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Tocar para poder sobrevivir

La banda está hoy en Sala del Museo, y antes habla de su público y del paso del tiempo.

"La teoría de Las Pelotas es que el público lo hacés tocando más que haciendo un hit, porque el hit es algo pasajero", dice Germán Daffunchio para justificar esta nueva vuelta a Uruguay, que con el tiempo se fue transformando prácticamente en una extensión de sus giras argentinas. "Pero el público que te va a ver porque le gusta el vivo es otro tipo de público, más fiel, que acá hay mucho por suerte", dice mientras la bajista Gabriela Martínez destaca lo "fuerte" de la energía que hay en cada show.

Eso, el intercambio con su gente, es el motor de esta banda que hace casi 30 años se levantó de los restos de uno de los grupos fundamentales del rock argentino, Sumo, y que ha sabido sobrevivir entre la masividad, el mote de culto, las muertes, los cambios y los problemas que el género enfrentó en la vecina orilla post Cromañón.

"Somos sobrevivientes pero nos gusta la batalla", resalta el cantante en charla con El País antes del show que Las Pelotas dará hoy desde las 21:00 en Sala del Museo, para el que ese público fiel eligió el repertorio. Las entradas están casi agotadas y quedan las últimas en venta en Abitab a 940 pesos.

Por lo que se ve de la dinámica entre Daffunchio y Martínez, el humor y el saber sobrellevar el caos han sido dos claves de esa supervivencia. Y hay más, porque se apresuran a decir que cada vez que les preguntan cómo es que siguen adelante, piensan que "aceptar los errores" y crecer en función de eso es más que necesario.

"Somos una banda llena de malas ideas", bromea Martínez, "pero de buenas intenciones", completa Daffunchio.

Una de esas buenas intenciones —que finalmente resultó siendo una buena idea— fue ir a tocar a México, el primer país que visitan después de Uruguay y donde fueron bien recibidos: tanto, que para el año que viene ya tienen asegurada la vuelta.

"Nosotros formamos parte de la generación de bandas independientes, y la independencia es muy linda ideológicamente, pero la realidad es que no tenés ningún medio, nada que te apoye", explica Daffunchio. En ese sentido, "ir a México fue una decisión nuestra porque siempre vivimos tocando en nuestra periferia. Y personalmente tenía la idea de que no había mucho contacto entre la sociedad mexicana cerca de Estados Unidos, y nosotros sudacas con nuestras carencias. Pero estábamos equivocados porque nos unen los mismos dramas".

"Somos una banda llena de malas ideas pero con buenas intenciones". Foto: Difusión

—¿Cómo se traduce ese disfrute en la música? El último disco, Brindando por nada, tiene un título que parece pesimista pero tiene un sonido y unas letras que son más optimistas.

Germán Daffunchio: A nosotros nos gusta poner títulos que generen cuestionamientos, y este también porque se creaba enseguida esa pregunta.

Gabriela Martínez: O el espíritu de brindar aunque no tengas por qué. Se le pueden encontrar varias lecturas siempre.

G. D.: Y adentro del disco siempre podés encontrar cualquier cosa, porque la composición tiene que ver con nuestras vidas, con lo que está pasando. Y con los años vas absorbiendo de distintas maneras; en un principio nuestro espíritu era bien rebelde, muy de crítica social. Todavía seguimos teniendo esa faceta, pero también hay una creencia de que la verdadera revolución empieza por uno, por eso hay temas que son viajes más para adentro.

—Ustedes son una banda con mucha historia, pero este disco va muy al presente y al futuro, con mucho verbo y mucha acción. ¿Es una reafirmación de Las Pelotas como tal?

G. D.: Y de la vida de cada uno. No es que Las Pelotas es una cosa y nuestra vida está aparte. Y cada disco es un viaje; si ponés del primer disco al último pasa toda la vida. Porque un disco no es sólo el momento en que lo grabaste, es todo.

G. M.: Es como una terapia. Todo el armado de las canciones es superíntimo, es mágico a la vez lo que sucede y nos divertimos, la pasamos bien.

G. D.: Y por eso no podríamos hacer temas que no nos identifiquen, porque sabiendo lo que es salir a tocar, es horrible estar obligado a tocar temas que no te gustan. Por eso cada vez que componemos nos obsesionamos de una manera tremenda.

—¿Tiene que haber fe para seguir adelante haciendo rock?

G. D.: Si no tenés fe ante la vida, ante todo lo que vos encares, no vas a ir para adelante nunca. Tenés que creer en vos siempre, en todo.

UNA LISTA HECHA POR Y PARA LOS FANÁTICOS

"Esta idea surgió en unos shows en Buenos Aires, y gustó tanto que la vamos llevando a todos lados", dice Gabriela Martínez sobre el espectáculo que darán hoy en Sala del Museo (rambla y Maciel) a las 21:00, para el que el setlist lo eligió el público y para el que quedan las últimas entradas en venta en Abitab. "Igualmente siempre es una excusa para volver a tocar y salir de la rutina", añade Germán Daffunchio.

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