CINE

Un drama argentino que se nutre de un balneario vacío

El director Federico Godfrid explica el origen de su película Pinamar, que se exhibe en Cinemateca

Federico Godfrid, director de "Pinamar"
Federico Godfrid, director de "Pinamar"

Al finalizar una proyección de su película Pinamar en el Auditorio Neilly Goitiño, el argentino Federico Godfrid se paró para responder preguntas sobre su segunda labor como director de cine.

Entre las interrogantes sobre la elección de actores y el rodaje dentro del balneario que da título a la película, Godfrid respondió una pregunta que suele contestar con frecuencia: qué edad tiene. Tiene 40 años aunque aparenta menos. Y no es ningún recién llegado al cine.


Su primera película La tigra, Chaco se estrenó en 2008 y fue nombrada como una de las mejores óperas primas de ese entonces. La dirigió junto a su amigo y colaborador Juan Sasiaín.

Desde aquel debut hace casi una década, Godfrid se ha dedicado principalmente a dar clases, una profesión que empezó a los 20. Hoy es profesor en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Si algo que Godfrid no hace como profesor, explicó en conversación con El País, es obligar a sus alumnos a ver sus trabajos. Con Pinamar, de la que se siente muy orgulloso, hizo una excepción.

“En mi época de estudiante si me enteraba que un profesor estaba trabajando en algo, iba a ver para saber con quién me enfrentaba”, contó Godfrid. Con Pinamar "les dije que vayan a verla aunque no les guste. Mi visión del cine es esa".

El punto de vista al que se refiere es un drama intimista y pequeño que narra cómo dos hermanos (Juan Grandinetti y Agustín Pardella) tratan de vender la casa de veraneo tras la muerte de su madre.

Elogios: Grandinetti en medio de una crisis en Pinamar. Foto: Difusión
Vea el tráiler de "Pinamar"

La dupla protagonista viaja al balneario fuera de temporada y los paisajes desolados y fríos del lugar se vuelven un reflejo externo del duelo que atraviesa el hermano interpretado por Grandinetti, cuya mirada se vuelve la del espectador.

Además de Grandinetti y Pardella, quien provee numerosos momentos de risas, en Pinamar también actúa Violeta Palukas como una local del balneario que se reencuentra con los hermanos después de varios años. El relato de la película de Godfrid recae principalmente en ellos tres. Las conversaciones, silencios y miradas de los tres actores son entregadas con naturalismo y captadas con sensibilidad por Godrid y su cámara.

Para ello, el director explicó que antes de comenzar el rodaje en 2014 en Pinamar se llevó a su elenco principal a vivir con él durante dos semanas. Además de ensayar las escenas, director y actores cocinaban y jugaban al bowling juntos.

"Pinamar". Foto: Difusión
Victoria Palukas en "Pinamar".

“Me di cuenta que necesitábamos escaparnos de Buenos Aires”, contó el director. “Estábamos atados a la vida cotidiana de cada uno: la facultad, el teatro, otros castings. Sabía que para la película era fundamental”.

De acuerdo al argentino, con la llegada del personal completo de rodaje ("equipos, camiones, seguridad", apunta Godfrid), la intimidad se perdió y unas vacaciones entre amigos se convirtieron en una película con un clima de trabajo, de horarios y cambios de humor.

Si bien el guión no es autobiográfico, el director dice que hay parte de él en la historia: los veraneos de la infancia, la idas a Pinamar fuera de temporada, los primeros amores y la relación entre dos hermanos son algunos de esos elementos narrativos que aparecen.

Otros, como la perdida de un ser querido, surgieron en su trabajo con la guionista Lucia Möller. "No es una película autobiográfica, pero es muy personal", dijo Godfrid.

Pinamar no encontró una exhibición amplia en salas comerciales argentinas pero sí se hizo paso en el público porteño cuando comenzó a exhibirse en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Allí estuvo en cartel durante cinco meses.

En Uruguay la película se vio en la Sala B de la Neilly Goitiño y estará en Cinemateca 18 hasta el 22 de noviembre inclusive.

RESEÑA

Pinamar (*****)

Un balneario fuera de temporada es el lugar elegido por el director argentino Federico Godfrid para contar el intento de dos hermanos (Juan Grandinetti y Agustín Pardella) por deshacerse de una propiedad familiar.

Los recuerdos en ese apartamento de verano quedan atados a la muerte reciente de la madre de los protagonistas, y la necesidad de superar esa ausencia impone un camino de maduración personal para ambos hermanos.

Bajo la constante mirada del personaje de Pablo (Grandinetti, la revelación actoral de la película) el director trabaja temas como el duelo, el amor y la imposición inesperada de la adultez,  en una historia íntima que fácilmente puede calificarse como de lo mejor del cine argentino estrenado en el año.

Pinamar no necesita esforzarse por hacer creíble a sus personajes. Grandinetti, Pardella (el encargado de aportar varios momentos humorísticos a la película) y Victoria Palukas (el interés romántico) dialogan y se mueven con plena naturalidad, y llenan de energía los ambientes solitarios que pueden encontrarse en un balneario donde el esplendor veraniego parece solo una idea de un pasado difuso.

Más allá de partir de una tragedia, Pinamar encuentra múltiples momentos para la felicidad, y lleva a su personaje principal y a su publico en una experiencia sensible y disfrutable que vale la pena experimentar.

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