Entrevista

"No me fijo un techo porque ahí me estanco"

A pocos días de sus shows en el Auditorio Adela Reta, Lucas Sugo charló con El País

Lucas Sugo
Lucas Sugo, un músico de acá que no para de crecer. Foto: Fernando Ponzetto

Han sido años intensos para Lucas Sugo. En 2013 lanzó su proyecto solista y así como de repente una de sus canciones, “Cinco minutos”, se convirtió en un clásico instantáneo de la música uruguaya. Evitando siempre descansarse en la inercia de un hit, incluso uno así de grande, Sugo no ha parado de trabajar y de crecer: ha llenado un Velódromo, por ejemplo, pero también tocado en todos los festivales del Uruguay. Ese alcance, además, se ha vuelto internacional: está viendo como el mismo proceso de consolidación que se dio acá tras la salida de “Cinco minutos” se está dando en el interior de Argentina, por ejemplo, o en mercados más lejanos como Bolivia, Chile o Paraguay o incluso en Estados Unidos, España y Canadá donde ha hecho shows, principalmente para la diáspora uruguaya.

Ahora está preparándose para un nuevo desafío: este miércoles 15 y el 22 presenta su nuevo espectáculo Contigo tour con una gala en la sala principal del Auditorio Nacional Adela Reta. La primera fecha se agotó en dos semanas cuando la noticia solo la conocían sus fans en las redes sociales.

Lucas Sugo
El video clip de "Cinco minutos" era el relato de una madre con un hijo drogadicto

Sobre estos tres años de éxito y trabajo, sus primeros bailes y por qué está tan orgulloso de llegar al Auditorio, Sugo habló con El País.

—Ya pasaron tres años desde la salida de “Cinco minutos”. ¿Cómo ha vivido este tiempo?

—Pasó mucha agua bajo el puente. Agua grata y didáctica porque aprendí mucho. Me lancé como solista en 2013 pero lo mío del Río Negro para arriba. Noto felizmente un crecimiento constante y ascendente: están pasando cosas muy lindas para lograr una proyección internacional. He venido plantando las semillas en el exterior y felizmente están germinando. Y además no quedé rehén de una canción. Revertí eso para lograr eso que queremos y añoramos todos: vigencia. Para eso estoy trabajando mucho.

—Dice estar plantando semillas en el exterior para expandir tu carrera. ¿Por dónde están esas semillas?

—Me di cuenta que tenemos dos tipos de giras internacionales. Una es la que hacemos en España, en Canadá y en Estados Unidos: tocar para los míos, las colonias de uruguayos. Y segundo, lo que está pasando en Argentina, en Chile, en Paraguay. Lo del interior en Argentina está tomando una dimensión muy grande y las semillas las estoy colocando ahí. Argentina y Uruguay somos muy parecidos y la veo venir porque están pasando las cosas que ya pasaron acá. El seguidor del interior de Argentina me lleva en su celular en su mochila y me comparte cuando llega a Buenos Aires. Y veo cómo vamos creciendo en distintas provincias. No soy un fenómeno de alto impacto, lo mío es más gradual y por eso hay que seguir trabajando. En Bolivia también han pasado cosas bien grandes.

—¿Lo presiona mucho haber tenido un éxito así?

—Hay cosas que no sabía que existían. Por ejemplo, el respaldo popular, real, noble y sincero. Lo que me sostiene es la gente. En 2014 iba a un show y “Cinco minutos” era el momento máximo y cuando venía a la capital tenía que remarla para sostener un show. En noviembre de 2014 me di cuenta que la gente empezó a engancharse por la propuesta en sí del tal Sugo. Noté aceptación, aprobación, respeto y mucho afecto. Ahora no me preocupa hacer otro gol de chilena. Aunque, claro, me encantaría.

—“Cinco minutos” le abrió la puerta.

—Sí, me permitió ubicarme en el mapa musical pero todo se esfuma si no hay una base que lo sostenga. Y la gente me demostró que lo mío no fueron solo cinco minutos. Pero “Cinco minutos” es claro mi buque insignia y siempre va a estar conmigo.

—Y no se llenan dos Auditorio del Sodre con una canción sola...

—A eso apunto todos los días. Trato de superarme, de generar nuevos contenidos musicales. Lo del Auditorio es un nuevo espectáculo. Venimos de cerrar el ciclo de Vida mía tour pero siempre tiramos lo más lejos posible la frase “más de lo mismo”.

Lucas Sugo
Lucas Sugo presentado por Nico Vázquez en el programa argentina, "Morfi"

—A pesar de que es como tímido, cuando enfrenta público se transforma. Lo veía en el programa argentino Morfi y se veía como si hubieras estado en la televisión argentina toda la vida.

—Con un micrófono estoy como pez en el agua. No cambian los valores, eso sí. Soy otro y ese es el que ha tratado de madurar en estos últimos años. Me miro, me analizo y veo por cuál lado ir. Y siempre pasa por estar en un escenario y mostrar conocimiento de causa porque hay mucho estudio y mucha ruta...

—¿Cuál es el lugar más humilde en el que tocó?

—A los 14 años debuté en un baile muy muy popular de Rivera que se hacía en el Club Cerro. Y también toqué en lugares recónditos del país. En pequeños centros poblados o incluso en lugares donde no hay nada y al que llegan miles de personas a verlo a uno.

—Veía su show en el Velódromo y el importante despliegue de puesta en escena. ¿Es una manera de diferenciarte del género tropical?

—Ese tipo de ambiciones solo suma al movimiento en sí...

—¿No hay ninguno que lo haga?

—No. Ese tipo de apuestas no la hace nadie...

—¿Es muy cara?

—Muy cara. Y además es muy difícil llenar un Velódromo.

—¿Llenaría un Velódromo hoy?

—Creo que sí.

—Igual este show es como para un lugar como el Auditorio...

—Apunto a otro show. A mediados del año que viene vamos a hacer el Solís y más cerca de fin de año, un Teatro de Verano. Tratamos de ir a otros entornos y otros contextos porque hay que sumar en lo que hace a la puesta, escénica y musical.

Con dos recitales, los miércoles 15 y 22, Lugas Sugo desembarca con su música en la sala principal, la Eduardo Fabini, del Auditorio Nacional Adela Reta. La función de 15 está agotada. Quedaban pocas el segundo show que viene con dos agregados: la grabación del nuevo DVD de Sugo y la presencia» del exNocheros, Jorge Rojas, “un referente para mi”, dice, como invitado especial.

—Y después de la polémica del Fata Delgado en el Solís, lleva la música tropical a un escenario oficial.

—Estoy muy feliz con eso. Se me abrieron las puertas desde el vamos y siempre hubo un buen clima y ganas de recibir esta propuesta. Me dolió lo del Fata y ahora estoy muy contento porque él va a hacer el Solís. Por más que yo vengo de otro subgénero de la música tropical, la charanga, hay que celebrar ese tipo de aperturas de recintos a los que antes no se accedía.

—¿Cómo van a ser los dos shows en el Auditorio?

—Arrancamos el Contigo tour con el que vamos a recorrer todos los festivales de nuestro país y también en el extranjero. Es el punto de partida del nuevo formato. Le vamos a colocar una nueva indumentaria a muchas canciones (como “Cinco minutos” o “Llueve lluvia llueve”) y vamos a agarrar algunas canciones nuevas y algunas de antes. El repertorio será ese combo. Y van a haber sorpresas, con muchas cuerdas aprovechando el Auditorio y varias sorpresas escénicas. No es un recital es un espectáculo artístico en el que tratamos de generar cosas. Voy a hablar muchísimo para intercambiar cosas.

—Llegar al Auditorio tiene, además, una gran carga simbólica.

—Es traer mi movimiento desde el interior. De tocar en los bailes de las escuelas rurales a beneficio, llegar acá para nosotros es muy importante.

—En eso de hacer avanzar a la música tropical, ¿le pesa la responsabilidad?

—Es una mochila pesada y grata. Es es muy grande lo que me ha tocado a vivir y sé que sentamos precedentes pero son momentos que hay que llevarlos con la mesura y la conciencia de seguir trabajando. No me fijo un techo porque ahí me estanco.

—¿Cómo se lleva con la popularidad? ¿Lo paran mucho en la calle?

—Sí, por suerte. Un poco menos en la capital pero sí, seguro. A mi eso me gusta mucho. Después de un show siempre paso una o dos horas sacándome fotos con la gente y eso lo hago siempre. Estuve muchos años en la vereda de enfrente y esto me costó mucho pero me llegó en el momento justo, donde había una cierta madurez personal y profesional que me permitió valorarlo. Y cuando valorás, cuidás. Y con el cuidado viene el sentimiento de gratitud. Uno tiene que ser consciente y coherente de que esto se sostiene que es el público. Y eso hay que reflejarlo con hechos concretos. Y ser agradecido. La palabra “gracias” no se desgasta en mi boca.

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