MÚSICA

Montevideo Rock & Tropical: festejar y bailar para sobrevivir

La música uruguaya tuvo una fiesta masiva entre viernes y domingo en la Rural del Prado

Montevideo Tropical. Foto: Marcos Mezzottoni
Montevideo Tropical. Foto: Marcos Mezzottoni

El Festival por la Convivencia dejó varias postales para el recuerdo, desde un muchacho pelilargo con remera de los Ramones bailando plena el domingo; hasta un grupo de chicas cantando la canción de Rata Blanca que sonaba en el ómnibus a la salida de Montevideo Tropical; a niños haciendo pogo en los hombros de sus padres; paradas repletas de gente que no sabía cómo volver a sus casas o a Ernesto Tabárez de Eté & Los Problems cantando con una bengala, sumergido en su público. No faltó ni el intendente Daniel Martínez rockeando con parte del equipo de producción el viernes, ni una vecina indignada que realizó un video para quejarse de los ruidos molestos.

Pero sobre todo, lo que dejó el fin de semana fue una manifestación masiva y popular vinculada a dos de los géneros musicales más difundidos en el país (el rock y la cumbia, la cumbia y el rock) que, en tiempos de futbolización y violencia, se vivió con tranquilidad, paz y convivencia. Fue una fiesta.

Igualmente, lo de la convivencia quedó como un título que no tuvo ni tanto gancho en el público ni tanto reflejo en lo que realmente ocurrió. Fueron dos eventos separados en el tiempo (aunque en un mismo espacio físico, la Rural del Prado), separados por género y público. Para hacer hincapié en ese concepto de convivencia y tolerancia, un único festival que integrara en jornadas únicas propuestas musicales diversas, hubiese sido mejor.

O al menos, hubiese sido interesante proponer una convivencia desde el escenario, por los propios músicos. Era un buen momento para que El Gucci, que tiene un disco llamado La música es música en el que participan Ruben Rada, Guillermo Peluffo de Trotsky Vengarán o Mandrake Wolf, entre otros, hiciera un espectáculo con esos invitados; o para que los rockeros del palo abrieran la cancha a otros estilos.

Yendo específicamente a Montevideo Rock, también se podría haber apostado a un mayor equilibrio entre los escenarios, porque la competencia entre uno y otro era bastante despareja. Eso hizo que el escenario secundario fuera más bien un espacio para fans y conocedores de la escena, y no tanto un lugar para descubrir propuestas, que es lo que se busca en un festival.

En cuanto a integración, vale señalar que mientras en Montevideo Tropical hubo fuerte presencia del interior (Miriam Britos, Mario Silva y Sonido Caracol, por ejemplo), en Montevideo Rock ese espacio sólo fue ocupado por Pecho E Fierro y AFC, dos bandas que si bien son maragatas, han desarrollado su recorrido musical en la capital.

Pero si se pueden sacar todas estas conclusiones terminado un fin de semana de música y disfrute, es porque todo salió bien y siempre se tiende a pensar, sobre esta base, qué se puede mejorar. Y con un Montevideo Rock ya confirmado para el año próximo, hay algunas interrogantes en el camino. ¿Cuáles serán, por ejemplo, las bandas convocantes de la edición de 2018, teniendo en cuenta todas las que estuvieron este año?

FIESTA

Plena y pogo

Se podía pensar que este Montevideo Rock no tendría nada que ver con aquel iniciático, por diferentes motivos enumerados en estos días previos, pero al final hubo una similitud clave: una sensación de primera vez entre un público jovencísimo, adolescente, lejano a la generación Pilsen Rock y claramente ávido de un evento así. Para ellos (y para el resto), el evento rockero no decepcionó: todo sucedió en tiempo y forma, las puestas en escena y el diseño de luces fueron un complemento perfecto, el sonido fue bueno en ambos escenarios y los sets, en líneas generales, muy potentes, bien pensados para un festival así.

Hubo guiños a la edición de 1986 en diferentes momentos, hubo alguna que otra sorpresa —entre ellas, el show rockero que planteó Ruben Rada junto a sus hijos, buena manera de entrarle a los adolescentes—, y sobre todo un montón de gente experimentada en escena demostrando que, aunque se piense que no, el rock sigue con buena salud.

La Rural del Prado, entre viernes y sábado, le quedó chica a tanta gente; hubo colas largas para todos los servicios y, sobre todo el primer día, problemas de transporte a la salida. Y al Montevideo Tropical, tal vez por un tema de difusión (se habló mucho más del rock que de la plena en los días previos), le quedó un poco grande. El ruedo, que se convirtió en pista de baile, estuvo ocupado hasta la mitad por un público de más edad que el de los días anteriores, que se dio una sobredosis de plena con algunos de los referentes del género en Uruguay.

Desde Charly Sosa a Bola 8, pasando por Majo y La del 13 y Sonora Borinquen, hasta un cierre por todo lo alto con Karibe con K, el Prado se vistió de baile multitudinario y fue un buen cierre para un fin de semana diferente y, a juzgar por la buena concurrencia, necesario y esperado. Y también fue una vidriera para ver mucho de lo que está pasando en la música nacional, un fuego que no para de arder. Si la música sigue atravesando el tiempo, que siempre haya un momento para celebrarla.

DESTACADo

Los guiños de un hito de tres décadas

Pasaron 31 años del primer Montevideo Rock y el público de la nueva edición pudo escuchar parte del sonido de esa época. Los artistas que volvieron celebraron la vuelta repitiendo canciones de ese entonces -La Tabaré, Cuarteto de Nos, Buitres- y otros se encargaron de dejar varias referencias musicales. El colectivo Enlaces hizo un repertorio con temas de Traidores, Fernando Cabrera y Los Tontos mientras que Cuatro Pesos de Propina y Hablan por la Espalda presentaron versiones de Sumo y Los Estómagos en sus recitales.

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