MÚSICA

Mónica Navarro: "Si no hay verdad no hay canción"

La cantante celebra 20 años de música el 19 de octubre, con el show Niña Manzana.

Mónica Navarro
Mónica Navarro. Foto: Darwin Borrelli

Para promocionar el show con el que conmemorará sus 20 años en la música y un nuevo cumpleaños propio, Mónica Navarro quiso crear una mentira. Sobre una foto limpia, con un gesto sencillo, se fue construyendo un fotomontaje al que le agregó un vestido digno de la realeza y un montón de simbología que tiene que ver con su historia y con el mundo. Así nació la imagen de Niña Manzana, este espectáculo que se sale de lo estrictamente musical para rozarse con el teatro y la danza —la dirección escénica es de Marianella Morena— y que mostrará en doble función (a las 20.00 y a las 22.00) el 19 de octubre en la Sala Hugo Balzo del Auditorio del Sodre. Las entradas están en Tickantel y boletería de la sala, a 600 pesos.

Hoy Navarro, que dice estar casi siempre de buen humor y tener estrategias para no perder tiempo enojándose, no para de darle vueltas a la dualidad mentira-verdad que a través de redes sociales, medios de comunicación y ficciones, está a la orden del día. Y eso la pone un poco paranoica, pero también la inspira para un concierto en el que presentará canciones que serán parte de su próximo disco, repasará otras clásicas de su repertorio, recuperará algunas que habían quedado en el olvido y volverá a lugares importantes de su historia musical como a La Tabaré, a través de la participación de dos músicos de aquella época.

En una conversación larga que cada dos por tres se iba por las ramas Navarro, esta argentina que Uruguay adoptó, actriz devenida en cantante, rockera devenida en tanguera y hoy comunicadora (conduce Nos sobran los motivos en Emisora del Sur y el programa Por simpatía me resigno que transmite por Facebook), habla de sus inquietudes actuales, su vínculo conflictivo con la música y lo que se viene.

—La imagen de el espectáculo Niña Manzana que vas a presentar en la Balzo partió de un juego con lo falso. ¿Te tocó enfrentarte muchas veces a la mentira en estos años de música?

—En general. Ahora estoy bastante apocalíptica respecto al mundo; es tan importante conocer, saber, que sino no tenés herramientas para discernir si lo que ves es verdad. Hay un mundo macabro y me superasusta, porque te exige estar todo el tiempo preguntándote si es verdad lo que ves. Estoy muy paranoica; la mentira y la verdad es algo que hoy me come la cabeza. Pero tengo dos caminos: o me divierto o me internan.

—¿Tratás de divertirte?

—Claro, cantar es una forma de pasarla bien, de contar, de reencontrarme. En la Balzo vamos a hacer alguna cosa con Hernán (Rodríguez) y Diego (Varela) que eran compañeros míos de La Tabaré, así que es una excusa para volver a juntar gente con la que hacía tiempo que no nos veíamos.

—Ya que mencionás a La Tabaré, el público ha tratado de acercarte siempre a esa etapa pero vos quedaste más despegada y por distintas situaciones no cuadraron los acercamientos.

—Sí, y también fue algo que se lo dije a Tabaré (Rivero). Que está bien separarse mal, ¿cuál es la historia? Está bien pensar distinto al otro, discutir con el otro y pelearte con el otro, ¿cuál es? Discutimos, peleamos y le dije: “Yo no te voy a restar, pero nunca más te voy a sumar”. De hecho canté con La Tabaré hace poco en el casamiento de un amigo; hicimos “Alegrís” y todo bien en ese ámbito. Pero hoy no me subiría a un escenario a cantar con La Tabaré.

Mónica Navarro
"Durazno sangrando", la versión de Mónica Navarro

—¿Cómo fue cantar “Alegrís”?

—Extraños en la noche (se ríe). Igual yo cuando lo veo a Tabaré me divierto mucho, lo digo siempre. Es muy difícil tener una conexión tan fuerte con alguien arriba del escenario, y con él lo recontra viví. Éramos uno.

—¿Con quién más te ha pasado de tener esa conexión laboral?

—Con Ruben Juárez. Después tengo mucha empatía y amor con mis compañeros de laburo, no me imagino laburando de otra forma.

—Contame de la idea detrás de Niña Manzana, el espectáculo que vas a presentar.

—Hace 800 años le dije a Marianella Morena que me gustaría hacer algo con ella, y se dio. Y por ahí como está ella en la dirección escénica la gente piensa que esto va a ser una superproducción, pero no: a veces la superproducción tiene que ver con lo que está adentro y no con lo que se ve. No va a haber fuegos artificiales, los fuegos ojalá le puedan explotar al otro en el corazón.

—¿Vas a mezclar tu parte de actriz?

—Vamos a tener una pequeña partitura de acciones, y queremos que esté concentrada la palabra cantada. Vamos a estrenar algunas canciones y fuimos a desfreezar canciones, que es como hacer nuevas.

—Llegás a este espectáculo tras un período de pocos toques y una actividad más mediática, con tu programa de radio y el de Facebook.

—No estaba tocando por elección, porque a veces también me enojo con la música. Me lleva tanto trabajo que a veces me enojo y digo: no canto más, no hago más nada. Siempre fueron momentos complejos; hacés mil notas pero eso no se traduce en que vaya gente, y capaz no hiciste nada y se llenó. La música es un subibaja muy intenso, porque aparte de todo hay un trabajo que debe ser pago. De hecho, iba a grabar el disco nuevo este año y me peleé.

"No estaba tocando por elección, porque a veces también me enojo con la música"

Mónica Navarro. Foto: Darwin Borrelli
Mónica NavarroCantante

—Fuiste desarrollando una veta de comunicadora. Con una trayectoria larga y siendo conocida en el ambiente, ¿pensás que podrías tener oportunidades en medios más masivos?

—No lo pensé. Yo la paso bárbaro y estoy recontra cómoda; lo que sí pienso es que hay muchas radios donde hay muchos hombres. ¿Por qué no están las mujeres, qué pasa? Eso me molesta, porque estoy vieja y militante.

—Has dicho que sos quien soñaste ser. ¿Qué necesitaste para eso?

—No sé, ¿ganas? No tengo idea.

—¿Se dio así?

—No, no es una cosa mágica. Soy una bestia laburando, y tengo el sí flojo. Después me desbordo.

—Volvamos a la mentira y la verdad. Vos venís desarrollando la composición pero has hecho tu camino como intérprete. Ahí, cuando cantás lo que escribió otro, ¿dónde está la verdad?

—Bueno, en eso me parece divino el concepto de artes escénicas, porque en realidad un cantante es un actor. Yo no puedo cantar una palabra que no entienda, y me tiene que pasar que tengo que tener algo para cantar por medio de la canción, que capaz no tiene nada que ver con lo que el autor quiso cantar, pero tiene que ver con lo que yo quiero decir. Pero si no hay verdad no hay canción, escuchás cantar algo y no entendés la letra. Cuando el cantante entiende lo que dice, puede cantar bien o mal y es una eventualidad, porque la herramienta es más profunda. La herencia es la palabra. Cuando todo se alinea, cantar bien o mal es una circunstancia; y yo sería una buscadora de esa circunstancia.

—¿El disco que se viene es de tangos?

—Yo me siento cómoda tangueando, pero ahora también pienso en canción y estoy reentusiasmada con eso. Pero también me sigue entusiasmando encontrar canciones que me parten la cabeza, sigo con un amor por Homero Manzi y (Hugo) Gutiérrez que me parecen una dupla increíble. El disco está, late. Lento, pero late.

PRIMER DISCO

"Paquetito de tangos" - Bizarro, 2008

Hace casi 10 años de la salida de su primer disco solista, en el que recorría el tango desde composiciones clásicas y versiones de otros géneros a las que les ponía su propia impronta. Hace semanas fue Disco de Oro por las ventas.

ÚLTIMO DISCO

"Tríptica" - Bizarro, 2015

Es su último material editado, un disco corto grabado en vivo en el Teatro Solís que incluye temas de sus trabajos anteriores, y también un par de composiciones propias, “Línea B” (tema premiado por el MEC) e “Influenza”.

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