LITERATURA

Kazuo Ishiguro: un caballero que recorre Inglaterra con mirada nipona

El Premio Nobel de Literatura 2017 renovó las letras inglesas

Kazuo Ishiguro, ganador del Premio Nobel de Literatura 2017. Foto: Reuters.
Kazuo Ishiguro, ganador del Premio Nobel de Literatura 2017. Foto: Reuters.

El nuevo ganador del premio Nobel de Literatura, el escritor Kazuo Ishiguro, estaba sentado ayer en su hogar en Londres escribiendo un correo electrónico. Recibió una llamada de sus agentes literarios, quienes estaban viendo el anuncio de la Academia Sueca en vivo, y escuchó que su nombre era mencionado como el recibidor del máximo galardón literario.

“Pensé que era una broma, en estos tiempos de noticias falsas”, dijo Ishiguro en una conferencia de prensa. “Pedí que lo comprobarán. Pensé que el procedimiento normal era que se informa primero al ganador. Cuando lo vi en la BBC pensé que debía ser cierto. Estoy chapado a la antigua. Confío en la BBC”.

La anécdota, que delata parte del humor, humildad y la sepa inglesa del escritor de 62 años de padres japoneses, sirve para ilustrar la sorpresa generada en torno a la victoria del autor cuya pluma tiene desde ahora el mismo reconocimiento que obtuvieron las de William Faulkner, Albert Camus y Gabriel García Márquez, entre otros nombres célebres.

Como sucesor de un premio que el año pasado causó controversia al ser otorgado al músico estadounidense Bob Dylan, Ishiguro se antepuso ante otros escritores favoritos que parecían tener más posibilidades que él.

En primer lugar se encontraba el siempre favorito Haruki Murakami, quien en los últimos años ha presenciado como la Academia Sueca se toma su tiempo para celebrar su obra.


Por otro lado también estaba la escritora canadiense Margaret Atwood, quien en 2016 tuvo su año más popular gracias al éxito de la adaptación televisiva de su novela El cuento de la criada.

El reconocimiento a Ishiguro parece querer devolver el Nobel a las manos de un artista que, si bien está lejos de ser un autor best seller, representa una vida vivida para y por las letras, reflejada en una obra prolífica, heterogénea y que también llevó la creatividad del inglés fuera de las novelas. Como escritor de ficción, Ishiguro también publicó cuentos cortos e hizo guiones de películas.

Principalmente, el Nobel de Ishiguro también representa la premiación a un autor cuya crianza la permitió acercarse a la historia de cultura de su nación desde una perspectiva diferente. Al igual que sus colegas Salman Rushdie o Hanif Kureishi, la escritura emocional, simple y enigmática de Ishiguro encuentra su origen en su crianza. Nacido en 1954 en Nagasi, Japón, el autor se mudó con su familia a Surrey, Inglaterra cuando tenía 5 años.

Según ha expresado en entrevistas, su infancia fue fuertemente influencia por la nacionalidad de sus padres, hablando el idioma con su familia y orientado hacia los valores del país del sol naciente con una dieta de libros y revistas japonesas.

Mientras que sus primeros libros Pálida luz en las colinas (1982) y Un artista del mundo flotante (1986) buscaron recrear parte del Japón imaginado por el autor -Ishiguro recién regresó a su país de origen cuando ya tenía más de 30 años-, el escritor pareció encontrar una voz más desarrollada en su afán de narrado cuando dirigió la mirada hacia su propio hogar, el Reino Unido.

En Los restos del día, su novela más popular (que tuvo una adaptación al cine en 1993 de la mano de Anthony Hopkins y Emma Thompson), Ishiguro explora los temas que se volverían las mayores interrogantes de su literatura. Al contar la vida de un mayordomo en una casona inglesa de la década de 1930, el tiempo, la memoria y las cualidades que hacen al ser humano único (el trabajo, en el caso de Los restos del día) afloraron como tres grandes ramas del árbol en el que Ishiguro sigue colgado hasta el día de hoy.

Pero su exploración por la cultura anglosajona y el desafío detrás del instinto de supervivencia en el hombre y la mujer no solo se remiten a la novela histórica. Su libro de 2005 Nunca me abandones parte de una premisa futurista en la que un grupo de clones debaten el valor de su propia existencia al enterarse del objetivo de su condición: donar sus órganos a los humanos originales de los que provienen.

Tanto Los restos del día como Nunca me abandones son solo una parte de una obra de un escritor que, desde el jueves, es reconocido por su renovación de la literatura inglesa repartida en historias cautivantes y emocionales de premisas originales que resultarán de un atractivo para los nuevos lectores que dirigirán su mirada a Ishiguro.

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