un show que superó con holgura las tres horas y que con gran despliegue, cumplió su cometido de presentar Naranja persa, la primera mitad de un disco doble que todavía espera por el volumen que lo complete. Es un buen trabajo fiel a la esencia festiva del exlíder de Los Piojos, Andrés Ciro Martínez; una combinación efectiva de impronta barrial y música negra, de humor y sensiblería.

Un año y muchos conciertos después de aquella noche, Los Persas cruzan el río para cumplir el ritual junto a su público uruguayo. Hoy a las 21.00 la banda se presentará en el Centro de Espectáculos Landia del Parque Roosevelt, y quedan entradas en venta en Red UTS a partir de 780 pesos.

Martínez, hombre entrenado para aguantar shows largos si la noche lo amerita —“a veces me tomo unos vinitos y voy sumando temas”, dice— aclara en charla con El País que no habrá adelantos de la segunda mitad de Naranja persa (más allá de “Give My Back My (Toaster)”, el funk inspirado en el robo que sufrió en mayo pasado), porque mostrar temas inéditos “es como mostrar una foto de tu casa nueva, ¿viste? No se luce”.

También dice que sus amigos no están en el ámbito de la música aunque tiene buena relación con La Renga, los No Te Va Gustar y con Juanse; y repasa algunas de las características de sus conciertos en vivo que son, tanto en tiempos de Los Piojos como en esta banda que tiene mucho de proyecto solista, su principal fuerte.

Ciro y los Persas en Vélez. Foto: Ale Casamayou
"(Give Me Back My) Toaster"

—¿Qué tiene de distinto la segunda mitad de Naranja persa respecto a la primera?

—Incorporé como coproductor a Juanchi Baleirón (cantante de Los Pericos), que en el primero había dado una manito porque no tenía tiempo. Acá se metió a laburar más a fondo. Hay más temas, más rock; está muy bueno, me gusta mucho. La primera parte está toda grabada en vivo y acá grabamos las bases en vivo, pero hay más sobregrabaciones de guitarra, una cosa un poquito más cuidada si se quiere.

—¿Qué te interesaba de la mirada de Juanchi Baleirón?

—Es alguien que tiene buen gusto, apertura a lo que uno propone y mucho conocimiento de música en general, sobre todo con las guitarras. Tiene sus aportes, ideas para las estructuras de las canciones o algún acorde. Hay productores que son más insidiosos, se meten demasiado y hay cosas que yo prefiero no resignar, que tienen que ver con el gusto más que nada. Y Juanchi es alguien abierto, se puede dialogar bien.

Naranja persa tiene mucha influencia de la música negra, que si bien ha estado presente a lo largo de tu carrera, acá se nota de distintas maneras. ¿Lo buscaste?

—Salieron así las canciones. Hay varias que salieron a partir de zapadas en la sala; yo de repente agarro algo que me gusta y hago arriba de eso, y generalmente lo que me gusta o me atrapa de movida tiene que ver con esa cosa negra. Entonces desarrollo más eso y lo convierto en canción, por eso hay mucho de eso.

—“Hoy te vas” llama la atención por ser la canción distinta del disco. ¿Sentís que este trabajo es más personal en lo letrístico?

—No sé, hay algunas cosas. Siempre las letras te tienen que resonar en algún lado más allá de lo racional. Vos escribís y para que algo te motive, te movilice, te tiene que pegar en algún lado. De alguna manera siempre tienen que ver con vos, o porque lo viviste o porque es algo que te pegó, o es la deformación de algo que te pasó, que conocés. Ahora que pasó un tiempo de la salida del disco, no sé si es más o menos que otro. En todos los discos, incluso con Los Piojos, siempre metí alguna cosa así.

—En la presentación del disco en Vélez te emocionaste mucho con ese tema, mientras el público te pedía rocanrol. Antes hablabas de que no hay que resignar cuestiones de gusto. ¿Qué te pasa cuando el público te pide rocanrol y vos querés mostrar otra cosa?

—Hago lo que hice ahí. Que se la banquen (se ríe).

"Hay cosas que yo prefiero no resignar, que tienen que ver con el gusto más que nada"

Andrés Ciro MartínezLíder de Ciro y Los Persas

—En el vivo es muy importante el diálogo que vos como frontman generás con la audiencia para el resultado final del show. Cuando estás en el escenario, ¿cómo ves o pensás al que tenés enfrente?

—Yo pienso el show como una cosa global que hacemos entre todos. Yo vengo con mi propuesta y no es lo común, pero a veces hago algún cambio en la lista porque lo que realmente me gusta es la vivencia grupal, general, la experiencia ritual de eso. A mí me gusta que haya momentos en mi show que tengan un nivel de energía y adrenalina, que sólo los consigo tocando determinados temas de Los Piojos o de Ciro y Los Persas. Y disfruto mucho esos momentos, no es que estoy sufriendo. Capaz a otros artistas les pasa que sufren, pero yo que sé, los Rolling Stones siguen terminando con “Satisfaction”. Son distintas teorías, un recital es una cosa de comunidad creo. Pero los últimos tres Luna Park duraron tres horas cada uno, y si en tres horas no tengo tiempo para un capricho o para un cover, para hacer un tema como “Dedos” que toqué varias veces… Yo creo que el cinco por ciento de mi público en Argentina conoce ese tema, pero yo disfruto haciéndolo.

—En tu repertorio siempre ha habido lugar para el humor; se nota en “Toaster” que es el adelanto de esa segunda mitad, o en los recursos de “Atún” de la primera mitad. ¿Te divierte encarnar personajes a la hora de cantar?

—Sí. “Atún” está inspirada en esos amigos que todos tenemos, que se ponen en pareja y todos desaparecemos, y en este tango que cantaba Gardel (canta: “La vi pasar tangueando altanera, con un compás tan hondo y sensual”). Y ponerse en personaje es divertido.

Ciro y los Persas en Vélez. Foto: Ale Casamayou
"Atún"

—Antes de meterte en la música habías hecho teatro. ¿Notás esa experiencia cuando estás en el escenario?

—Yo creo que sí. Yo hice un curso de teatro y laburé en un par de obras, y después hicimos una obrita un tiempo con Micky, que era el bajista de Los Piojos. Me divierte.

—Se volvieron a juntar Los Ratones, Los Caballeros de la Quema. ¿Te preguntan más por una reunión de Los Piojos?

—Cada tanto aparece el tema, pero nada en particular.

—¿Se te acercan músicos de bandas nuevas a pedirte consejo, te toman como referencia?

—Sí, igual es una cosa intransmisible, ¿viste? Porque las experiencias son únicas. No hay fórmulas salvo ensayar, laburar, romperse un poco el culo. ¿Qué le vas a decir a un pibe? No hay mucho. Además nosotros siempre laburamos sin multinacionales, hicimos nuestro camino, entonces hay que darle para adelante y ver qué pasa, si te gusta, si le gusta a la gente. La verdad es que no tengo mucho consejo para dar.

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