CRÍTICA

Bowie en un tamiz carioca y sensorial

Seu Jorge homenajeó a David Bowie en La Trastienda, y fue uno de los shows del año

Seu Jorge
Seu Jorge. Foto: Kenneth Coles

La sala está llena, tan llena que no se ve el escenario. Tan llena que hay que buscar un hueco entre hombros, cuellos y cabezas de los que están adelante para espiar, como pidiendo permiso, la silueta recortada de remera blanca y gorro rojo, que sobre el escenario canta a viva voz.

En ese empecinamiento por elegir las mejores cosas del año, la llegada de Seu Jorge a La Trastienda con su homenaje a David Bowie (que es en realidad la interpretación de las versiones que grabó para la banda sonora de The Life Aquatic with Steve Zissou, de Wes Anderson) es una de las visitas internacionales del año en materia de música.

Porque en una sala llena de un público entusiasta, no ver la escenografía de temática marina o el vestuario idéntico al del Pelé dos Santos que Seu Jorge compuso para esa película, no fue un problema. El carioca se aferró a su guitarra para mezclar las sutilezas de la bossa nova con lo más aguerrido de la música del Duque Blanco, y con eso, una voz plena, poderosa, a veces seductora como la de un crooner y a veces melancólicamente rasgada; su desfachatez y un diseño de luces mágico, completó una noche memorable que estuvo mucho más allá de lo visual. Tal vez tiene que ver con cómo un negro de Río de Janeiro, como dijo el lunes, puede entender el universo de Bowie: sólo desde lo emocional, sólo con el corazón.

FICHA TÉCNICA

Seu Jorge [****]

Homenaje a David Bowie. Dónde: La Trastienda. Cuándo: Lunes 13 de noviembre.

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