ESTREno

Mel Gibson: La otra cara de un arma mortal

El actor vuelve a la comedia con Guerra de papás 2, que se estrena este jueves

Mel Gibson
Mel Gibson. Foto: Archivo

La gran pantalla lo ha visto encarnar a todo tipo de héroes frente a desafíos casi imposibles, pero Mel Gibson, que estrena Guerra de papás 2 el jueves en Uruguay, tiene un reto mucho más terrenal: cómo ser un buen padre para tus hijos sin que te odien.

“Que superen el instituto y la universidad. Que no pierdan demasiado el rumbo y que aun así te quieran”, respondió a la pregunta de cuáles pueden ser los problemas más importantes y complicados a la hora de educar y guiar a los pequeños. “Tienes que escucharlos”, añadió Gibson, que este año tuvo su noveno hijo, el primero con su actual novia Rosalind Ross.

Gibson es junto con John Lithgow, la principal incorporación de Guerra de papás 2, la secuela de la comedia familiar, pero con un toque más agresivo que Guerra de papás (2015), que protagonizaron Mark Wahlberg y Will Ferrell y recaudó en todo el mundo más de 240 millones de dólares.

Guerra de papás 2
Trailer de "Guerra de papás 2"

La primera película giraba en torno al conflicto entre Dusty (Wahlberg), el padre biológico de unos niños que resultaba ser un tipo soberbio y fanfarrón, y Brad (Ferrell), el padrastro torpe e inseguro que trataba por todos los medios de agradar a su nueva familia. Ya en tregua, ahora tendrán que afrontar un desafío doble: la llegada de sus respectivos padres (Gibson y Lithgow), que son una versión extrema de sus propias personalidades.

Gibson, en un papel que parece una parodia de sus característicos roles de macho alfa por encima del bien y del mal, se encarga de dar vida a Kurt, un astronauta retirado, bravucón y seductor.

“Me gustan los diferentes estilos de comedia por los que pasa la película. Incluso se aproxima al absurdo”, reflexiona Gibson. “Y para mí fue una buena oportunidad de pasar página de la última cosa que hice, que era básicamente gente explotando”, dice en referencia a su último trabajo como director, la cinta bélica "Hasta el último hombre", con la que regresó al cine desde el otro lado de la pantalla tras sus problemas con el alcohol y con la ley, y tras el juicio frente a su expareja Oksana Grigorieva por un caso de violencia machista. Por ese trabajo estuvo nominado al Oscar como mejor director.

Aunque como actor sí se ha acercado a la comedia en filmes como Lo que ellas quieren o la exitosa saga Arma mortal, el sello de Gibson como cineasta es el de largometrajes intensos, épicos y viscerales como Corazón valiente, La pasión de Cristo y Apocalypto.

Por eso, quizá sorprende que ahora se deje ver en una comedia relajada y sin grandes ambiciones artísticas, aunque él defiende la sencilla experiencia de disfrutar y dejarse llevar: “Para mí ha sido estupendo. Y ha estado bien pensar algo así como: ‘Vamos a dejar que otro se preocupe de los entresijos para dar forma a la película’”.

Mientras él defiende esa postura, Mark Wahlberg, quien en la película interpreta a su hijo, le lanza algunos elogios. “Hay poca gente que pueda hacer a Dusty sin sentirse incómodo y nervioso. Y Mel ciertamente era ideal”, comenta el actor, destacando así la versatilidad de Gibson, un hombre recio del cine que ha sabido mostrar otra cara en la comedia.

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