LA PROPIA DISCOTECA

Un último pero gran momento

La columna dedicada a mostrar un canon personal de la música popular. Hoy: Abre, de Fito Páez.

Memorable: Fito Páez y su banda dieron un show impecable con gran trabajo en la iluminación.
Fito Páez. Foto: Archivo

Fue uno de los primeros discos que compré con dinero propio y desde entonces, uno de los favoritos de mi archivo personal no sólo por las canciones, sino por el arte: el librillo es un plegable que, si se estira de punta a punta, deja a un Fito Páez de brazos abiertos, como queriendo tirarse al vacío en plena tranquilidad.

Abre es, seguramente, el último gran disco del rosarino —sobre todo desde su lugar de cantante— que viene de lanzar una canción de esas, y esto a título muy personal, olvidables (“Aleluya al sol”). No es comparable con hitos de su discografía como Giros, Ciudad de pobres corazones o el mismísimo El amor después del amor, pero tiene un nivel bastante parejo que después, aunque salvando algunos momentos y con puntos más flojos que otros, no lograría.

El álbum vino después de todo su amor y odio con Joaquín Sabina, con un espíritu sensible de amor y optimismo que Páez reflejó en letras largas y buenas. Abre tiene uno de los grandes himnos del rosarino, “Al lado del camino” (enorme canción), que con “Dos en la ciudad” y “Es sólo una cuestión de actitud” hace el bloque más exitoso desde el punto de vista comercial. Pero además tiene “La casa desaparecida”, una gran canción sobre la argentinidad que no es la que eligen hoy las radios cuando quieren recordar lo mejor de Páez, pero bien podrían reparar en ella. Más allá de sus fórmulas y sus moldes, qué gran cancionista ha sido Rodolfo.

FICHA TÉCNICA
Abre
Fito Páez
DiscoAbre
¿Está online?
Año1999

 

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