El escritor y los desafíos de su más reciente novela, El orden del mundo

Ramiro Sanchiz en busca de la ficción para ordenar el mundo

La nueva novela de Ramiro Sanchiz (editorial El Cuervo, disponible en las librerías Lautreamont y Purpúrea) tiene una ambición extremadamente abarcativa ya desde su título. Y aunque Sanchiz dice que los títulos de las novelas no necesariamente tienen que significar algo, El orden del mundo es una buena forma de definir —o acercarse a algo parecido a definir— la novela. 

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Además de "El orden... editó Ficción en un imperio.

"Me gusta mucho el libro Las palabras y las cosas de Foucault, que en la traducción del inglés se llama algo así como "El orden del mundo". El libro es una indagación sobre determinadas discontinuidades en la historia. Es el esqueleto de cualquier pretensión enciclopédica, y a mí me interesan mucho las novelas enciclopédicas, sobre todo ahora con Google y Wikipedia. Por otro lado, me parece que en la novela está la idea de la basura como metonimia de la clasificación universal de las cosas. Hay un orden secreto que se puede ver incluso en esta isla de basura. Es interesante pensar en que se pueda escribir un libro del universo y que esté ordenado como una enciclopedia. De chico me gustaba la idea de que hubiera un libro donde estuviera todo".

Un trabajo en una isla de basura ubicada en medio del océano, los aviones soviéticos, la familia, el recuerdo de la infancia. Y, más allá, el comienzo del mundo. La novela se expande en varias direcciones siguiendo la memoria del narrador y no una línea argumental definida. La primera sensación de un lector promedio al enfrentarse a El orden del mundo probablemente sea el desconcierto. El libro se divide en tres secciones que funcionan como capítulos, partes de un todo, pero también tienen sus propias leyes, estilo y funcionamiento propios. Además, se trata de una novela enciclopédica: el narrador, por ejemplo, es aficionado a los aviones, por lo que el texto se ve salpicada de referencias a la aviación y el modelismo. "El proceso de escritura de la novela implicaba al mismo tiempo estar investigando en Wikipedia, algún atlas, libros de geografía. La novela y la investigación se fueron dando simultáneamente. Fue una experiencia única, porque otros libros míos no funcionaron así en la escritura", explica Sanchiz, que el año pasado también editó Ficción para un imperio y tiene previsto lanzar este año El gato y la entropía.

—¿Creés que todas esas referencias y datos específicos pueden llegar a descolocar a algún lector?

—Hay gente que no tiene paciencia con determinados libros y está muy bien; la lectura es un acto hedónico. Si lo que vos buscás en un libro o tu horizonte de referencias no tiene nada que ver con lo que te está diciendo (y se te viene diciendo por más de dos o tres páginas como es este caso) yo creo que es legítimo dejar el libro. Si yo siguiera la postura clásica de un autor, y estuviera seis o siete años puliendo un libro, y no fuera leído por ese tipo de razones, entonces algo estaría mal. Pero como mi postura es tener una propuesta muy variada de libros que se van ensamblando, bueno, al que no le guste éste por el tema de los aviones, a mí realmente no me genera una sensación fea. De todas formas hay gente que puede pasar por arriba de algo que no le interesa estrictamente porque se basa en la idea de que eso va a tener algo que ver con la novela que está leyendo.

—Los capítulos también tienen peso propio.

—No hay reglas para hacer novelas, no hay una novela arquetípica. Son tan distintas como Guerra y paz y Ulises. A mí me interesa mucho el ensamblado de partes para armar todo. ¿Qué tan distintos son dos textos como para que sean más que capítulos, y qué tan iguales tienen que ser para que efectivamente sean partes del todo?

—¿Cómo se relaciona lo formal de la novela con la historia?

—Era interesante tener un narrador que está tratando de dar cuenta de algo que no sabe muy bien cómo fue, y que a medida que va internándose en esa narración hace que la sintaxis se vuelva más confusa. Esa apuesta por la dificultad y las frases largas se va gestando por razones narrativas.

—¿Es un desafío escribir una novela como esta hoy en día?

—Hay un lugar común que habla de que la lectura es cada vez más breve y fragmentada. Yo como lector en ese sentido no soy típico. Ahora, dando como verdadera esa tendencia, la idea de que un escritor deba plegarse a eso no la comparto. A mí no me afecta a la hora de escribir novelas, al contrario; para mí no siempre es un valor la relación fluida entre el lector y el texto, una dificultad siempre es interesante. Me parece que hay algo muy rico en el libro que te obliga a leer o a pensar de otra manera. No me interesa como escritor la literatura pop, en el sentido de darle al público lo que el público quiere. Como escritor me interesa más que el lector deba meterse en otra cabeza que no es la suya.

Sanchiz: breve repaso por obras importantes


Ramiro Sanchiz (Montevideo, 1978), ha publicado las novelas 01. lineal, Perséfone, Vampiros porteños, sombras solitarias,Nadie recuerda a Mlejnas y La vista desde el puente, además de volúmenes de cuentos y antologías.

Sus novelas van acompañadas, al final, por un mapa en el que el lector puede ubicar cada una de las obras y sus convergencias y divergencias con respecto a las demás, en el mismo universo, protagonizadas por Federico Stahl.

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