Entrevista

“El jazz es complejo como el ajedrez”

Una charla con Daniel "Lobito" Lagarde, que el domingo se presenta con The Rada's Old Boys

Lobito Lagarde
Daniel Lobito Lagarde, siempre con la música

El domingo a las 19.00 en la Sala Hugo Balzo, se presentan The Rada’s Old Boys, el trío de jazz integrado por Lagarde (contrabajo), Ricardo Nolé (piano) y Nelson Cedrez (batería), tres músicos de tres épocas de Rada, a quien versionan en formato jazz. Lagarde charló con El País.

—¿Cómo surrgió esto de los Rada Old Boys?

—Se me ocurrió a mi. Yo volví al país en 2010 e hice unos homenajes por ejemplo a Miles Davis. Ahí me plantee por qué no hacía uno a un amigo que amo, referente musical y gran creador como Ruben Rada.

—Y además él participa del homenaje...

—Cuando hicimos el primer concierto de este trío de jazz en Maldonado, Ruben se apareció de sorpresa. Como la gente estaba alucinada, lo invité a subir y cantó “Negro”. Y hace un año hicimos la presentación del disco ya con él.

—Y ahora va a estar en la Balzo.

—Que se hace porque quiere Ruben, además de que nosotros también queremos. Pero él se sintió muy contento con el Graffiti, el año pasado y le metió para adelante con hacer algo juntos. Va a estar desde el cuarto tema hasta el final.

—¿Una reunión de Totem?

—Es imposible porque solo quedamos tres vivos. Cuando vivía en Europa, se intentó hacer algo y fue cuando murió Eduardo Rey. Y Rada me dice “loco, lo de Totem quedó en el recuerdo, dejémoslo ahí”.

—Así que el recital del domingo es lo más cerca que se va a estar de ver a Totem en el escenario.

—Tal cual. Y hay un tema, “Biafra”, que de aquella época pero que podía ser de ahora. Sigue así de actual. Y estará “Dedos”, que es una canción que estuvo prohibida por su letra. Y la música de Rada es tan rica que se puede armonizar de distintas formas.

—Totem fue una banda de rock. ¿Cómo era ser rockero en la década de 1970?

—Pero yo no era rockero. Nunca me sentí rockero, qué horrible que te diga esto. En esa época tocábamos y vivíamos de la música. Eramos músicos que tocábamos de todo y para músicos que tocábamos jazz que aprendimos las armonías de la bossa nova, el rock era más simple. No representaba un desafío como músico. Podía tocar Joao Gilberto con Mateo o hacer rock con Cold Coffee. Me gusta todo tipo de música.

—Y encontraste un lugar en el jazz...

—No paro de tocar. El jazz es tan complejo como el ajedrez: siempre encontrás formas de armonizar diferente. Ella Fitzgerald, con quien toqué en Suiza, decía que nunca se cansaba de cantar los standards porque siempre se aparecen modulaciones distintas, por ejemplo.

—Los tres Rada’s Old Boys tocaron en distintas etapas de Rada...

—Eso se nota en el disco. Hay arreglos de Ricardo (Nolé) que son bien de la época que tocaba con él, yo conservo algo del Totem y además nos permitimos hacer algunas locuras como una versión gospel de “Terapia de murga”.

—¿Qué pasa con Rada Old Boys después de la Balzo?

—No sé. No sabía ni que iba a ganar el Graffiti. Hay interés del interior, por ejemplo, pero me calienta que se complique hacer proyectos en el interior del país.

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