tributo

Estramín, un compositor que conquistó lo popular

A una década de su muerte, sus colegas le rinden homenaje en el Auditorio Adela Reta

Pablo Estramín
Pablo Estramín. Foto: Archivo El País

Hoy a las 21.00 en la sala principal del Auditorio Nacional Adela Reta habrá un Homenaje a Pablo Estramín, a una década de su fallecimiento, ocurrido el 18 de junio de 2007. Este concierto en tributo al popular cantautor reunirá en el escenario a músicos que lo acompañaron a través de su carrera. Interpretarán sus creaciones José “Pepe” Guerra, Juan Carlos López, Cacho Labandera, Numa Moraes, Maciegas, Larbanois & Carrero, Carlos Alberto Rodríguez, Fernando Ximénez y Carlos Benavides, entre otros. Las entradas están agotadas.

“Yo lo conocí a la vuelta del exilio, en el 84. Pero antes él se había comunicado conmigo a Holanda, porque en su primer disco, había grabado una canción mía, aunque no podía aparecer mi nombre. Y me escribió una carta muy cariñosa, y me mandó el disco, firmado. Ese fue mi primer contacto con él. Luego aquí vivimos muchísimas cosas juntos”, contó a El País Numa Moraes, quien compartió escenarios con Estramín, y también muchas reuniones de amigos.

“Él era muy amigo también de Alfredo Zitarrosa, quien siempre organizaba algún asado, esas reuniones lindísimas que él sabía organizar. Y Pablito siempre andaba ahí: era el más joven de nosotros. Recuerdo las reuniones en el Yeruá, en Rimac y la Rambla, ahí nos juntábamos siempre. Allí iba Osiris Rodríguez Castillos, Marcos Velásquez. Allí había parrillero, y tocábamos y cantábamos, pero sobre todo jugábamos al truco”, recuerda Moraes aquellos buenos momentos de los años de la apertura política.

Todos los músicos entrevistados por El País para evocar a Estramín subrayan su capacidad para divertirse entre amigos. “Yo lo conocí cuando empezó a cantar, a comienzos de los 80. Siempre fue igual: una persona transparente, que se hacía querer inmediatamente”, evoca Rubén Olivera, otra figura de la música de esa generación.

“Ya en esa época empezó a ir cada vez más al Interior. Él había encontrado una mezcla musical que conectaba con la gente. Él cuando se presentaba en público era de gran seguridad. Se plantaba en el escenario. Podía tocar en pequeños y grandes auditorios. Y logró materiales, y temáticas, de gran masividad”, asegura Olivera sobre el autor de clásicos de la música popular, como Morir en la Capital y Estamos acostumbrados.

“Trató temas que no se había tocado. Y fue uno de los que más supo ubicarse en el nuevo contexto de los grandes festivales, con guitarras enchufadas. No era lo mismo en la vieja época, cuando el público tenía que hacer más silencio. Y Estramín supo trabajar muy bien esas rítmicas, dentro de un repertorio con temas socialmente útiles”, agrega Olivera.

Su capacidad para trabajar, y el modo en que enfrentó con hombría la enfermedad que lo llevó a la muerte, son otros dos aspectos que sus allegados remarcan.

“Yo participé en un único disco con Pablo, pero luego nos encontramos infinidad de veces. Le gustaba mucho la noche, y siempre de buen humor. Me acuerdo que cuando grabamos ese disco en Sondor, en aquella época, la máquina de grabación era de cinta. Y el Stop no andaba. Y una vez, cuando un tema estaba pronto, alguien apretó Stop. Y la cinta salió volando, y se perdió toda la grabación. Pero todo siguió en un clima completamente afectuoso, aunque dio mucho trabajo ese disco”, recordó Raúl Medina.

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