Jorge Rojas

“Cada canción es un mundo y su historia”

El cantautor argentino presenta Aniversario, su último disco solista, en el SODRE. Sobre el show y su carrera charló con El País.

Jorge Rojas. Foto: Fernando Ponzetto
Mirá el mano a mano con Jorge Rojas, el exnochero que llega a Montevideo. 

La primera vez que Jorge Rojas se paró frente al público tenía 17 o 18 años, y lo agarró de sorpresa. Antes solo lo habían escuchado familiares y amigos, pero estando en la ciudad y después de pensarlo mucho, decidió presentarse en una peña. “Agarré coraje y le pedí al dueño si podía probarme”, cuenta, “respondió que sí y me citó una noche”.

Llegó con su guitarra a un lugar vacío, como debía ser, pero tras un rato de espera, el lugar se llenó de turistas, “eran 40 o 50 personas”. El dueño del lugar “corrió el riesgo”, sin haberlo escuchado le preguntó si se animaba a cantar: “Dije que sí”.

Para la prueba había preparado canciones de Peteco Carabajal, así que solo quedaba afinar la guitarra, cerrar los ojos y dejar que sucediera: “En un momento empezó a bajar el murmullo, sentí el contacto, ese que es casi mágico, aparecieron esas emociones que erizan la piel, y cuando terminó la canción sentí el aplauso”, recuerda. Y admite que cada vez que sube al escenario lo hace buscando eso, “y se hace incansable”.

Ahora, con 45 años, Jorge Rojas, que hace 12 años dejó de ser uno de Los Nocheros, tiene sus propias canciones para bailar, unas que hablan de la vida y el aprendizaje, otras que enamoran. Así, armado con su disco Aniversario, se parará frente al público montevideano, al que visita poco, pero que le gustaría ver más. El encuentro será el domingo a las 20.00 en el Auditorio Nacional.

- ¿Qué se siente estar en Uruguay?

- Tengo contacto hace muchos años con Uruguay. He participado en casi todas las fiestas del interior en los festivales que tienen que ver con la música folklórica, y ahora la idea es venir a la capital, renovar ese contacto y darle continuidad. Después de esto la idea es cada tanto poder traer mi música.

- ¿Cómo es tu relación con el público de acá?

- Muy linda. Si estoy acá es porque me gusta, sobre todo por cómo te reciben, con el afecto, con el cariño, con el respeto. Son muchos años de venir, eso va creando lazos cada vez más importantes.

- Ya pasaron 12 años desde que dejaste Los Nocheros, ¿cómo fue ese momento?

- Fue una decisión que tuvo que ver más bien con la convivencia. Fueron muchos años de un vértigo tremendo, momentos en los que pasábamos mucho tiempo lejos de casa, solamente conviviendo entre los integrantes del grupo. Eran hasta 280 conciertos al año, entonces se dio mucho desgaste, y creo que básicamente pasó por ahí.

- ¿Cómo es la relación con tus excompañeros?

- Mantengo relación con algunos de ellos. Todo está en el plano de las relaciones humanas y la convivencia. Con algunos he superado rápidamente el hecho artístico y se rescató la amistad y lo que habíamos vivido. Y con otros es un poco más difícil, como cualquier separación, algunas duran un poco más.

- ¿Resultó difícil lograr una identidad propia?

- Ahí uno pone a disposición lo que sabe hacer. Tenía que dejar para esta etapa un disco con canciones que me identificaran como hombre, como persona, como ser humano. La canción es el nexo, e hice lo que sentí.

- Ya van 14 discos solista, lograste reencontrarte con el público

- Arranqué con el primer disco, la gente enseguida retomó el contacto, y no paró más. Es la música la que produce esas cosas. Hubo canciones que fueron muy importantes para lograr esta comunicación.

- ¿El vínculo sigue igual?

- Cuando tenés muchos años cantando te das cuenta de que hay discos que logran una conexión plena y otros no tanto. Depende de lo que estás viviendo y cómo estás sintiendo. Son los altibajos que vive un artista a lo largo de su carrera y tiene que ver con momentos musicales.

- ¿Una canción que sea más especial para vos?

- Muchas. “La vida”, por ejemplo, tiene un mensaje esperanzador. Un momento difícil de salud que vivió mi hermano fue la inspiración para esa canción. Pero también “Uno mismo”, que habla de cuando das vuelta la página de la juventud y entrás a valorar otras cosas y a darte cuenta de la participación que finalmente tiene uno como ser humano en la historia.

- ¿Hay siempre introspección en tus canciones?

- Hay de todo. Algunas están hechas con un espíritu festivo y que están hechas para levantarte de una silla para ponerte a bailar. Otras buscan llevarte al momento del recuerdo. También están las conceptuales, que dejan una línea de pensamiento. Cada canción es un mundo y su historia.

- Hay canciones en Aniversario, como “Hoy”, que cambian el folklore por la cumbia, ¿cómo se da ese espectro?

- De manera muy natural. Uno va caminando y se va por un lado o por el otro dependiendo de la vivencia. Yo tuve la posibilidad de recorrer América Latina y terminó resultando muy enriquecedor para la música. En el cordón andino, por ejemplo, aparecen los ritmos más bailables, y después aparecen las canciones que tienen que ver con la raíz folklórica de donde vengo. Esa es mi identidad, mi huella digital y desde ahí me puedo permitir algún vuelo, pero siempre seguro de quién soy.

Un niño salvaje que lo llevó a su primer amor

El amor por las canciones nació en Jorge Rojas cuando era un niño y vivía en lo que él llama “estado salvaje”. Por aquel lugar, un punto tripartita entre el norte argentino, Perú y Paraguay, las alpargatas se usaban solo para ir a clase, “no porque nos faltara, sino porque nos gustaba andar descalzos”, aclara el músico.

Antes de mudarse a la gran ciudad y convertirse en un icono del folklore rioplatense, cuando vivía en ese lugar de pueblos originarios a los que no llegaba ni la luz ni las rutas ni los medios de comunicación, la única forma de escuchar música, era en vivo, con grupos de lugares vecinos que llevaban canciones de plena raíz folklórica. “Ese fue mi primer contacto y mi primer amor. Esa música me emociona, llega al alma”.

Después fue la ciudad, y los viajes con Los Nocheros a lo largo del país y el continente los que le fueron enseñando que “era todo muy diverso y se fue influenciando la música”.

El “niño salvaje”, que todavía lo habita, reconoce que las grandes urbes lo asustan y que Buenos Aires, donde vivió dos años por contrato con el grupo, lo sigue intimidando, “no hay manera de que me sienta cómodo”, dice.

Y aunque admite que le gusta estar más en contacto con la naturaleza, también entiende que su música y lo que es hoy tiene que ver con eso: “Con mis viajes, mi experiencia y de haberme conectado con otras músicas”.

Además es en la ruta donde surgen melodías o frases que, más tarde, cuando compone, se convierten en canciones.

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