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Un yo salvaje suelto en escena

La cantante española, Buika, se hizo internacional con Almodovar pero tiene una carrera más larga

Buika
Buika, una chica Almodovar con voz propia

Están los que dicen que Pedro Almodovar la hizo famosa cuando eligió sus canciones para la La piel que habito, de 2011. Y están los que la conocen de antes y saben que en 2008 tuvo un par de nominaciones a los Grammy Latino que le dieron relevancia, y dos años después un gramófono que fue un merecido reconocimiento por El último trago.

Y entre otras opiniones de los que la vienen siguiendo en estos 15 años de historia está ella, a la que la fama y el éxito poco le importan. Para Buika, que nació María Concepción Balboa y hoy se presenta por su segundo apellido, lo vital pasa por el escenario: eso es casi lo único que siente “de vida o muerte”. Y por escenario entiende cualquier cosa: un público, una familia, cualquier audiencia siempre que sea alguien que la esté escuchando.

Buika
"Para mi", una de las canciones de su último trabajo discográfico

“Yo no estoy pa’ psicoanálisis ni pa’ rollos, yo voy muy directa a las cosas”, dice en charla con El País, con un hablar rápido y entre risas, que la pinta como una mujer atrevida, sin vueltas ni miedo a tomarse el pelo: dice que suele andar a cara lavada en el día a día y en escena, y que si se maquilla de más parece “cualquier cosa menos una persona”.

“Al final tienes que ser la mejor hija, la mejor madre, la mejor amiga, la mejor en tu trabajo, encima estar guapa, buenísima, tener una mirada de tigre... ¡Joder, macho! Es mucho pa’ un solo corazón”, comenta antes de una carcajada. Esa es la explicación que le da al nacimiento de su último trabajo, Para mí: el EP es una pausa de media hora, para aquel que está todo el tiempo atendiendo obligaciones y nimiedades, y no tiene un momento para su “yo salvaje”.

Para mí es lo que viene a presentar a Montevideo, el 10 de noviembre a las 21.00 en el Teatro El Galpón. Las entradas están en Tickantel desde $ 1.550.

Buika asegura que la música, si se la toma con libertad, es un espacio ideal para soltar ese yo salvaje que tanto quiere resaltar con sus canciones. Pero “si te la tomas con el miedo de que tu carrera tiene que funcionar, que tienes que vender muchos discos, que la discográfica esté contenta, entonces no: entonces es un infierno”, analiza.

Para la española, el arte y su manera de vivir pasan por la libertad, no por mirar al mercado o por golpear puertas. En ese sentido asegura que nunca fue a pedirle a Almodovar que la convocara, aunque cuando la llamó para trabajar se sintió “orgullosa como buen soldado que soy. Los soldados nos cogemos el frente y ahí hay que darlo todo”.

A partir de La piel que habito se abrieron y cerraron puertas, desliza, y a ella le quedó el cineasta en el corazón y una anécdota para su historia personal, que también tiene lugar para el pianista uruguayo José Reinoso. “Qué lindo es ese niño, yo lo amo”, suelta y aprovecha para evocar su otro gran recuerdo uruguayo: una parejita, “dos ángeles” que fueron el puntal de su madre cuando quedó sola criándola a ella y a sus hermanos. “Esas fueron las primeras personas de Uruguay que conocí”, dice Buika y elogia el silencio de los uruguayos, a los que quiere volver a ver. “Son más del calor que del fuego. ¿Tu me entiendes?”, pregunta.

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