ALEJANDRO BALBIS

Cantor en busca de la vigencia

Charla con el cantante que toca mañana, el sábado y el domingo en la Sala Zitarrosa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Alejandro Balbis. Foto: Marcelo Bonjour

Dejó de fumar hace siete meses y se le terminaron los problemas. Fue director de murgas, ganó primeros premios en carnaval, compuso con Sebastián Teysera los éxitos "El viejo" y "José sabía" de La Vela Puerca, produjo varios buenos discos de la música rioplatense y en 2010 consiguió los tres Premios Graffiti de votación popular por su primer disco solista, El gran pez. A grandes rasgos, ese es el recorrido de Alejandro Balbis.

Eso lo llevó hace años a radicarse en Argentina, donde vivir era más "fácil y barato", al menos hasta ahora. Todas las semanas se pregunta si es hora de volver a asentarse en Uruguay. Mientras tanto cruza el río para mostrar su música.

Esta vez vino con el propósito de hacer una Sala Zitarrosa, pero terminarán siendo tres (ver recuadro), y ya piensa en lo que se viene. "Estoy peleando por algo grande", confiesa, con la ilusión de llevar este proyecto solista al Teatro de Verano.

—Volvés a la Zitarrosa con dos discos ya conocidos, y con un show que tu público sabe, implica anécdotas personales. ¿Lo de contar historias lo hiciste desde el principio?

—Se fue dando. Siempre uno va hurgando en la cabeza, siempre encuentro cosas para contar que tienen que ver con alguna canción, con alguna vivencia.

—¿Pensás que eso le aporta otro valor a la canción?

—Según. A veces lo hago, a veces dejo que la canción sea y chau, y a veces ayuda al paseo mental que va a significar escucharla después.

—¿Componés mucho?

—Tengo épocas. Ahora no.

—¿No está cerca otro disco?

—Vamos a ver. Yo pensaba que iba a ser este año pero la veo difícil. Los cambios que se han dado en esta parte del mundo están generando cambios en toda nuestra vida; hubo que adaptarse a cosas que modificaron las estructuras, los tiempos, los presupuestos, ¿viste? Hay múltiples factores que van atrasando la producción.

—Las canciones en las que estás trabajando...

—(Interrumpe) Hay canciones viejas, nuevas. Quiero hacer más; eso es lo que más se está atrasando porque hubo que seguir tocando y tocando, porque la demanda de gira en Argentina y Uruguay es alta, y hay que seguir haciéndolo. En algún momento vamos a tener que aflojar para tener más tiempo.

—¿Cómo definís tus discos, El gran pez y Sin remitente?

—Distintos, redistintos. Uno tiene una época y el otro otra, uno fue producido por unas mentes y el otro por otras.

—¿Tus canciones son representativas de su momento?

—No, no sé escribir sobre la actualidad. Para eso está la murga, que habla de la actualidad. Lo que yo hago es otra cosa.

—¿De qué te gusta hablar en tus canciones?

—No sé, de temas que dentro de 20 años puedan escucharse y tengan vigencia.

—¿También buscás eso cuando escuchás música?

—No necesariamente, pero los artistas que más me gustan han trabajado así. Yo escucho canciones de Yupanqui que fueron de hace 60 años y tienen una vigencia pasmosa.

—¿Qué estás escuchando?

—Yupanqui pero instrumental. Ruben Blades escucho siempre, canciones que fueron hechas hace 25 o 30 años. Igual yo soy un nostálgico de las épocas en que descubrí la música, que descubrí a Yupanqui, a Blades, a Zitarrosa, a Camarón de La Isla. Quisiera encontrar eso, artistas que me generen eso, pero ya no pasa.

—¿A qué se debe?

—A que uno envejece, y hay una estadística que dice que a los 30 o 35 se deja de incorporar música.

—Es una pena.

—Envejecer es una pena, ¿no? Pero es una realidad.

—Empezaste tu carrera solista de adulto. ¿Pensás que podría haber sido mejor o peor si la hubieses arrancado antes?

—Fue como fue. Antes no me interesaba, no lo necesitaba.

—¿Cuándo lo empezaste a necesitar?

—Después de 2003, 2004, que empecé a tener una visión más global del asunto y a darme cuenta que tenía una carrera artística, que no era un trabajador. Que no tiene nada de malo ser un trabajador, porque lo fui toda mi vida: un trabajador de la música, trabajaba para proyectos de otros.

—¿Preferís no sentir la música como un trabajo?

—Es mi trabajo. No como una rutina, que es otra cosa. No es una rutina porque nunca estoy en los mismos lugares; sí estoy haciendo cosas parecidas, pero estar viajando constantemente le quita mucho de rutina

—Tocás mucho, tus discos se venden bien. ¿Te preguntás qué le atrae tanto al público?

—Nunca me hice ese tipo de pregunta porque no sabría bien qué responder. Es como hacerse un autoestudio de mercado. Hay quien dice que debería hacerlo, que debería relevar qué es lo que sucedió, por qué. Está bien, que lo haga otro. Yo no.

—Hace poco estuviste de invitado en el show de Jorge Nasser, y sos de cruzarte mucho con otros artistas. ¿Eso es herencia del carnaval?

—Yo viví así toda mi vida, no tuve reparos en eso. Aparte trabajé mucho de eso, mucho tiempo viví en Argentina de ser artista invitado. Lo llevo con naturalidad.

—¿Te gusta la imagen de cantor de bar, de calle?

—No me molesta. No es que necesariamente me guste, lo que pasa que es una realidad. Muy pocas veces frecuenté ámbitos académicos de música. ¿Cómo no vincularme al bar, la cantina, la noche, el boliche, la copa? ¿Cómo no?

—¿Y existe la universidad de la calle?

—Yo qué sé. Preferiría llamarlo de otra forma: la universidad es la universidad, la calle es calle.

Tres noches con la banda y con sus canciones

“La Zitarrosa es una sala que hicimos mucho y que llenamos muchas veces. Pusimos una fecha a ver qué sucedía, y sucedió”, dice Balbis, que dará finalmente tres conciertos allí. Serán mañana y el sábado a las 21.00 y el domingo a las 20.30, y las entradas, que ya están agotadas para el viernes, se venden en Tickantel y boleterías desde 280 pesos.

Estos conciertos que llevan el título Canción con vos serán con la banda completa de Balbis, que llega de Argentina, e incluirán canciones de sus dos discos que son Sin remitente y El gran pez. “También hay otras que no están en ningún disco, textos que sobrevuelan la noche y que nunca llegaron a ser canciones”, detalla.

“Es una instancia de reencuentro con la banda, porque yo solo estoy tocando acá todo el tiempo”, dice Balbis.

SUS TRES DISCOS

El Gran Pez 2009 / Montevideo Music Group

Es el disco debut de Alejandro Balbis como solista y fue recibido con entusiasmo tanto por el público, que lo viene acompañando desde entonces, como por la crítica. En 14 canciones, el cantautor mezcló toda su tradición de murga y carnaval con el rock y los géneros más criollos como la milonga, con historias de vida y una poesía con cierta intelectualidad. Fue Disco de Platino y le valió cuatro Premios Graffiti en 2010.

Sin remitente 2013 / Montevideo Music Group

El esperado sucesor de El gran pez terminó por consolidar a Balbis como figura de la canción popular uruguaya, y también afianzó su trabajo en Argentina. Fue un disco más específico en cuanto a estilos, en el que si bien convivieron canciones de distintas épocas de Balbis apuntaron a una misma búsqueda sonora, influida por la música de la década de 1960. Sin remitente fue Disco de Oro.

Sin remitente en vivo 2015 / Montevideo Music Group

Es el último lanzamiento de Balbis, un set de CD y DVD que fue grabado en vivo en el Auditorio Nacional del Sodre. Es un trabajo que incluye 18 canciones de sus dos discos de estudio, y que además de contar con su banda tiene algunos invitados especiales. Están el folklorista rochense Carlos Malo, el cantante argentino Gustavo Cordera, el cantautor Gerardo “El Alemán” Dorado y Lucas Bueno.

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