la ficción de Kodama

Cuatro personajes que confluyen en la misma realidad

María Kodama lanza un libro de relatos breves de gran personalidad

María Kodama
María Kodama. Foto: Darwin Borrelli

Pocos escritores tendrán lectores más severos que esta autora. Porque María Kodama es la viuda y heredera de Jorge Luis Borges, y eso hace que quienes lean su obra seguramente sean muy exigentes con ella. Y la comparación con el gran poeta y narrador argentino no demorará en asomar. Conocedora de esa realidad, la escritora (también traductora y profesora de Letras) no se amilanó, y acaba de lanzar Relatos, una serie de narraciones no muy extensas, que a su vez dejan una fuerte noción de conjunto.

Se trata de cuatro relatos de distinta índole, en la que sin embargo la escritora hurga en temas que les dan unidad, como el arrepentimiento, la culpa y el perdón. También la pérdida de la inocencia, el desequilibrio y la finitud de la existencia dan cohesión a estos personajes de muy diferentes perfiles: un joven samurái dividido entre la tradición y el deseo, un legendario guerrero que rememora su infancia en el lecho de muerte, una niña enferma en busca del paraíso, y un apasionado paleontólogo a las puertas de un hallazgo. La presencia de la naturaleza, el detalle sensual, la consustanciación con el entorno, son otras constantes que reaparecen en esta prosa esmerada, que se lee con placer.

Los cuentos -que se titulan La sentencia, El dinosaurio, Leonor y John Hawkwood- llegan acompañados por expresivas ilustraciones de Alejandro Kokocinski, pintor, escultor y diseñador italiano de origen ruso polaco, quien en algunos dibujos logra conjugar cierto tenebrismo desde una paleta cálida, mientras que en otros concreta una resolución de aire antiguo. La variedad de pinturas que aporte este artista (también escenógrafo) implica todo un abanico estético, que a su vez encaja con la variedad de temas que el libro baraja.

La historia de Kokocinski merece párrafo aparte. Nacido en 1948 en el campo de refugiados de Porto Recanati, en la provincia de Macerata, luego su familia se trasladó a Argentina, país del que se exilia en 1969 hacia Chile. Vuelto a Europa, y luego de décadas de vida nómade, se estableció en Tuscania, un pueblo medieval próximo a Roma, y quizá de ahí es que sus pinturas tengan esos ribetes arcaicos.

Kodama ha contado mil veces que ella ha sido reacia a publicar sus obras literarias, pese a que escribe desde muy joven. Pero el peso de la fama de Borges siempre se hizo sentir. El año pasado publicó Homenaje a Borges y ahora lanza este hermoso libro, Relatos, que hace que su perfil literario sea cada vez más nítido.

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