ENTREVISTA CON CARLOS LÓPEZ PUCCIO

“Me gusta cortar esa solemnidad de la música clásica”

El histórico integrante de Les Luthiers llega al Teatro Solís al frente de su propio coro

Carlos López Puccio
Carlos López Puccio. Foto: Difusión

Director de orquesta, multiinstrumentista, humorista e integrante Les Luthiers, López Puccio llega al Solís el martes 5 de diciembre a las 20.00, con su Estudio Coral de Buenos Aires. Ganador de dos Premios Konex como mejor director de coro de la década en Argentina, el artista habló con El País de sus dos pasiones artísticas: el humor y la actividad coral.

-Te vas a presentar en Montevideo desde una faceta que el público uruguayo te conoce menos...

-Sí, sobre todo en Uruguay. En Argentina, mi segunda personalidad artística es un poquito más conocida. Me voy a presentar en el Solís con mi coro de cámara, que es profesional. Es un tipo de grupo que existe sobre todo en Europa: lo tengo desde hace 37 años, y son cantantes profesionales, que vienen a cantar conmigo por gusto. Y hacemos un repertorio que en general el coro amateur no puede hacer.

-Muchas veces los coros han sido más instituciones sociales que netamente artísticas...

-Claro, y estas obras que hacemos no son para el clásico coro de jubilados, o de chicos. Porque la actividad coral es un gran acceso a hacer música en conjunto, que la puede practicar cualquiera, aun sin formación musical. Pero sobre todo a partir del siglo XX aparece un repertorio destinado a coros con mucha mayor capacidad técnica. Eso empezó con Arnold Schönberg, por así decirlo. Son obras de una dificultad especial: técnica, expresiva, y vocal.

-¿Sentís que mezclas un poco tu actividad coral con Les Luthiers?

-Siempre los he tenido intencionalmente separados. No quería que se influyeran, en el mal sentido: cuando dirijo el coro, trato de no ser un integrante de Les Luthiers. El único rasgo mínimo es que me gusta explicarle a la gente algo de las obras que vamos a escuchar, porque es un repertorio poco conocido. Y en esas explicaciones se me escapa algún chiste, adrede. Me gusta cortar un poco esa solemnidad del artista de música clásica. Y en Les Luthiers alguna vez he puesto el coro para una grabación, pero no más que eso.

-Pero en La bella y graciosa moza parece que está tu mano como director de coro...

-Sí, esa canción sí tiene una esencia muy coral. La escribimos, en 1977, Jorge Maronna y yo, y es una parodia de un típico madrigal inglés del siglo XVI. En particular de Now is the month of maying, de Thomas Morley, al que se le parece peligrosamente mucho, en lo musical.

-¿Les pasa que les hacen interpretaciones excesivamente intelectuales de las obras de Les Luthiers?

-Sí, hay muchísimas cosas escritas sobre Les Luthiers, más de las que te imaginás. A nosotros nos llegan, nos las mandan. Y hay cosas que no entendemos. Hay dos cosas de lingüistas, unos colombianos y otro no sé de dónde, que son de un tecnicismo elevadísimo. Nunca fue nuestra intención. Son esos análisis que se hacen de las obras a posteriori.

-Hoy Les Luthiers hace enormes giras por el exterior. ¿Cómo se fue conquistando ese público?

-Fue un trabajo arduo. No es Uruguay, donde llegamos inmediatamente, al Teatro Stella. En Venezuela la televisión nos dio un impulso muy fuerte, y volvimos año tras año. En problema que teníamos era que lo que hacíamos era muy difícil de explicar de antemano, incluso a los periodistas. En 1974 un empresario muy osado nos llevó a España, cuando vivía Franco. España era oscura: nos veían como a unos jóvenes revolucionarios. Fue un fracaso. Nuestro empresario tuvo que vender su auto.

-Y hoy en España tienen un público enorme...

-Sí. Tardamos mucho en volver a España: volvimos en el 81, ahí con éxito. Creo que los discos que habíamos editado fueron un vehículo muy importante. Nuestros discos se empezaron a fabricar en el 72 en Argentina. Y había gente que los llevaba a España. Eso generó una corriente subterránea de gente que luego nos quiso ir a ver.

-Hoy es impensable la imagen de un grupo de amigos alrededor de un tocadiscos escuchando un disco de humor...

-Era muy raro, para nosotros, trasladar lo escénico al disco. Hubo que hacer adaptaciones, y hasta aclaraciones habladas. Ya a partir del año 78, 79, empezamos a sacar discos tomados en vivo. Fueron nuestras grandes tarjetas de presentación. Pero no fueron para nosotros una fuente de ingresos. Al revés que a los Beatles, que se ganaban la vida de la venta de discos. Nosotros solamente hemos ganado plata (y no tanta como los Beatles), poniendo el cuerpo, con la actuación.

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