BUITRES

Vistos por el ojo de sus fans

Mañana se estrena en el documental No es un día más sobre la banda. 

Buitres
Buitres

Pablo Rafuls es fanático de Buitres, como miles de otros uruguayos. Como seguidor acérrimo de la banda, sintió que había un relato sobre el grupo que no había sido contado desde el lenguaje audiovisual: la historia de sus fanáticos.

Rafuls, quien trabaja como realizador en la industria publicitaria, decidió en 2015 embarcarse en la dirección -junto a su amigo y colega, Diego de la Peña- del documental No es un día más, que se estrena mañana en el Movie Montevideo.

“No queríamos contar la historia biográfica de Buitres”, explicó Rafuls a El País. “Sino lo que genera la banda en la gente. Quisimos investigar cómo es ese encuentro en vivo con su público y cómo se preparan para un show”.
No es un día más se divide en tres secciones interconectadas.

Por un lado, los miembros de la banda Gabriel Peluffo, Gustavo Parodi y José “Pepe” Rambao brindan testimonios a cámara en los que hablan sobre cómo se sienten al formar parte del grupo, al mismo tiempo que intentan responder qué hay detrás de su popularidad.

Esas entrevistas a los músicos, a su vez, son entrelazadas con la voz de los fanáticos, la mayor novedad del documental.

No es un día más cuenta con la presencia de una galería de uruguayos de diferentes edades y rincones del país que responden qué sienten por Buitres.

Por el último, la película muestra parte del recital que Buitres dio en el Velódromo Municipal en septiembre de 2015, durante la presentación del álbum Canciones para una noche de verano.

Además, retrata cómo viven los seguidores que protagonizan el documental esos conciertos, con una cámara casi fija en un primer plano de sus rostros donde prima un solo sentimiento: la devoción.

Según explicaron los realizadores, el pasaje de Buitres por el Velódromo fue el verdadero puntapié de No es un día más, ya que Rafuls y De la Peña y su equipo pusieron en funcionamiento la producción de la película a solo tres meses de esos concierto. “El desafío era filmar a esos fanáticos en el recital, por lo que teníamos que conseguir esas historias antes”, contó De La Peña.

Para recoger esos testimonios contaron con la ayuda de Luis Borsari, administrador de la cuenta de Facebook de Buitres y quien aparece en el documental.

“Una vez que contactamos a los fanáticos, el proceso se aceleró”, dijo De la Peña. “Llamar a un “buitrero” para invitarlo a formar parte de una película sobre la banda que adoran te abre las puertas enseguida, tanto de personas menos o más populares”. En la película aparecen el periodista Aldo Silva y el fotógrafo Leonardo 

Rafuls aclaró que como narradores no quisieron priorizar el testimonio de ningún fanático sobre el otro. En cambio, el director afirmó que el relato de la película se construye “entre todas la historias para tratar de caracterizar a un público heterogéneo”.

Más allá de las historias personales, ambos directores señalaron que uno de los mayores fuertes de su película es la documentación que hicieron de Buitres como banda en vivo.

Con un registro de nueve cámaras, se ve al grupo interpretando, entre otras, No te puedo matar, Afuera la lluvia y Buitres, tema del álbum Buena Suerte... Hasta siempre (2001) del que se desprende el título de la película.

“Siempre que pensamos en el guion, pensamos en el recital”, dijo Rafuls. “Qué te hablen de música está bien, pero siempre vas a querer verla. Es una banda que todo lo que genera, lo hace en vivo”.

No es un día más comienza mañana una serie de varias exhibiciones en Movie Montevideo, Portones y Nuevocentro. Debido a que las primeras funciones se encuentran agotadas, la película extendió su ciclo inicial de funciones y podrá verse hasta el 25 de noviembre.

Los horarios pueden encontrarse en el sitio de Movie o a través de la cuenta de Facebook de No es un día más.

Primer paso de una mayor producción

No es un día más es el primer proyecto de los codirectores Pablo Rafuls y Diego de la Peña de esta escala. A nivel de producción, los realizadores señalaron que hicieron “el camino al revés”: primero filmaron la película y luego buscaron la forma de financiarla a través de una búsqueda de esponsoreo.

Si bien los directores no se animaron a aventurar una cifra del costo de la producción independiente, señalaron que a futuro piensan seguir un paso más tradicional dentro de la realización audiovisual en Uruguay, en donde la aplicación a fondos económicos de origen gubernamental suele ser el primer paso para filmar una película.

“Es difícil cuantificarlo porque hay mucho de lo que está ahí es trabajo nuestro”, indicó De la Peña. “Lo que queríamos era hacerla”.

A futuro, los directores -quienes se desempeñan principalmente en el rubro publicitario- esperan continuar explorando la creación de nuevos largometrajes documentales y de ficción a través de su productora, Tatú Media.

“Nos mueve el producto audiovisual. Me fascina la publicidad a pesar de lo que todo el mundo reniega”, expresó De la Peña.

“(Con Tatú Media) vamos a seguir en el camino del documental pero lo máximo a nivel creativo sería hacer nuestra primera ficción”.

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