entrevista

"La elegancia siempre debe de estar presente"

Hoy la cantante canaria Olga Cerpa se presenta en Sala Zitarrosa para hacer un repertorio de raíz popular

Olga Cerpa
La cantante Olga Cerpa. Foto: Fernando Ponzetto

Olga Cerpa, destacada cantante canaria, se presenta hoy viernes 6 a las 21.00 en Sala Zitarrosa, para desafiar a los uruguayos a transitar un repertorio y una modalidad interpretativa singular. Jallos se llama la nueva propuesta que la cantante lleva adelante junto a la banda Mestisay, para ofrecer sonidos de colores atlánticos, que tienen sus orígenes en América y África, desde ese puente que ha sido siempre el archipiélago canario. Entradas en Tickantel, a $ 400 y # 300.
Jallo es un vocablo insular que refiere a los objetos que el mar arroja a las orillas canarias. Este concepto es clave en el trabajo de este grupo, que elabora versiones de canciones latinoamericanas, isleñas y temas de autoría propia.
Las músicas populares cobran en la voz de Cerpa un gran colorido, que le ha valido entre otras distinciones, ser nominada a los Grammy latinos en el 2013. También ha compartido escenario con Joan Manuel Serrat y Víctor Manuel, entre otros. Luego de haber cantado en Uruguay unos 15 años atrás, la artista se reencontrará hoy con el público uruguayo. En entrevista con El País, la cantante habló de su música y del país que está visitando.

-¿Qué repertorio van a hacer esta noche?
-Como para la mayoría del público que va a asistir todo lo que hagamos va a ser nuevo, hacemos un recorrido por nuestros tres últimos discos, y algunos temas del próximo. Vamos a intentar dar una visión lo más amplia posible de quienes somos y qué hacemos. Nos define el mestizaje musical, porque a Canarias la define el mestizaje. En nuestras orillas se hace música que tiene influencias de la música portuguesa, caboverdiana, robamos sonidos del fado, del bolero, de la canción de autor. Hacemos temas propios, pero también nuestro sonido tiene un sustrato del norte de África. Y también cosas que tienen que ver con Centroamérica. Me siento cómoda en una morna o un fado, hasta un tango, un bolero, incluso a una ranchera. Sin embargo, el flamenco no es algo que yo pueda incorporar como propio.

-Aunque tu música tiene unas sonoridades flamencas…
-Bueno, sí, la impronta de la música de España inunda todo. Pero como género, el flamenco nunca entró en Canarias. Aunque es probable que en la interpretación sí se pueda ver algún color, algún matiz que se cuele. Es cierto, esa cosa quejumbrosa.

-¿Sentís que hay como prejuicios contra el bolero?
-Es que el bolero tiene aspectos peligrosos. Ha habido tantos, algunos maravillosos, y otros con mucha caspa. Hay algunos que yo no los cantaría jamás, porque son relamidos. Hay que tener mucho cuidados cuáles se incorporan al repertorio. Creo que con el fado pasa igual. Algunos no los elegiría. De todos modos, creo que el bolero también tiene una vertiente de alta poesía. Y de elegancia. Depende también mucho cómo lo enfoques: la elegancia siempre debe de estar presente.

Olga Cerpa
Olga Cerpa y Mestisay cantando  "La Rosa de los vientos"

-¿Qué instrumentos te acompañan?
-Venimos con un ensamble acústico, con guitarra española, guitarra portuguesa, bajo acústico, y timple, que es nuestro instrumento tradicional, una guitarra chiquita, antecesor del ukelele. Tiene cinco cuerdas y una afinación muy peculiar, que le da un color muy peculiar a lo que hacemos.

-Tienen lazos muy fuertes con la música caribeña…
-Sí, por historia. Los canarios nunca hemos emigrado hacia Europa. Nuestros vecinos naturales siempre han estado de este lado del océano, Centroamérica y Sudamérica. Y también ha habido un camino de vuelta. Es eso y África. Estamos a 80 kilómetros de África, somos africanos.

-Tu hiciste giras por África.
Sí, en los campamentos saharauis, en Tinduf, en mitad del desierto de Sahara. Los saharauis son los vecinos naturales de los canarios. Ellos tuvieron que exiliarse a un trozo de desierto inhóspito. Y ahí están, con una dignidad maravillosa, esperando el día de poder volver. Para mí es muy emotivo cantar allí, también por la odisea que está pasando ese pueblo, un poco olvidado.

-¿De los músicos latinoamericanos cuáles sentís más próximos?
-Muchos, pero he tenido especial predilección por un hijo de esta tierra, don Alfredo Zitarrosa, quien siempre me pareció un gran poeta. Yo tuve el honor de compartir con él cantos en Canarias, hace ya muchos años, poco antes de que él se enfermara. Y aprendí mucho junto a él, un ser humano con mucha sabiduría, y una filosofía de la vida muy curiosa. Él no solo cantaba muy bien: elevaba el folklore a una categoría superior. Como Atahualpa Yupanqui. Gente que elevó la música popular a una categoría de poesía superior.

-¿Qué impresiones te da Uruguay?
-Este país siempre me gustó mucho, las veces que vine. También conozco uruguayos en Canarias. Y siempre me pareció interesante el lugar que les ha dado la historia, entre dos países muy grandes, con mucho peso en esta zona del mundo. Y entre ellos está Uruguay, con muy pocos complejos, cosa que siempre me gustó mucho. La visión que uno tiene desde afuera es que no tienen la responsabilidad de ser uno de esos gigantes, y por lo tanto van bastante ligeros de equipaje. Y a mí eso me gusta de la gente de aquí. Me parece que los hace más libre. Siempre me sentí muy cómoda aquí.

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