Pablo Martínez

Una historia reciente que genera empatía

El jueves se estrenó en cines Tus padres volverán, un documental que reúne seis testimonios de aquel grupo de hijos de exiliados que en 1983 viajaron a conocer Uruguay en lo que sería ya el último tramo de la dictadura.

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"No hablar tanto de la dictadura como tema, hace más linda la película"

Su director Pablo Martínez Pessi nació en Dolores en 1980 y en 2009 estrenó su primer documental Desde las aguas. Sobre su nueva película conversó con El País.

—Tus padres volverán habla del viaje de los hijos de exiliados a Montevideo. ¿Es un película sobre la dictadura?

—No hablamos tanto de la dictadura como tema y eso creo que eso hace más linda la película. El enfoque que siempre quise darle es que desde el punto de vista humano, se hablen de tres ejes temáticos: identidad, exilio y familia. Entonces la podés ir a ver más allá de que no tengas nada que ver con el tema dictadura. Te sensibiliza y hace que tengas empatía aunque seas de otro país. Yo mismo nací en 1983, lo que viví más que nada fue lo que siguió a la dictadura; el resto lo vi en libros.

—¿Cómo surgió el interés por el tema?

—Estaba mirando televisión y vi en el 10 un informe por el aniversario. Las imágenes de archivo me sorprendieron, ver a los niños emocionados, saludando al pueblo. Nunca había visto una caravana así. La más parecida que vi fue la llegada de la selección después del Mundial. Entonces dije: "Quiero saber cuál es la historia de estos niños". Eso fue en el 2009 y la investigación la empecé un año después.

—¿Fue difícil encontrar a los niños del vuelo?

—Sí. Hoy en día mucha gente tiene Facebook, que es una gran herramienta, y aunque parezca mentira, cinco años atrás eran muy pocos los que tenían. Entonces fue arduo encontrarlos, pero una vez que entrevisté a varios y que supe hacia dónde quería llevar la película, fue sencillo elegir los protagonistas.

—¿Todos querían hablar del tema?

—Hay gente que no quiere hablar. No solo por el viaje, sino por todo lo que les tocó vivir como exiliados. Es duro para muchos de ellos. Algunos prefieren no decir más que: "Sí, estuve en el vuelo". Con la campaña que lanzamos de "Completá el vuelo" (donde la gente ayudaba a identificar al resto de los 148 niños que viajaron a Uruguay en 1983), es impresionante todos los que aparecieron. Casi completamos el vuelo. Eso no va a estar en el documental, pero aquellos niños que no hablaron ahora pudieron contarnos su punto de vista. Algunos han tenido un amparo más grande de su familia y para ellos el conflicto es menor. Para un protagonista el viaje fue como una fiesta, porque se exilió con sus abuelos, sus hermanos y sus padres. Para él, el exilio fue menos doloroso. A diferencia de otros que fueron solo con un padre, mientras que el otro estaba preso en Uruguay.

—¿Cómo fue la experiencia de hablar con ellos?

—Fue removedor, porque es un hecho muy importante en sus vidas. Este viaje fue un quiebre en su historia. Se dieron cuenta de que no eran solo belgas, por ejemplo, eran uruguayos. Y se empezaron a plantear qué era ser uruguayo, qué es el exilio, cuál es su identidad. Se sentaron a hablar de un capítulo difícil de su vida. Saben que han perdido mucho y que han recuperado mucho. Hay cosas que aunque deseen no van a poder tener. Como los que tienen construida su vida en otro lugar. Eso es importante para nosotros. Todos tenemos un exiliado en nuestra vida y entendemos la distancia, lo que significa perder a alguien. La idea es que la gente reflexione a partir de la película. Si a los niños les correspondía asumir el rol que asumieron, o era un deseo de sus padres de mandar un mensaje en contra de la dictadura, o dar un abrazo que no podían dar.

—¿Cuáles fueron los desafíos desde la producción?

—Siempre planteé que hablar del exilio desde el Uruguay no podía hacerse, que había que ir a buscar a esos niños que todavía siguen afuera. Hablar con ese italiano, que habla muy poco español y que tiene costumbres italianas pero, sin embargo, se siente uruguayo. Viajamos a cinco ciudades en Europa. Fue muy bueno y positivo hacerlo, hasta desde el punto de vista estético.

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