Crítica

Maravillosa búsqueda del amor

En Un bello sol interior, se juntan, con éxito, Juliette Binoche y la directora Claire Denis

Juliette Binoche
Juliette Binoche, una mujer en busca de un compañero

Siempre es un regocijo ver a una actriz como Juliette Binoche en un papel diferente y que le exige transitar zonas diferentes a las acostumbradas. También debe ser saludado que se estrene en Uruguay, una película de Claire Denis, una de las grandes directoras francesas pero con difusión local tirando a escasa.

Esa feliz combinación de buenas noticias se hacen notar en Un bello sol interior. Es la primera película que reúne a la directora de obras importantes como White material, Les salauds y Buena tarea con la ganadora de un Oscar y probablemente la más importante de las actrices francesas desde Catherine Deneuve.

Binoche acá es Isabelle, una artista que pasa de relación en relación, mientras busca un amor perfecto. Le resulta difícil encontrarlo en la troupe de hombres casados, divorciados o a punto de serlo, con hijos, egoístas o cobardes con los que se cruza. Uno de ellos, casi al final es Gerard Depardieu, quien tiene una gran escena. Tampoco ayuda a cumplir su meta que Isabelle (que también tiene un exmarido) se entusiasme, se enamore y rápidamentese se decepcione y se enoje por su propia ilusión.

A diferencia de otras películas de Denis que tratan con seriedad temas serios como el colonialismo, el poscolonialismo o la saciedad de la burguesía europea, aquí va por la comedia. La película está armada a partir de esa serie de encuentros que, siempre, prometen ser el comienzo de una historia de amor. El llanto de la desilusión suele ser el interludio tras cada candidato.

Binoche
Trailer de "Un bello sol interior"

Binoche tiene para lucirse porque es una gran actriz que se cruza con un personaje interesante: Isabelle es frágil pero decidida, una belleza de medio siglo que aún espera una oportunidad.

Denis apela primeros planos que indican, por un lado, los enredos del amor (la película se abre con una escena de cama filmada para transmitir la incomodidad de Isabelle) o para entender lo que le pasa a esta mujer. Hay cierta impudicia en esos planos cortos. El vestuario también cumple una función narrativa.

Acompañada por su elenco de colaboradores estables (la música de Stuart A. Staples; la fotógrafa Agnes Godard, el diseñador de producción Arnaud de Moleron, el editor Guy Lecorne), Denis consigue manejarse con soltura en la comedia y aunque se ha citado influencias (la directora Nancy Meyers, a quien la comparación le queda grandísima), Un bello sol interior es un producto personal que se aleja de las convenciones del cine más rutinario.

Es como un buen disco de un jazz suave (que de hecho es el tipo de música que baña las escenas): hay momentos de improvisación, solos y un aire de una fortaleza tierna que sabe volverse alegría cuando se necesita. Una gran película.

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