CLÁSICA

Un director fino e inteligente con un repertorio irregular

A casi un año, la Orquesta Filarmónica de Montevideo dirigida por Diego Naser interpretó la sinfonía Zoraya del compositor hispano-uruguayo Antonio Camps.

El sábado, la Ossodre conducida por el maestro Rodolfo Saglimbeni reincidió con este autor, dando a conocer la obra sinfónico-coral Los náufragos del Cantábrico. Sorprende muchísimo que un compositor de tan poca relevancia ocupe la programación de nuestras orquestas principales.

Al igual que Zoraya, Los náufragos del Cantábrico puede considerarse una pieza arqueológica de la musicología nacional, pero carece totalmente de valor musical. Es lamentable que con tantos compositores nacionales de mayor valía se elija a un autor sin trascendencia. Los responsables de la programación deberían pensar que el prestigio adquirido por la Orquesta Sinfónica y el Coro del Sodre amerita una selección de obras acorde a su nivel.

Saglimbeni consiguió que tanto la orquesta como el coro masculino realizaran una inmejorable versión de esta obra que, haciendo alusión al título, fue una lenta agonía de 20 minutos que el público soportó estoicamente. Luego se escuchó el Concertino para trombón y orquesta del compositor y violinista alemán Ferdinand David, actuando como solista el trombonista argentino Pablo Fenoglio. Este concertino es de 1837 y fue estrenado por la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig dirigida por Félix Mendelssohn, siendo el solista el destinatario de la obra, el trombonista Karl Traugott Queisser. Curiosamente este concertino tiene como segundo movimiento una marcha fúnebre, interpretada por violín y orquesta en las exequias del compositor en 1873.

La versión que ofreció Fenoglio fue en líneas generales prolija, destacando el lirismo romántico que está plasmado en la obra. Fue una pena que en la cadencia que tiene el primer movimiento no lograra que las notas del registro grave tuvieran la pulcritud que requieren. Tal vez los nervios le jugaran una mala pasada. El acompañamiento orquestal que brindó Saglimbeni fue equilibrado y sumamente expresivo.

Para cerrar esta audición se interpretó el tríptico sinfónico con coro femenino Nocturnes de Debussy. Saglimbeni consiguió que la orquesta lograra esas sonoridades sugerentes y transparentes que Debussy impone en su obra. Destacó con maestría los diseños melódicos y sus originales encadenamientos armónicos así como los diferentes clímax de la obra. La actuación del coro femenino del Sodre en el último número titulado "Sirènes" fue satisfactoria. En Saglimbeni todo es inteligencia y fineza, su versión de Debussy llegó a lo más íntimo de un auditorio que lo ovacionó merecidamente.

Debussy, Camps, David.

Orquesta Sinfónica y Coro Nacional del Sodre. Director: Rodolfo Saglimbeni. Solista: Pablo Fenoglio (trombón). Programa: "Los náufragos del Cantábrico" de Antonio Camps, "Concertino para trombón y orquesta" op.4 de Ferdinand David y "Nocturnes" de Claude Debussy. Dónde: Auditorio Nacional del Sodre. Cuándo: 24 de junio.

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