MÚSICA

Cooperar y hacer discos para romper todos los esquemas

Los sellos independientes, una sacrificada tendencia de la música nacional.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Martín de Estampita, Sebastián de Ezquizodelia, Francisco de Vía Láctea, Ale Falreo de Pom Pom y Nahuel del Tundra. Foto: M. Bonjour.

La escena de música independiente ha crecido notoriamente en los últimos cinco años en Uruguay. Viene de antes, sí; el hoy colectivo artístico Esquizodelia (antes un sello) cumplió 10 años y ha sido una luz en un ambiente que, desde afuera, parece oscuro.

Pero internet cambió todo. Mientras puso a las discográficas contra la pared, obligándolas a luchar contra la piratería y a perder dinero, le permitió a una nueva generación abrirse camino por su propia cuenta.

Alejandro Falero había cerrado el capítulo de su grupo anterior cuando volvió a necesitar hacer música. Creó la banda Surpluss en honor al señor que lo recibió en Estados Unidos hace una década, cuando fue de intercambio por estudios: allá se le despertó el bichito del artista.

En 2014 fundó Pom-Pom Records para editar Good things take time, el primer material de Surpluss. El sello está "en pañales", pero ya participará de un ciclo que arranca hoy.

"Hay invasión de ratas, hay invasión de cumbia cheta y nosotros no queremos quedar afuera", invita el Ciclo Invasión, que tendrá lugar en Tundra Bar. Los sábados de marzo tocarán bandas de Esquizodelia, en abril las de Estampita y Vía Láctea, y en mayo las de Pom-Pom y amigos. El primer show será hoy a las 21.00, con Oneill y Matador.

Tundra Bar, ubicado en la esquina de Durazno y Convención donde desde hace cinco años se realiza el Peach and Convention, festival que organiza Esquizodelia, busca ser una pata más de esta escena. Nahuel Trianon, productor del ciclo, dice que esto "nos nutre a las dos partes". "A nosotros nos genera un perfil, y ellos tienen un espacio que pueden sentir como su casa".

Un camino sinuoso.

"Hay muchas trabas y poca ayuda. Es muy caro, requiere mucha voluntad y cooperación. Si se sigue haciendo es porque el beneficio que se saca a nivel espiritual es mayor", dice Sebastián Pina respecto al Peach and Convention.

No sólo para organizar un festival o un toque —Trianon, con el Tundra, sabe de dificultades también— se enfrentan obstáculos. "La relación con los entes de gestión de los derechos de autor es complicada", comenta Francisco Trujillo de Vía Láctea, quien cree que "esta nueva forma de hacer las cosas" es vista desde Agadu (en Uruguay) como una especie de "amenaza".

Los sellos buscan abrir instancias de diálogo, pero son tan difíciles de generar que prefieren no asociarse y licenciar sus obras con licencias libres. De lo contrario, sería muy complejo que los discos pudieran descargarse gratis en internet.

Otro de los problemas de la escena independiente es trascender Montevideo, aunque en eso se está trabajando. Las bandas están tratando de moverse "lo más que se pueda" hacia el interior, para alentar la creación de sellos por todo el país y descentralizar esta movida. Un grupo de músicos de Esquizodelia creó, con ese propósito, una banda que pretende tocar únicamente en el interior.

Identidades y placeres

Si bien Estampita, Vía Láctea y Pom-Pom son independientes, cada sello tiene su personalidad. En el caso de Vía Láctea, que nació en Maldonado, la idea fue "hacer paisajes y universos en el que vivieran canciones arriba", dice Trujillo. En el caso de Estampita, Martín Buquet cree que "la identidad no es fácil de definir". "Básicamente somos un grupo de amigos; nos une el interés por cooperar", piensa.

Unirse para hacer algo diferente, romper esquemas, adherir al lema de "hazlo tú mismo": esos son los conceptos que se repiten en este grupo heterogéneo y a la vez compacto, que ha ganado visibilidad y estabilidad. De hecho, algunos de los discos editados por estos sellos han sido destacados como discos del año por parte de la prensa; pasó con lanzamientos de Comunismo Internacional o de la alianza Fernando Henry, Lucas Meyer y Pau OBianchi.

"Lo principal es hacer música. Si hay algo ahí, va a llegar", dice Trujillo, que integra la banda Cielos de Plomo y no le da demasiada importancia a los rankings o listas. Pina, de Alucinaciones en Familia, piensa lo mismo: "Lo tomo como que lo que hago es más o menos escuchable: lo puede escuchar mi madre y capaz que le gusta. Pero no es mucho más que eso".

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