ENTREVISTA

Jimena Barón: "Tengo como personaje a la cantante"

La actriz y cantante argentina presenta su disco La Tonta, hoy en Enjoy Conrad

Jimena Barón
Jimena Barón. Foto: Difusión

"De haber sacado este proyecto a los 20 me hubiera tumbado cualquier brisa”, dice Jimena Barón entre mate y mate, al otro lado del teléfono y todavía con la voz de la mañana. Pero ahora nada puede derribarla: está, asegura, en uno de sus mejores momentos. Disfrutando plenamente de su maternidad —su hijo Morrison es todo un personaje en sus redes sociales—, de novia con el tenista Juan Martín Del Potro y con confianza renovada en ella misma, la actriz argentina tiene 30 años y está empezando una nueva etapa. Ya le costó conquistar al público desde Gasoleros hasta Esperanza mía, estuvo en otros hitos televisivos como Casi Ángeles o Los Únicos y hasta pasó por Bailando por un sueño (toda una revelación), pero hace algún tiempo empezó a disfrutar de uno de los sueños que más demoró en cumplir: cantar.

En su primer disco La tonta, Barón firma todas las canciones y sorprende como vocalista, y ya tiene un par de hits de esos que son virales en internet y suenan hasta en los boliches: el primero es el que le dio nombre al disco (reflejo de su historia con el futbolista Daniel Osvaldo, padre de su hijo) y el otro es “QLO”, una ironía que le responde a los comentarios que recibe en las redes sociales.

“Ahora olvidate, no pienso parar de cantar”, dice entre risas Barón, que hoy presentará "La Tonta" en Ovo Night Club de Enjoy Conrad Punta del Este. El show es a la medianoche y hay entradas en venta en Red UTS desde 360 pesos uruguayos (es para mayores de 18 años), y más adelante espera traerlo a Montevideo.

“Cuando salió “La Tonta” (la canción) no tuvimos que hacer nada de estrategia porque fue una locura lo que pasó. Familias de México, de Perú, nenitas... todos cantaban y yo lloraba. Me costó no sé cuánto tiempo ver videos de gente sin llorar”, confiesa Barón y destaca: “que la gente cante tus canciones es muy emocionante”.

Jimena Barón
"QLO" de Jimena Barón

—¿Cuál fue el primer momento en el que sentiste que querías un disco con tus canciones?

—Hace un montón, ni me acuerdo cuántos años tenía. Aparte le dije a todo el mundo que lo iba a hacer, así que no me quedaba alternativa.

—¿Por qué se demoró tanto?

—Porque después actué y me fue muy bien. Tampoco es normal que un actor haga tira todos los años, que fue mi caso; y la tira es algo que filmamos 12 horas por día. Mi vida era estar en un estudio de grabación, y cuando estás ahí no tenés tiempo ni de ir al médico. Para la música necesitás un espacio mental, no podés escribir en un bache de una hora en el camarín, entonces tuve que parar. Para mí fue superarriesgado, porque para terminar el disco tuve que decirle que no a un proyecto televisivo. Necesitaba ese momento de ocio en la cabeza.

—¿Cómo componés la música?

—Tengo una guitarra y un teclado, ninguno lo toco muy bien pero me sirven los acordes. He hasta soñado con una melodía; me despierto y grabo en el grabador del teléfono y al día siguiente intento entender qué canté. Y en las letras, cada tema tuvo su proceso. Suelo tardar más en entender qué quiero escribir, que escribiendo en sí.

—Te ejercitaste para el disco.


—Sí, preparé el panorama total y me arriesgué a no ganar plata con la tele. Yo vivo de la tele, tengo mis gastos, tengo que pagar mis cosas, así que fue una apuesta a inspirarme.

—Y sucedió.

—Gracias a Dios.

—A medida que avanzaba el disco, ¿qué querías que tuviera?

—Ese es más trabajo de la discográfica. Nosotros tuvimos un par de reuniones y después decidimos sacarlo de manera independiente; no hay un estudio de marketing acá, de saber a quién le va a llegar. De hecho hago “La tonta” que enganchó a muchísimas nenas, y después hago “QLO” que probablemente una discográfica no me hubiese dejado ir por ese lado. A mi no me interesa trabajar de esa manera, hacer para que llegue más lejos. Me interesa ser genuinamente lo que soy, y que llegue a donde tenga que llegar. Y si el día de mañana laburo con una discográfica lo haría igual, no voy a poder laburar con alguien que me diga lo que me conviene hacer. La música no la hago porque me conviene.

—¿Vos financiás el proyecto?

—Sí, puse de mis ahorros y estoy ahí, sinceramente. Funciona, entonces me puedo dar el lujo de hacer videoclips, pero la plata que hago la vuelvo a invertir. No me hice millonaria.

"Me interesa ser genuinamente lo que soy, y que llegue a donde tenga que llegar"

Jimena Barón

—Desde que salió el disco, ¿has tenido acercamiento de sellos?

—Sí, pero por ahora estamos bien. Armamos un equipo zarpado y me pasa eso, que las discográficas empiezan a ganar plata. Y si bien yo necesito ganar plata para que el proyecto subsista, quiero mostrar calidad.

—El disco, salvo en “QLO”, no tiene tantas referencias a las tendencias del mercado actual. Es un disco más noventoso.

—Yo hago canciones, eso me pasa. Y en el mercado escucho sonidos, pero después no me acuerdo ni del estribillo. Me parece que se perdió el concepto de la canción, de transmitir algo, de esperar el puente, el estribillo para gritar. A mí me gustan esas canciones que son las que me hicieron crecer, sobre todo en los noventa. De hecho, los covers que agrego al show son de Britney Spears, Backstreet Boys, Madonna, la canción matemáticamente perfecta.

—¿Tu hijo está contento con la mamá cantante?

—Se sabe todas las canciones y no es porque yo insista, es que le copan. Le gusta la mamá cantante. Lo que me complica es que estoy todo el día laburando de productora y directora, y como lo hago desde casa mi hijo piensa que estoy al pedo (se ríe). Es un trabajo enorme, pero me da la posibilidad de estar más acá, y me da una felicidad enorme.

—Al margen de la música sos mamá, y mostrás mucho esa faceta en las redes pero desde un lugar que no es el estándar.

—Sí, no tenemos esa relación del bebito con la mamá, por momentos somos muy compinches/amigos. Sin embargo, soy una madre muy estricta con los límites. Pero Momo es un nene muy libre, y de eso me olvido hasta que veo a otros nenes de su edad. Es un compañero, un nene que siempre entendió mi estado, mi esfuerzo. Me acuerdo que cuando tenía dos años me dijo: “Mami, te extraño mucho cuando te vas a trabajar, pero andá porque te hace bien”. No sé cómo explicarte, pero siempre me respetó como mujer, como mina que se rompe el lomo laburando. Una vez en un posteo puse que me da culpa sentir que él me da más que lo que yo le doy a él, pero de verdad tengo esa sensación de que me salva las papas.

—¿Te baja a tierra?

—Total. Con toda esta parte de cantante se te pueden volar un poco los patos. Yo después llego acá, tiro dos churrascos con él, charlamos, y me saca un poco.

EN VIVO

El primer show, los nervios y las ganas

“Fue increíble, estuvimos trabajando mucho tiempo”, cuenta Barón sobre la presentación de La Tonta, que fue el 8 de noviembre en La Trastienda porteña. “Estábamos todos muy nerviosos y ansiosos; todos nos enfermamos en las dos semanas antes del show. De hecho yo llegué ahí y me agarró una faringitis tremenda. Pero después lo pasé genial, que no me lo esperaba. Mi sensación al toque fue: ¡cómo me voy a poner nerviosa por esto! Haría shows todos los días, es increíble”.

—Además venías, por distintas situaciones personales, de mucha exposición.

—Es que la música es algo muy mío, y yo pensé que iba a ser algo pequeño. Yo quería mostrar mis canciones, era una manera de sanar situaciones mías, pero no tenía intenciones de que se magnifique, honestamente. Entonces cuando sucedió, sentí que no sabía si quería que fuera así. Que pasa cuando sos conocido: tengo una vida tan normal fuera de mi trabajo, que pienso que voy a hacer algo de manera normal y ya no puedo. Pero me dio vértigo cuando “La Tonta” explotó. Y después mi vida de mamá, y mi vida también con Juan, hacen que yo pueda bajar de eso. Yo salí de La Trastienda y al toque estaba comiendo pizza con Momo, Juan, mi abuela. Y ya está. Lo tengo como personaje a la cantante, porque no soy eso: yo soy esto. Siempre vuelvo y me como una pizza.

—Hace poco, en una nota te presentaban como “una heroína real y cercana”. ¿No es un poco fuerte?

—Yo no me hago cargo de nada de lo que dicen, es el secreto: ni de lo malo ni de lo bueno. Me siento una mina archinormal, y todos los cambios en mi vida fueron con esfuerzo. Siento que soy una luchadora, y lo único que me interesaría contagiar es eso: te rompés el lomo, y si tenés amor propio concretás lo que sea.

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