MÚSICA

Majo y La del 13: muchacha de barrio

La cantante de música tropical presenta este jueves el show Mi sueño, a las 21.00 en el Teatro Metro

Majo y La del 13
Videoentrevista con Majo Álvarez, de Majo y La del 13

Dormir de día no es lo mismo que dormir de noche. El ruido, la luz, el movimiento y la rutina estándar de la mayoría de la gente, van a contramano de la vida del que sale a trabajar después de la tardecita y se acuesta, con suerte, poco después de amanecer. Con suerte. Otras veces, la mayoría, el día de trabajo termina a las 10 de la mañana, y el peor momento es cuando desde la ventana de una camioneta, se ve salir el sol.

Ahí María José Álvarez, la líder de Majo y La del 13, siente que no puede más, que el cuerpo no le da. Pero sabe también que en su siguiente destino hay gente que esperó horas para bailar al ritmo de su plena; sabe que tiene que responder porque de ella depende el trabajo de sus músicos; y sabe que nada, ni ese cansancio, le pueden quitar la sonrisa que le da cierta picardía infantil a su figura de mujer fatal. Entonces focaliza en lo importante, en que ama su trabajo, en que nada puede pesarle. Y nada le pesa.

Sin embargo, Majo se sentirá días después. El domingo no querrá moverse de la cama, el lunes todavía tendrá la voz frágil y recién el martes será una más en la vorágine de su casa de Flor de Maroñas, una casa que nunca para y que tiene como banda sonora permanente a un coro de siete perros.

“Soy familiera, pero me gustaría compartir más, porque siento que mi carrera me está consumiendo muchísimo tiempo de mis días”, dice Álvarez, en un living en el que su perfume se mezcla con el olor a cigarrillo que viene de la habitación contigua, donde está su madre, que luego echará por tierra la mala fama de los pitbulls —en la casa hay tres— y dirá que todo tiene que ver con cómo son educados. “Ese te hace así porque se ríe”, comenta cuando uno de los perros muestra los dientes.

Majo y La del 13
Majo Álvarez. Foto: Ariel Colmegna

En esa casa de fachada bordó, de perros ladrando y de barullo constante, se está cocinando el nuevo show de Majo y La del 13, una de las agrupaciones de plena más populares del país. Este jueves a las 21.00 en el Teatro Metro presentará Mi sueño, un espectáculo ambicioso en el que la cantante apostará todo para darle prestigio a su trabajo. Y sueña con cantar a sala llena.

“Yo siento que mi público cambió muchísimo desde Majotón. Por más que dentro de todo siempre fui una artista querida, antes había gente que tenía ese prejuicio de que: ‘ay no, sale medio desnuda, viene a calentar’. Hoy en día toda esa gente se sumó y el cariño es impresionante, es relindo”, dice Majo, consciente de que ganó en popularidad cuando explotó “Somos tú y yo”, aquella canción que grabó con Fabián Estoyanoff, hoy su pareja y responsable de la llegada de un nuevo integrante a la familia: Lolito, un cachorro de bulldog francés que durante la entrevista morderá la alfombra hasta quedarse dormido. “Pero la reina es Charlotte”, aclara presentando a su otra bulldog, que por estos días está particularmente celosa. “Y si ella salió en un video, este en algún lado tiene que salir”, dice y posa con el cachorro para la foto.

“Esto soy yo”, dice Majo con los labios pintados de rojo, los ojos delineados, el pelo suelto, la remera y el jean ceñidos al cuerpo. “Lo otro era más personaje”, comenta sobre Majotón, su proyecto de reggaetón con el que entró al circuito local, “y era difícil de mantener”.

Y Majo, la verdadera Majo, es tan admiradora de Selena Quintanilla que ya no sabe si se parece a ella por casualidad, o si de tanto admirarla terminó metiéndose en su personaje. Es la que insiste en componer temas propios o en interpretar lo que otros le escriben, siempre con un espíritu combativo y cantando para las mujeres, porque es lo que le nace. Es la que se ve grande para cantar cumbia cheta, pero se siente preparada para hacer eso y cualquier otra cosa. Es la que sueña con tener su marca de jeans, con diseñar zapatos y tener un emprendimiento propio vinculado al baile; la que a veces maquilla a parodistas Imagine para acompañar a su sobrino adolescente.

Majo y La del 13
"A ti lo que te duele" de Majo y La del 13

Es la que después de haber estado vinculada a un hombre con antecedentes penales, de haber tenido diferencias mediáticas con algunos boliches del interior, y de la exposición que ganó su relación con Estoyanoff, hoy se cuida de cómo y con quién hace cada cosa.

“Lo único que me importa es que mi gente sepa la verdad, después el resto puede decir cualquier cosa de mí que me resbala. Lo importante es que hablen igual, ¿no? Si hablan es por algo”, dice Majo, y sigue soñando con la aparición del próximo “Somos tú y yo”.

“Esto tiene ese gran problema: trabajás si metés un tema, o si el tema realmente funciona. Porque está el tema que clavás, como “Somos tú y yo”; o por ejemplo uno que sacamos ahora, “A ti lo que te duele”, que lo escucha todo el mundo y lo cantás en un baile y la gente se pone como loca, pero todavía no explotó. Cada tanto tenés que meter un gol de esos para que la banda resurja; el tema es siempre estar produciendo, sacando, siempre en la movida y en el ruido”, dice Majo y pone la cabeza en el Metro, mientras los ladridos suenan de fondo.

SHOW

Apostar a lo grande y soñar con la sala llena

“Este es el cuarto teatro que hace la banda, siempre tratamos de hacer uno para cerrar el año. Pero este se viene diferente porque visualmente apostamos a hacer algo diferente”, cuenta Majo Álvarez sobre el show que dará este jueves a las 21.00 en el Teatro Metro (entradas en Abitab a 300 pesos). “Aparte de tener temas nuevos en el repertorio, apostamos a que visualmente se vea como un show pop, por más que estemos haciendo plena. Fuimos la primera banda que puso bailarines de plena -ahora los usa todo el mundo, pero antes nadie lo hacía-, pero eso tiraba bien a la plena. Ahora queremos ir, tanto con el vestuario como con las luces y la puesta en escena, a algo pop. Quedó visualmente muy pero muy lindo”, dice.

Álvarez dice que ese estilo pop le gusta “mucho más” porque la habilita a jugar más con los diferentes recursos, y porque no quiere conformarse con lo que su género musical exige: música para bailar, música para que el público olvide que está en una sala de teatro y haga del espacio una pista de baile.

“Siempre me gustó ese tipo de cosas alocadas. Cuando arranqué con el reggaetón eso lo podía hacer en los espectáculos, pero hoy en día ya no puedo. Y quería sacarme esas ganas de hacer coreografías”, explica la cantante y agrega: “Es una inversión muy grande, y tratamos de poner la entrada superbarata para que pueda ir todo el mundo. Quiero que el teatro esté lleno”.

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